Desde ese estado se reportaban más de 50 muertos. En Nueva Orleans ya había desatado feroces lluvias e inmensas olas. Estiman que los daños serán de los más costosos para la economía de EE.UU.




NUEVA ORLEANS. AP, AFP, EFE Y DPA




El temible huracán Katrina descargó su fuerza ayer sobre los estados de Louisiana y Misisipi, en el sur de Estados Unidos, con vientos de hasta 250 kilómetros por hora y feroces lluvias que habrían cobrado la vida de al menos 55 personas. Las ráfagas provocaron derrumbes y volaron techos a lo largo de las ciudades de esos dos estados.

Jim Pollard, portavoz del centro de operaciones de emergencia del condado de Harrison County, en Misisipi, dijo que 50 personas murieron en su región. Explicó que la mayoría de los decesos se produjeron en un edificio en Biloxi.

Otras tres personas perecieron a causa de la caída de árboles en Misisipi y dos en un accidente de tráfico en Alabama, dijeron las autoridades.

El alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, afirmó anoche que unos 20 edificios se derrumbaron y harán falta unas 48 horas antes de que los habitantes puedan volver a sus hogares para evaluar los daños. El funcionario señaló que había "algunos cuerpos flotando" en las aguas que inundaron la ciudad.

Kathleen Blanco, gobernadora de Louisiana —el estado al que pertenece Nueva Orleans—, había declarado poco antes que algunas zonas de la ciudad resultaron aparentemente "devastadas por los violentos vientos y las inundaciones. Pero las informaciones todavía son parciales. El aumento del nivel de las aguas y los vientos violentos siguen haciendo todavía demasiado peligroso llegar hasta algunas zonas", agregó.

"Nunca he visto algo así en mi vida. El agua crecía y crecía", dijo Bryan Vernon, quien estuvo tres horas en el tejado de su casa mientras sus gritos en busca de ayuda se ahogaban entre los incesantes vientos.

Las olas llegaron a tener más de 6,5 metros en Misisipí, donde las ventanas de un importante hospital se rompieron, los postes de electricidad se cayeron y carteles quedaron destrozados.

"Déjenme decirles algo. He salido. Es una devastación total", expresó el jefe de bomberos de Gulfport, Misisipí, Pat Sullivan, quien salió en medio del huracán para ver cómo estaban las áreas amenazadas.

Los expertos en seguros señalaron que este podría ser uno de los huracanes más costosos de la historia de EE.UU., por la magnitud de los daños que dejará a su paso. El presidente George Bush declaró zonas de catástrofe a los estados de Louisiana y Misisipi, con el fin de agilizar el envío de ayuda federal a la región, informó la Casa Blanca.

"Quiero que la gente de la Costa del Golfo sepa que el gobierno federal está preparado para ayudarles cuando pase el huracán", declaró Bush en la ciudad de El Mirage, Arizona, donde participó de un acto público. Fuentes oficiales revelaron además que se analizaba la posibilidad de usar parte de las reservas estratégicas petroleras debido a los efectos de Katrina.

El huracán tocó tierra cerca de las 5 de la mañana (hora local) en Grand Isle, unos 100 kilómetros al sur de Nueva Orleans, según el Centro Nacional de Huracanes (CNH). Su intensidad había bajado de la categoría 5, el ciclón de mayor fuerza posible, a nivel 4 en la escala Saffir-Simpson.

Pocas horas más tarde bajó a la categoría 3, con vientos de 200 kilómetros por hora, y más tarde al nivel 2, de mediana intensidad. Con todo, las autoridades llamaron a no bajar la guardia. El alcalde Nagin insistió en que debían estar preparados para "daños catastróficos" que "llevará semanas reconstruir".

En el estadio Superdome, donde desde el domingo se refugiaron unas 10.000 personas que no pudieron irse de Nueva Orleans, parte del techo se desprendió y comenzó a entrar agua.

Nueva Orleans está en su mayor parte ubicada unos 60 centímetros bajo el nivel del mar, y fue castigada durante todo el día por grandes olas de más de 4 metros de altura.

Varias calles de esta ciudad, un importante centro turístico, cuna del jazz, estaban bajo dos metros de agua. Los fuertes vientos hicieron estallar los vidrios de gran cantidad de casas, informó la cadena WWLTV.

El número real de víctimas no se sabrá al menos hasta hoy, pues ayer las autoridades locales no pudieron recorrer la ciudad, asediada por el temporal.

La gobernadora Blanco movilizó a cientos de soldados de la Guardia Nacional para que, en cuanto la tormenta se mueva hacia el noreste, comiencen la tarea de asistencia a los damnificados.

Sobre la costa, varias personas debieron refugiarse de las aguas en los altillos o techos de sus casas, según mostró la TV local. Más de 300.000 personas del sur de Louisiana quedaron sin electricidad ni teléfono.

De todos modos, la ciudad estaba casi vacía. La mayoría de sus habitantes habían huido el domingo, cuando el alcalde llamó a una evacuación inmediata. Nagin estimó que un 80% de los 480.000 residentes de la ciudad habían acatado un desalojo sin precedentes. Lo mismo ocurrió con la mayoría del 1,3 millón de vecinos de la zona metropolitana.

El CNH estima que la tormenta causará hoy fuertes lluvias en Misisipi. Luego pasará por Tennessee y Kentucky, y seguirá rumbo a Indiana y Ohio.

El huracán Katrina arrasa Misisipi con vientos de 250 km po