‘Ruleta rusa’, juego del terror


La muerte de un guardia esta madrugada plantea la interrogante de cómo una persona puede consentir la posibilidad de su muerte.



‘Ruleta rusa’, juego del terror



En la madrugada del último día del año, un guardia de seguridad del Servicio Nacional de Saneamiento Ambiental (Senasa) murió por culpa de la ruleta rusa, un lúgubre juego que consiste en cargar una bala en la recámara del arma de fuego e ir gatillando hasta el disparo.




El fallecido es Carlos Díaz, que estaba trabajando y fue visitado por Alberto Ricardo Ruiz – actualmente prófugo –, su compañero de tareas que estaba fuera de servicio. De acuerdo a un tercer guardia que estaba en el lugar, fue Ruiz quien disparó a Díaz mientras jugaba a la ‘ruleta’.
Mateo Cuéllar, jefe de la dirección de Criminalística de la Policía Nacional afirmó a ABC Digital que no existe un registro estadístico de las muertes por ‘ruleta rusa’ en nuestro país pero que sí hubo algunos casos entre jóvenes hace algunos años. El policía dijo que las muertes por este juego se consideran como algo atípico en Paraguay, en donde sí abundan los casos de disparos accidentales por uso imprudente de un arma de fuego.
Cuéllar opinó que quienes juegan a la ‘ruleta rusa’ no están en pleno uso de sus facultades mentales y que el supuesto autor debe ser sometido, cuando se lo encuentre, al normal procedimiento policial, aunque el jefe de Criminalística también sugiere un test de alcoholemia y un ‘narcotest’ para saber si la persona consume estupefacientes ilegales.
Existen pocos estudios sobre las muertes por jugar a la ‘ruleta rusa’. Uno de ellos es de la revista de Medicina Forense de los Estados Unidos que desveló que entre 1993 y 2003 hubo 24 muertes por ‘ruleta rusa’ en ese país. En todos los casos se detectaron alcohol o drogas en la orina o sangre de los autores. En los Estados Unidos se cataloga a estas muertes como suicidio.
En el caso ocurrido en Paraguay esta madrugada, existen grabaciones de seguridad que permitirán saber en qué circunstancias ocurrió el hecho.