A partir del Siglo XVI, el antropocentrismo comienza a ser la forma de vida que caracteriza a la sociedad occidental desterrando al teocentrismo. A grandes rasgos, empieza la Modernidad y una de las grandes frases que podría definir al escéptico y agnóstico mundo desde allí hasta hoy es “Está científicamente probado” o “La ciencia dice…”. Lejos habían quedado las justificaciones divinas o que respondían a doctrinas religiosas. Ahora, me pregunto, ¿qué pasa cuando la ciencia no se pone de acuerdo? ¿A quién recurrimos? ¿Al chapulín colorado? ¿A Batman? Batman es un científico…En los últimos días se dieron a conocer dos informes: Ambos refieren a aquellas personas que escuchan rock. Uno dice que escuchar este género desde niño puede funcionar como impulso para un potencial delincuente al crecer, mientras que el otro apunta a los sujetos que oyen rock – metal definiéndolos como individuos inteligentes. Claro está, una cosa no quita la otra, pero…¿en qué quedamos?

Metaleros:¿Inteligentes o delincuentes?



El asunto es simple, no quiero ahondar mucho porque si bien es un estudio científico con planteo, objetivos, métodos, hipotesis, desarrollo, fundamentación y conclusión, no me convence ni un poco. Si quieren leer lo que escribió la American Academy of Pediatrics, puede clickear aquí. A saber, el estudio realizado, que incluyó a niños de alrededor de 12 años que viven en Holanda, arroja datos como “los adolescentes que prefieren las formas más rebeldes del rock, como por ejemplo, heavy metal y gótico (sic) , la música afroamericana, el hardhouse o la electrónica, tienen mayores riesgos de convertirse en delincuentes comparados a aquellos que oyen música popular, clásica o jazz”. Asimismo, dice que si estás en contra del mainstream o también llamada música comercial, es una fuerte evidencia de predicción que vas a delinquir.

metal




Bueno, aquí va mi descargo: El estudio me parece inexacto, o tal vez esté en lo correcto (no en vano habrán dedicado años y años de lectura para hacer algo así) pero es sólo en Holanda y eso hay que aclararlo. Es decir, recortar el análisis y decir “Sólo en Holanda los niños que escuchan rock…bla bla bla”. Sin embargo tengamos en cuenta lo siguiente: Califican como forma rebelde del rock al gótico (?), lo que deja a la luz el conocimiento musical de estos especialistas en la salud pediátrica. Pero claro, para refutar algo hay que fundamentarlo, sino nos quedamos en mera filosofía de café o hacemos opinología. Mi argumentación la voy a basar simplemente en este mapa: con el criterio de la American Academy of Pediatrics, en África no habría delincuentes, en la península escandinava abundarían los delitos, paradójicamente, y además, en Argentina se echaría por tierra esa idea de “los pibes chorros son los que escuchan cumbia villera”.

heavy


omo datos más curiosos, el estudio define en porcentajes a aquellos que incurren en la delincuencia a los 12 por escuchar rock, gótico, punk, heavy y a los que se meten en este ilegítimo mundo alrededor de los 16 años. Particular por donde se lo mire. Acorde a esta afirmación científica, calculo que todos los Congresos del mundo estarían repletos de sujetos que en su niñez/adolescencia iban a ver a Black Sabbath, Deep Purple, Focus, Chuck Berry, ZZ Top. Thin Lizzy, Steppenwolf y Nazareth, ¿no?

Sin embargo, no todo es delincuencia en el rock, amigos. No no, claro que no. Ooootro estudio científico que data de cinco años, en este caso de la Universidad de Warwick, Gran Bretaña, afirma que los niños de entre 11 y 18 más capacitados y de coeficiente intelectual superior escuchan heavy metal. Además, según este mismo informe, distintos estudiantes eligen este maravilloso género para superar las presiones negativas académicas que ejerce la educación. Asimismo, en la 18th Annual Conference of the Association for Psychological Science se llegó a la conclusión que los jóvenes que escogían el rock, la música alternativa y el heavy metal, obtenían puntajes más altos en medidas objetivas de inteligencia. ¿La razón de este fenómeno? La mayor frecuencia de lenguaje abstracto y metáforas que posee este género al que están expuestos continuamente aquellos que lo escuchan.

head




La verdad, que a mi mucho no me convencen las justificaciones ni los planteos de ninguno de los tres análisis. La música puede ser un acompañamiento, una muestra de amor, de odio o de venganza, un refugio, una sucesión híbrida de sentimientos. En mi caso, dependiendo de la educación y el contexto en el cual haya nacido determinada persona sí puede llegar a moldear una identidad, puede influenciar en convertirse en asesino serial, podría generar un potencial suicidio (sino díganselo a Judas Priest u Ozzy que han sufrido causas legales por este asunto), un premio Nobel en economía o un astronauta, pero en mi opinión, jamás decide, la música jamás decide, es el hombre y su contexto más directo el que lo hace.

Cuando Albert Fish se comía y violaba niños, ni siquiera había nacido Tony Iommi, categorizar (ya sea para bien o para mal) a alguien por el género que escucha es de una bajeza académica preocupante para un intelectual o un erudito de la medicina. Es decir, si bien los pasos de la hipótesis, tesis y síntesis pueden ser perfectos, el objetivo para el cual están dirigidos no lo es, se hace bien el “cómo” pero no el “para qué”. Algunos pensarán, pueden usar ese tiempo para acciones más productivas a la sociedad, no soy quien para determinarlo pero sí les digo que a la música no hay que darle más entidad etimológica de la que es: música.