El martes, como todas las mañanas, Joel Montenegro recorría una y otra vez los 100 metros de la calle San Lorenzo entre San Martín y 9 de Julio en pleno centro de la capital mendocina. En esa, “su” calle , el joven cuidacoches se encargaba –como hace siempre– de poner las tarjetas de estacionamiento medido en los parabrisas de los vehículos.



Pero al final no resultó ser esa una mañana común. Cerca del mediodía Joel encontró en la vereda un fajo de billetes. Lo levantó, los contó y se dio cuenta que tenía en sus manos 10 mil pesos. Tampoco fue común su gesto: cuando un hombre que no conocía se acercó y le preguntó –al borde de un ataque de nervios– si había visto el dinero, él asintió y se lo devolvió.

“Fue ayer (por el martes) al mediodía. Apareció el tipo desesperado , yo había encontrado la plata tirada y me preguntó si no lo había visto ”, comentó el chico, de 23 años, a radio Nihuil, sin saber que unas horas antes había ocurrido un caso similar unos 250 kilómetros al Este, en San Luis.

“Nino” Montenegro, como lo conocen todos, es el mayor de una familia de seis hermanos y fanático de River. Desde hace cinco años trabaja como tarjetero de la Municipalidad: se encarga de vender las tarjetas para el estacionamiento medido en la ciudad. Ayer su lugar de trabajo se vio copado por cámaras y micrófonos que buscaban retratar su gesto de honradez .

“Encontré un dinero que no es mío y hay que ser honesto en la vida . Entonces devolverlo es lo que correspondía”, relató Joel.

El joven contó que cuando se acercó el hombre, que iba a realizar un depósito en un banco de la zona , le preguntó cuánto dinero había perdido. La cifra que le dijo el hombre coincidió con la que él había encontrado, por lo que no lo dudó un instante y se le devolvió el fajo de billetes. Como recompensa obtuvo 500 pesos.

Sus compañeros de trabajo van del asombro al elogio. “¿Cuánto devolvió? Yo no sé si lo haría”, dijo otro tarjetero que trabaja en la misma calle, pero a un par de cuadras de distancia.

Mientras que Diego Ruiz, que se encarga de la tarea en la misma zona que Montenegro pero en el turno tarde, no se sorprendió demasiado por la noticia. “ Es un buen chico, humilde.

Ahora todo el mundo viene y pregunta por él. Tuvo un gran gesto”, contó.