Un Pitbull atacó a un nene mientras jugaba y le destrozó la cara
Nene 4 años destrozado por Pitbull
El chico estaba por tirarse a la pileta de natación. Fue en una casa de Lomas de Zamora.
No es difícil saber cuál es la casa. Un camino de gotas de sangre que viene desde el garage y llega hasta la vereda lo marca con una claridad tremenda. Adentro, hay una familia que apenas puede hablar. Dicen que el nene estaba jugando alrededor de la pileta, que el Pitbull lo tiró al suelo y lo atacó y que pasaron minutos eternos tratando de abrirle la boca para liberarlo. Tiziano Gael Alegre, de 4 años, ya estaba inconsciente, con hundimiento de cráneo y la cara desgarrada. Ahora sigue grave en un hospital de Lomas de Zamora.

Tiziano es el sobrino-nieto del dueño de la casa, que ahora se apoya en una enorme amasadora y sólo dice esto: “Mi señora me llamó gritando, decía que no podían separar al nene del perro. Vine como pude. Lo maté”. Sobre los restos secos de masa, las moscas volaban en círculos.

Dice una de sus hijas que el nene salió al patio como siempre, porque estaba jugando en la pileta. El perro Pitbull, de cinco años, le saltó al pecho, lo tiró y le mordió la cabeza. Tiziano no le había hecho nada. Al lado estaba la hija de los dueños de casa, una nena de la misma edad con la que el perro se había criado. Por eso nadie tomó recaudos: el perro nunca había atacado a nadie, no se mostraba agresivo y se había criado jugando con chicos. Pero era un Pitbull, una raza que puede pesar hasta 50 kilos, conocida por protagonizar ataques mortales. “Es más, era medio tontón. Jamás pudimos imaginarnos algo así. Acá tuvimos Rottweillers y Ovejeros y nunca pasó nada”, dijo otro hijo.

Tiziano fue llevado de urgencia a una salita donde lograron estabilizarlo. De ahí lo trasladaron al hospital Gandulfo, en Lomas de Zamora: “Llegó con heridas cortantes graves en la cara, traumatismo de cráneo con pérdida de conocimiento y heridas cortantes en el cuello que le afectaron las vías respiratorias”, contó a Clarín Gustavo Cardeus, médico del hospital. Por eso tuvieron que suministrarle asistencia respiratoria mecánica. Lo que hizo que su estado sea grave no fueron los cortes en la cara sino la fracturas de algunos huesos faciales que le provocaron un serio compromiso de las vías aéreas. “De casualidad no le comprometió la arteria aorta pero tenía lesiones que le destrozaron la órbita de uno de sus ojos”, dijo otra fuente.

Ayer, en el Hospital Gandulfo, Rocío Zacarías, su mamá, y Diego Alegre, su papá, estaban esperando la orden de su obra social para trasladarlo a un hospital con terapia intensiva pediátrica. En la casa de los tíos, donde ocurrió la tragedia, sólo quedaron el silencio, las manchas de sangre y el cuerpo del que, hasta esa mañana, había sido su mascota.