Cuando el relato necesita combustible

Cuando el relato necesita combustible


Gobierno

combustible El gasoducto del NEA fue la primera megaobra anunciada por Néstor Kirchner. Una década después, ese emprendimiento sigue en los papeles. Entre tanto, el gobierno de Cristina Fernández tiene serios problemas para conseguir barcos con gas que compensen la falta del combustible.


El “nuevo paradigma” energético que hoy plantea el gobierno nacional tuvo que revisar la marcha. La expropiación de acciones de Repsol fue funcional a la anunciada pretensión de la petrolera española de retirarse del país; de hecho, los ibéricos -hoy en medio de una gran crisis- no tenían los recursos que hacen falta en la Argentina.

El nuevo escenario reboza de ortodoxo -ajustado- realismo. Los surtidores de YPF aumentaron hasta 35 % el precio de naftas y gasóleo en el último año, y sobrevuelan los “cargos específicos” en las facturas del gas. Vaca Muerta en Neuquén y los yacimientos en Salta son los escenarios inminentes del petróleo y el gas no convencional. No habrá una empresa estatal explotando esos recursos; la última se privatizó con el aval político decisivo de Néstor Kirchner a cambio de cientos de millones en regalías que le concedió Domingo Cavallo.

Vaca Muerta en Neuquén y los yacimientos en Salta son los escenarios inminentes del petróleo y el gas no convencional. No habrá una empresa estatal explotando esos recursos; la última se privatizó con el aval político decisivo de Néstor Kirchner a cambio de cientos de millones en regalías que le concedió Domingo Cavallo.

Hoy el gobierno le garantiza dólares a precio oficial a los futuros inversores petroleros privados. Mientras tanto se deshace de los subtes subsidiados en la Capital Federal, abandona el aporte a los colectivos en las provincias, instala usinas contratadas de manera directa ante la emergencia y licita en Santa Cruz represas que bañarán los terrenos vendidos a los amigos del poder, a precio vil.


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