Bariloche y el primer golpe de Estado kirchnerista a un kirchnerista


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Bariloche y el primer golpe de Estado kirchnerista

Goye afectado por la “estupidez divergente”.

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Todo el país debe mirar lo que está pasando en Bariloche. Esta ciudad se está transformando en una suerte de laboratorio de odio y absurdos consolidados. Uno se pregunta… en que momento se olvidaron del sentido inicial de servicio que tuvieron al inicio de sus vidas políticas… en que momento dibujaron de pragmatismo el cinismo de sus aspiraciones… en que momento dejaron de sentir que detrás de sus decisiones están ciudadanos que inevitablemente sufrirán y hasta morirán en el altar de sus vanidades heridas.

Y no se afirman estas cosas desde una prosa poética, edulcorada, naif o utópica, se afirman desde la profunda creencia de que todo tiene límites o por lo menos debería tenerlos.

Todo esto muy patético y al mismo tiempo tremendo. Transformaron a un culpable en una victima ante el silencio brutal de una división de poderes que ruge resquebrajamientos desde todos los lados. Estamos en la tapa de los diarios nacionales por un sainete vergonzoso, plagado verdades a medias y mentiras repetidas y el Senador Pichetto y el Gobernador Weretilneck, aunque lo nieguen, terminan actuando como mensajeros de una Presidente que le aplica a los demás lo que considera inaplicable para ella. Lo niegan, pero nadie se los cree porque, la verdad, es increíble. Casi como que sería mejor que haya sido por una orden del ejecutivo que ablacione el poder federal que pensar que es una decisión propia y se estén llevando por delante toda la institucionalidad de una Ciudad

Transformaron un culpable en una victima. Se llevaron por delante la división de poderes y el rol del Legislativo barilochense. Y, este, desapareció de escena. No dice nada, como si nada estuviese pasando. Tienen los resortes institucionales para tomar decisiones de revocatoria de mandato o para negar las atribuciones de un Gobernador que actúa como golpista y de un Senador, al que todos reconocen que ha hecho mucho por Bariloche, pero que en su ansiedad por conflictos políticos irresueltos y por el mismo tolerados, se esfuerza por parecer disciplinado, allí donde su rol no lo permite.

¿Que Goye debería irse? Estamos de acuerdo. Pero no por la decisión de un Gobernador que también estuvo ausente de directivas policiales durante las 18 horas de zona liberada, ni por un Senador que había coordinado la presencia del propio Goye en Buenos Aires para esa fecha.

En este contexto de invasión a la Institucionalidad, el Concejo Deliberante calla. Nadie habla. Todos esperan que el Golpe lo tire otro o que el salvavidas se lo pongan en Balcarce 50.

Encima Goye puede terminar como invitado de algunos de los programas periodísticos de cabecera de TN, cumpliéndole el sueño de una proyección de víctima épica que jamás habría sospechado para si mismo. Total, en Capital Federal suelen desconocer lo que realmente sucede hacia el interior profundo de la Argentina. Y, si además la victima es un kirchnerista, ejecutado por otros kirchneristas, el tema tiene todos los contenidos para un hermoso show que transite en el guión de la película “Bananas” de Woody Allen, satirizando los golpes de estado en América latina.

Se llenan la boca hablando de Democracia, pero ahora, hasta el periodismo regional kirchnerista y militante, está dividido por cuestiones que transitan entre lo ideológico y lo pecuniario. Algunos descubren las peores miserias de la gestión Goye, las mismas que callaron antes, mientras otros desesperan esperando alguna directiva que los oriente sobre hacia donde dirigirse.

Lo cierto es que Cristina, entre el 20 y el 21 de diciembre se asustó. Se subió al avión y se fue a Calafate. No habló. Ella, tan diligente para usar la Cadena Nacional para cualquier cosa, vivió 48 horas de furia -entre organizada, política, espontánea, oportunista y delictiva- 4 muertos y calló. Y, cuando volvió, necesitaba que su guardia pretoriana le trajera una cabeza. Y esa cabeza es Omar Goye.

Un intendente que no es ni más ni menos eficiente que el anterior. Que al igual que el anterior, que premió con obras públicas a una suerte de capo mafia de delito local, este designó en puestos públicos a ex homicidas. Lo único que falta es que vengan con el discurso de la reinserción del asesino. Y, por más cierto que esto sea, con una ciudad con el 20% de desocupación real y miles de ciudadanos honestos en estado de desesperación, estos, los ciudadanos honestos, deberían ser los que tengan una oportunidad y no asesinos (resolución 3478-2012 Juan Lucas Miguel, Juan de Dios Mesa – Dirección de la Juventud – Secretaría de Desarrollo Humano) que lograron salir de la cárcel por un sistema que permite que a solo 3 años de haber quitado una vida un delincuente con antecedentes juveniles salga a la calle.

Lo de Goye, como me decía un ilustre intelectual barilochense es propio de “la estupidez divergente”… le pregunté… ¿Por qué? Así me lo explicó: me dijo que la estupidez divergente de Bariloche tiene tres niveles del absurdo que quedaron ahora institucionalizados de la siguiente manera:

>Nivel 1: Si me pintas con aerosoles la municipalidad… te denuncio
>Nivel 2: Si me incendias la Comisaría del Centro Cívico… te levanto la denuncia: O sea, de la concordancia de Nivel 1 y 2… No pintes… incendiá.
>Nivel 3: Si asesinás en la ciudad, te nombro en la municipalidad y te pago 4500 $ por mes: O sea, de la concordancia de los Niveles 1, 2 y 3… No pintes, No incendies… Asesiná… luego, serás funcionario pago con aportes tributarios ciudadanos.

Y así transitamos este laboratorio político nacional que parece ser Bariloche. Un intento de cómo lograr hacer o practicar pequeños Golpes de Estado, maquillados de negociación, probando con la estupidez de un divergente, mientras el poder legislativo aprovecha las vacaciones y evita quedar atrapado entre las patas de 1 elefanta, 2 elefantes y un divergente en burbuja.

Señores legisladores, pónganse los pantalones largos y, previo a reivindicar la institucionalidad de nuestra Constitución local o Carta Orgánica, señalen su carácter electivo, recuperen la dignidad atropellada de esta ciudad que ya no es pueblo y echen al Intendente, apóyenlo o convoquen al pueblo a decidir. Pero hagan algo o, por lo menos no hagan del culpable una victima y de la víctima un prócer. Porque también seamos realistas. Ahora Goye sale a señalizar el abandono de la Provincia a Bariloche, pero calló durante todo el año hasta que lo que quieren sacar. ¿Extraño reciente amor y redescubrimiento de dignidad perdida? Hipócrita antes… hipócrita ahora.

De cualquier manera, los ciudadanos de Bariloche van a tener que empezar a pensar en serio sin son CIUDADANOS o personas que viven en esta ciudad. ¿Por qué? Porque alcanza con que el miedo o el temor se maquille de buenas personas para que 50 violentos y delincuentes con valor se hagan cargo de la ciudad y sigamos el camino de pensar que nada peor puede pasar para que algo peor siga pasando.