Unos minutos de llenar el cielo nocturno con efectos luminosos, pone en riesgo la salud de las personas, afecta seriamente a las mascotas y produce un fuerte impacto ambiental.

Estas fiestas, decile No a los fuegos artificiales

Las fiestas de navidad y fin de año en las familias argentinas son sinónimo de reuniones, grandes cantidades de comida y bebida, y espectáculos de fuegos artificiales y petardos.

Nadie niega que esto último significa un disfrute para grandes y chicos, pero unos minutos de llenar el cielo nocturno con increíbles efectos luminosos y sonoros, pone en riesgo la salud de las personas, afecta seriamente a las mascotas y produce un fuerte impacto ambiental.

Tras los festejos, la penosa noticia del día suele ser la cantidad de heridos por piroctenia. El número de personas que sufren quemaduras y lesiones aumenta cada año, sobre todo, por el uso indebido de fuegos artificiales y otros accidentes vinculados con los festejos navideños.

Incendios, quemaduras, mutilaciones, intoxicaciones, envenenamiento, son algunos de los riesgos posibles, siendo lo más frecuente las lesiones en las manos y en la cara, por el acercamiento accidental al encender los artefactos.

Por otra parte, el ruido y los colores de los fuegos artificiales afectan fuertemente a los animales. Los estruendos hacen que perros y gatos se asusten, se pongan nerviosos y sufran, producto de su capacidad auditiva.

Aunque muchos no lo sepan, la pirotecnia suele provocar trastornos de pánico con síntomas similares a los padecidos en los ataques de pánico en humanos, tales como palpitaciones, taquicardia, jadeo, salivación, temblores, sensación de falta de aire, nauseas, aturdimiento, pérdida del control y sensación de irrealidad.

Como si fuera poco, los espectáculos pirotécnicos producen una corta pero amplia contaminación ambiental. Para lograr los bellos mandalas de luces de colores sobre las estrellas se requieren mezclas con múltiples compuestos químicos como bario para los tonos verdes, estroncio para los rojos, sodio para los dorados, aluminio para las chispas plateadas y blancas, antimonio para destellos, perclorato de potasio o de amonio como oxidante y obviamente, pólvora, según un estudio publicado hace unos años en la revista científica "Environmental Science & Technology".

Además, en zonas cercanas a espacios naturales, la pirotecnia puede ocasionar estrés para la fauna y un grave riesgo de incendio forestal.

Para no dejar de festejar, en las redes sociales distintos grupos promueven suelta de globos de colores o globos aerostáticos de papel en lugar de cañitas o petardos, otros impulsan el uso de estrellitas o simplemente apreciar el cielo sin juegos químicos.

En la mayoría de las ciudades, cada uno puede elegir como festejar estas fiestas pero, sin dudas, reducir el uso de pirotecnia tiene consecuencias mucho más amplias y benéficas que las que otorga unos artificiales de brillos y colores artificiales en el cielo.