Winner, el último oso polar que habitaba en el Zoo de Buenos Aires, falleció esta madrugada. Según el personal del lugar, se trataba de un animal "muy querido" por todos.

En un comunicado, el Zoo lamentó la pérdida de Winner y explicó que la causa de su deceso fue la combinación de un temperamento nervioso mezclado con inusuales picos de temperatura y la pirotecnia de los festejos por Nochebuena.

A continuación, el texto que dieron a conocer las autoridades sobre la muerte de Winner:

"Con profunda tristeza, queremos comunicarles que en la madrugada de ayer murió nuestro oso polar, un animal muy querido por todos el personal del Zoo de Buenos Aires. El Zoo porteño ha tenido osos polares durante muchos años. Originalmente, estaban en la vieja osera con una pileta de 2,5 metros de diámetro que apenas permitía que el oso se bañara. Con el tiempo, fueron mejorando las condiciones de alojamiento y en el año 1993 se inauguró el actual recinto con una pileta de 145.000 litros, una paridera y tres bretes internos. Este recinto fue visitado por diferentes especialistas en manejo de animales de zoológicos y consideraron que cumplía con las condiciones internacionales para alojar a ejemplares de esta especie.


Respecto al carácter de Winner, podemos decir que era un oso con un temperamento nervioso que se manifestaba con estereotipos esporádicos. Con manejo, enriquecimiento ambiental y mucha paciencia y cariño, los cuidadores lograron disminuir estas manifestaciones. Lamentablemente, como consecuencia de los inusuales picos de temperatura, combinado con la pirotecnia del 24 a la noche y el temperamento nervioso del oso, dificultaron la normal termorregulación, llevando a la muerte del mismo. El diagnóstico presuntivo como resulta de la necropsia es muerte por hipertermia. La muerte por hipertermia tiene un contenido ambiental y otro individual asociado al temperamento del individuo.

En un zoológico se convive con la vida y con la muerte y lamentablemente, hoy nos toca esto último".

Murió Winner, el último oso polar del Zoo

INDIGNANTE: El oso murió de calor agobiante y de estrés por miedo a la pirotecnia.

La cuestión es que el oso polar no tiene porque estar soportando el calor del asfalto y los cohetes de una ciudad capital.

Fácil es culpar a los dueños o a las autoridades. Los cuales sin duda tienen responsabilidad. Pero los que asisten a esta prisión de animales, son responsables directos de este crimen innecesario, por consumir la crueldad animal. SIN DEMANDA NO HAY OFERTA.

TE PEDIMOS POR FAVOR: No concurras nunca más en tu vida a ningún zoo. Ni por acompañar a un sobrino, ni a una pareja, ni a nadie.

Decile NO al maltrato animal


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