El Gobierno, cada vez más lejos de los gremios


El anuncio del aumento en el mínimo no imponible de Ganancias generó cortocircuitos en la relación con la CGT de Antonio Caló, que lo consideró "insuficiente". Sólo la CTA de Hugo Yasky se mantiene leal

El Gobierno, cada vez más lejos de los gremios


La poca presencia sindical en el anuncio de Cristina Kirchner el último lunes sobre la modificación en el impuesto a las Ganancias es una fuerte señal política: ni siquiera la CGT oficialista se animó a refrendar con aplausos una medida que desde todos los sectores sindicales calificaron como "insuficiente".

El panorama es prácticamente inédito: a poco más de un año de asumir su segundo mandato, el Gobierno de Cristina Kirchner se quedó casi sin apoyo sindical, una característica de cualquier estructura peronista.

Sólo un puñado de gremialistas dijeron presente en la Casa Rosada para escuchar la suba del 20% en el mínimo no imponible de Ganancias: Hugo Yasky, de la CTA afín; el metalúrgico Juan Belén, y Oscar Romero, del Smata. El resto, incluido Caló, justificaron su ausencia en la coincidencia con supuestas vacaciones familiares.

Así, el Gobierno parece contar sólo con el apoyo incondicional de la CTA de Yasky, quien pese a admitir que era "insuficiente" el anuncio, intentó encontrarle alguna veta positiva, y hasta pronosticó una reforma tributaria para el año que viene.

Uno de los pocos que habló de la CGT oficialista fue el textil Jorge Lobais: "Queríamos un cambio más profundo, pero peor es nada. Yo no fui a la Casa Rosada porque no me invitaron y sé que pasó lo mismo con otros compañeros".

Llamativo, hasta no hace mucho cada anuncio relacionado con el mundo laboral era acompañado de toda la cúpula del sindicalismo, como muestra de una relación inquebrantable entre el kirchnerismo y los trabajadores. Pero al parecer, algo se rompió.

Así, los dos sectores de la CGT aparecen cada vez más cerca en su posición con respecto al Gobierno, pese a que políticamente se anuncien en veredas opuestas. Por eso, no sería extraño que en un tiempo no muy lejano se unan en la lucha, ante la falta de respuestas oficiales.

Por ahora, lo que viene son las discusiones paritarias. Y tanto desde el sector de Caló como el de Moyano anunciaron que el piso será del 25% de aumento. Lejos del 20% que el Gobierno intentará poner como techo.

La incógnita es saber si el Gobierno está dispuesto a jugar las fichas del año electoral sin apoyo sindical, o si buscará algún otro golpe de efecto para recomponer relaciones con un sindicalismo que, más allá de autodefinirse como oficialista u opositor, busca medidas concretas que den respuesta a los reclamos.