Argentina, "país raro": el único lugar en el mundo en el que pasa el tiempo y lo usado vale más que lo nuevo


En cualquier mercado, todo dispositivo electrónico presentado como la "última novedad" pierde su halo en un puñado de meses. Pero la política del "vivir con lo nuestro" generó que estas "leyes inmutables" del negocio tecnológico fueran reescritas en el territorio nacional


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Argentina: lo usado vale más que lo nuevo

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En el mundo de la tecnología, si existe una frase que sintetiza el dinamismo y el vértigo que la caracteriza, es aquella que reza: "El tiempo es tirano".

En efecto: en el mundo de hoy, en apenas un puñado de meses cualquier dispositivo presentado como la última gran novedad del mercado, irremediablemente pierde su halo hasta convertirse en una pieza de museo.

En la pelea por una porción de la torta del negocio tecnológico que juegan las marcas dominantes, las novedades no dan respiro.

Sucedió con el iPad, el dispositivo fabricado por Apple e ideado por Steve Jobs: hace menos de un año se lanzó la tercera generación y, sin embargo, en las últimas semanas una catarata de nuevos modelos de la codiciada tablet no dio descanso a los usuarios.

Así, los fanáticos de la marca, que apenas habían asimilado la novedad que representaba la llegada de la tercera generación, fueron bombardeados con el lanzamiento de la versión cuatro, con el iPad Mini y, por si esto fuera poco, la marca acaba de anunciar el desembarco de un nuevo modelo de 128 GB de capacidad.

Los cambios suceden en todos los segmentos y ningún producto, hoy por hoy, puede estar a salvo en esta frenética carrera que llevan adelante todas las empresas del sector para estar por delante de la competencia.

Así las cosas, mientras que hace unos años las notebooks fueron desplazadas en la preferencia por las netbooks y luego estas últimas, por las ultrabooks, las tabletas se están encargando de borrar todo lo escrito hasta ahora y decretar su nuevo dominio.

Es que en el mundo de la tecnología, donde el "tiempo es tirano", cualquier producto está condenado, desde el lanzamiento mismo, a convertirse en un producto obsoleto.

Claro que, como suele suceder, en la Argentina la historia parece escribirse de otra manera. Sucede que, de la mano de la política conocida como "vivir con lo nuestro", la administración K logró que las leyes del negocio tecnológico, que parecían ser universales e inmutables, deban ser reconsideradas.

En efecto: mientras que en cualquier país del mundo el 100% de los artículos electrónicos se van abaratando naturalmente al ser reemplazados por nuevas tecnologías, en la Argentina sucede lo opuesto.

La razón es simple: en un contexto inflacionario como el actual, el Gobierno al limitar las importaciones, fijar altos aranceles al ingreso de productos del exterior y privilegiar los procesos de ensamble en Tierra del Fuego, genera múltiples efectos:

En primer lugar, gran parte de los lanzamientos que se dan a nivel mundial terminan llegando al mercado interno con mucho retraso.

Los artículos electrónicos ya presentados en la Argentina es normal que no puedan reponerse y, por lo tanto, son sustituidos en los comercios por otras marcas, a veces poco conocidas por los consumidores.

Las empresas radicadas en el sur del país, al no contar con la presión que impone la competencia, no están obligadas a renovar constantemente su oferta, con lo cual el recambio tecnológico es mucho menos dinámico.

Los precios en el mercado local terminan siendo considerablemente más elevados que en países sin tantas regulaciones, como Chile o Estados Unidos, con diferencias que parten del 40% y en algunos casos superan el 100%.

Y, lo que más sorprende es que, al haber tantas barreras para acceder a lo importado, los productos usados que se comercializan a través de la web terminan costando igual o más que los artículos nuevos, por el simple hecho de que no hay stock disponible, generando así una suerte de mercado "blue" de la tecnología.

El "lado b" del vivir con lo nuestro
Tal como se explicó anteriormente, mientras que en el exterior la renovación constante supone la depreciación automática de los productos electrónicos, en la Argentina, al estar limitada la oferta de tecnología importada, ocurren hechos que serían impensados en otros países.

Así como muchos argentinos van con sus dólares al circuito paralelo para hacerlos rendir y obtener más pesos, en el mercado "blue" de la tecnología se da un comportamiento similar: cada vez más gente pone a la venta productos usados a precios más elevados que lo que costarían originalmente las versiones nuevas, aprovechando que no están "ausentes con aviso" en la plaza local.

Una de las víctimas de esta situación es Apple. Actualmente, los distribuidores autorizados de la marca en el país deben realizar malabares para llenar las estanterías vacías al no poder contar con productos del exterior.

En muchos Premium resellers hoy casi no se consigue ninguna versión del iPad 2, al tiempo que escasean modelos de la línea MacBook Air. A esto se suma que en la Argentina no se comercializa oficialmente el iPhone y que todavía no arribaron novedades como el iPad 4 o la Mini iPad.

Así las cosas, en la actualidad es posible encontrar en Mercado Libre los Ipad 3 usados y sin garantía con 64GB de capacidad a unos $5.800, tal como se observa a continuación:

mundo.


Sin embargo, este mismo producto pero nuevo figura en el sitio del distribuidor oficial MacStation a $5.899, valor que, aplicado el 10% de descuento que ofrece este Premium reseller con todas las tarjetas de crédito, quedaría en $5.300. Claro que hay un pequeño detalle: por el momento no tienen stock, lo que termina generando que se distorsione el mercado.

país


Algo similar ocurre con otros modelos: en Mercado Libre se pueden encontrar los iPad 3 usados, sin garantía, con 32GB de capacidad y sin 3G a $4.850.

En tanto, si se ingresa a la web de MacStation todavía se puede observar cómo hace un par de meses, cuando todavía quedaba stock, esta misma unidad se podía comprar a $4.999 que, aplicando el 10% de descuento que realizan en todos los productos, arrojaría un precio final de $4.500, es decir, unos $350 menos respecto del artículo usado. Lástima que tampoco está el producto disponible.

Argentina


La distorsión de precios que padece la marca de la manzanita en la Argentina da para todo: en Mercado Libre se puede encontrar la versión 2 de 64GB con 3G a un precio más caro que la versión 3 con 4G.

En buen romance: no sólo lo usado se vende más caro que lo nuevo, sino que hasta las versiones viejas, como escasean completamente, pueden cotizar a valores más altos que los productos más novedosos.

A continuación, la tableta de Apple de la 2da generación que se ofrece en Internet a $8.500:

2013


En tanto, en un Premium Reseller como Maxim se puede conseguir una versión más nueva (la 3) y con mayor tecnología (4G) a un precio más bajo: $7.380, es decir, un 13% menos.

Argentina: lo usado vale más que lo nuevo


"La falta de variedad por la carencia de competencia posibilita este tipo de maniobras. Y, lo que es más lamentable, es que induce a las personas a recurrir a la opción paralela -a veces ilegal- que acerca Mercado Libre para hacerse de equipos novedosos", sostuvo Enrique Carrier, director de la consultora Carrier & Asociados.

El experto agregó que "son las reglas del mercado negro, que es en definitiva lo que se ha engendrado en torno a los sitios de comercio electrónico desde que comenzaron las trabas a la importación".

Estas distorsiones, que hacen perder completamente la referencia de cuáles son los precios correctos para estos productos, excede a las tablets.

Así las cosas, doce meses atrás, se lanzaba en el mercado local una notebook marca Eurocase modelo C50 a un precio de u$s620, que convertido al tipo de cambio de ese entonces arrojaba una cifra cercana a los $2.650, tal como lo reflejó este mismo medio:

mundo.


Lo preocupante es que, a un año de su lanzamiento, este equipo low cost hoy se ofrece en Mercado Libre prácticamente al mismo precio ($2.600) que lo que costaba nuevo pero con un detalle no menor: usado.

país


En el caso de Lenovo, también a comienzos de 2012, la marca tenía a la venta bajo las siglas Z470 un equipo que contaba con un procesador Intel Core i3, un disco rígido de 750 GB y memoria Ram de 4GB, además de una batería de 6 celdas, a un precio que ascendía a $4.199, tal como lo consignó este medio:

Argentina


Sin embargo, actualmente en Frávega se puede encontrar a la venta la notebook Z480 que está equipada con la misma familia de procesadores, igual capacidad de disco y similar tipo de batería pero a un precio que asciende a los $5.599.

2013


Es decir que, en poco más de un año, unidades de similares prestaciones ahora se comercializan un 35% más caras, a contramano de lo que sucede en el exterior, donde los equipos, por el recambio tecnológico, tienden a abaratarse indefectiblemente.

Algo similar sucede en el terreno de las cámaras digitales: en Frávega es posible encontrar un equipo marca Kodak modelo Easyshare M522, modelo ensamblado en Tierra del Fuego y que cuenta con una resolución de 14 megapíxeles, pantalla LCD de 2,7 pulgadas y estabilización de imagen. Cualquier potencial cliente puede adquirir esta cámara a unos $1.299:

Argentina: lo usado vale más que lo nuevo


Hasta allí todo parece normal, de no ser que este mismo equipo se ofrecía para el día de la madre del año 2011 a un valor más bajo: $1.099, precio en el que además se incluía como promoción unos anteojos marca Infinit para regalarle a las madres. Así lo reflejaba iProfesional.com hace más de un año:

mundo.


Esto implica no sólo que se está ofreciendo un producto cada vez más obsoleto, sino que el mismo ahora cuesta casi 20% más que en ese entonces.

Radiografía de la tecnología
Un dato interesante es analizar el tipo de notebooks y netbooks que se comercializan en cadenas de retail de la Argentina. Es común encontrar que, de todos los modelos ofrecidos, apenas el 10% están equipados con algunos de los procesadores más nuevos (Intel Core i5 hacia arriba).

Mientras que prácticamente la mitad de las unidades están basadas en tecnología ya obsoleta en el mundo.

Como contrapartida, en sitios de Estados Unidos como Best Buy, sobre un universo de 675 modelos de notebooks ofertados, apenas 28 están equipados con los procesadores más antiguos, es decir, el 4% del total, frente al 50% vigente en la Argentina, lo que marca la abismal brecha en el ritmo de actualización tecnológica.

La otra cara: el costo del ensamblado
En diálogo con iProfesional.com, el economista Lucio Castro, uno de los directores del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), destacó que la política de "vivir con lo nuestro" que aplica el Gobierno K "está relacionada con la cuestión de la escasez de dólares. La medida busca desalentar las importaciones y privilegiar a quien produce en Tierra del Fuego, con protección arancelaria y el no pago de impuestos como IVA o Ganancias".

Sin embargo, el experto marcó la fuerte contradicción que encierra este modelo: "Desde que se instauró el régimen de promoción industrial fueguino, el déficit comercial en esa provincia más que se duplicó, al pasar de los su$s2.000 millone en 2009 a u$s4.500 millones en 2012", debido a que "prácticamente todo es ensamble".

Además, Castro señaló que el plan de incentivar el polo austral no es gratuito para el Gobierno: "El año pasado, el costo fiscal para mantener esta estructura ascendió a los $10.500 millones. Estamos gastando mucho en Tierra del Fuego que, como contrapartida, genera apenas el 1% del empleo industrial de la Argentina. La ecuación no cierra".

El experto agregó además que el impacto en los precios que paga el consumidor se debe a dos factores principales: el castigo con aranceles e impuestos a los productos importados y, por otra parte, lo caro que resulta ensamblar en el sur del país, dado que "el costo salarial de un trabajador fueguino es 90% superior al promedio nacional", sumado a que "la logística es altamente complicada, considerando que los camiones tienen que recorrer 3.000 kilómetros, pasar por Chile, cruzar dos Aduanas y luego llegar a los centros de consumo".

Así las cosas, mientras que en el mundo el tiempo sigue siendo "tirano" para el negocio de la tecnología, en la Argentina la situación es diferente: la electrónica usada u obsoleta parece cada vez más "joven". Eso sí, hay que pagarla como nueva.


Made in Argentina: Los 4 "detalles"
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