CFK:impuestos a la ganancias y sus numeros que engañan




Sin hablar de inflación, en la Argentina es virtualmente imposible hablar seriamente de la evolución real de salarios e ingresos, o sea, descontando su impacto inflacionario.

Le ocurrió anteayer a la Presidenta al anticipar los cambios que regirán a partir de marzo en los pisos del impuesto a las ganancias y en las jubilaciones . Aunque Cristina Kirchner pronunció en un par de oportunidades la palabra prohibida del relato oficial, lo hizo en un contexto ajeno al del anuncio por la cadena nacional, con lo cual se regodeó con porcentajes nominales de aumento como si la inflación no existiera.

Y también a los titulares de la AFIP y la Anses, quienes no se atrevieron a mencionarla en la conferencia de prensa que ofrecieron ayer, con lo cual oscurecieron las aclaraciones que pretendían ofrecer.

Con esta omisión fundamental, la mayoría de los datos se tornan engañosos. CFK presentó la suba del 20% en el mínimo no imponible de Ganancias como una mejora de salarios medios y altos, cuando en realidad se trata de una rebaja provisoria de la mayor presión tributaria virtual que su gobierno les vino aplicando en los últimos 21 meses. Si hubiera buscado retrotraer el MNI al nivel real de abril de 2011, el ajuste para ese segmento debería haberse ubicado en torno de 50 por ciento.

Para darle más grandilocuencia al anuncio, la Presidenta se refirió inusualmente a los nuevos pisos de salarios brutos ($ 8360 mensuales para trabajadores solteros y $ 11.563 para casados con familia tipo), con lo cual incluyó cargas previsionales y sociales no gravadas (sin las cuales esos montos se reducen a $ 6938 y $ 9597, respectivamente). No sólo eso: precisó que el impuesto alcanza al 18% de los asalariados en relación de dependencia y que casi 800.000 dejarán ahora de tributarlo, como lo ratificó ayer Ricardo Echegaray, antes de señalar que sólo 0,5% pagan entre 33 y 35% de sus salarios, sin incluir a 970.000 autónomos.

Sin embargo, aquí hay otras omisiones importantes. Una es que el ajuste se anunció antes de que se cerraran las paritarias de 2013, y si el ajuste salarial promediara 25% (en vez del 20% que pretende el Gobierno) volverán a ser alcanzados por el impuesto. Otra, que muchos asalariados están en el borde: según datos oficiales del segundo trimestre de 2012 (últimos disponibles), la remuneración bruta total de los asalariados promediaba $ 7333 mensuales (con guarismos de $ 8980 para los sectores productores de bienes y de $ 7056 para servicios, pasando por $ 7903 para el sector público), dentro de una amplia disparidad sectorial. Pero, además, no parece ser un motivo de orgullo para el gobierno kirchnerista que el 82% de los asalariados de todo el país no estén alcanzado por Ganancias por percibir sueldos inferiores a los $ 6000 mensuales (equivalentes a 1400 dólares al tipo de cambio oficial u 895 al paralelo), después de 10 años de alto crecimiento económico y 7 de inflación de dos dígitos anuales.

A esto debe sumarse la presión impositiva adicional que ya sufren o sufrirán en el futuro las mejoras de sueldos ante la desactualización de las escalas de Ganancias, que lleva ya más de una década y que hace que paguen más impuesto cuanto más ganen. Echegaray se despegó ayer del tema al recordar que ésa es una decisión que depende del Congreso, cuya mayoría oficialista sólo delegó en el Poder Ejecutivo la fijación discrecional del MNI. No dio a entender que el ajuste de las escalas esté en los planes del Gobierno para este año electoral.

Con respecto al ajuste automático de 15,38% semestral de las jubilaciones, el titular de la Anses, Diego Bossio, repitió los mismos porcentajes y conceptos presidenciales, así como la omisión de que el régimen de movilidad jubilatoria, vigente desde 2009, fue producto de un fallo de la Corte Suprema de Justicia que el gobierno de CFK acató, a diferencia de muchas sentencias judiciales por reajustes previos que la Anses se dedica sistemáticamente a apelar. Tampoco mencionó la inflación que impide mejorar el poder adquisitivo de las jubilaciones mínimas, pese a los importantes aumentos porcentuales aplicados sobre bases muy bajas. Tal vez si muchos de los militantes y funcionarios que aplaudieron a CFK en la Casa Rosada pasaran a cobrar desde marzo sólo $ 2165 mensuales hubieran moderado la euforia de las ovaciones..