El Papa citó al Diablo y se especuló que aludía a las luchas internas
POR JULIO ALGAÑARAZ
Dijo que es Satanás quien convence de que la verdadera realidad es el poder. Y criticó la búsqueda del éxito y los bienes materiales.
El Papa citó al Diablo y estaria aludiendo luchas internas

Despedida. Un nuevo discurso agudo del Papa en su larga despedida. /EFE

Once días antes de dejar de serlo, el Papa desapareció ayer desde las seis de la tarde de la vista pública para un retiro espiritual en el Palacio Apostólico vaticano que durará seis días. Al mediodía celebró su penúltimo Ángelus dominical, el primero en la historia de un Papa renunciante, ante una multitud de más de 50 mil fieles que lo aclamaban y se despedían emocionados. Joseph Ratzinger evocó a Satanás desde la ventana de su estudio del tercer piso y muchos lo vincularon como una alusión a los conflictos internos en el Vaticano.

Tras pedir a todos “renovarse en el espíritu” y reorientarse hacia Dios y la reforma de la Iglesia, Benedicto XVI dijo que el Diablo “no empuja directamente al mal sino hacia un falso bien, haciendo creer que las verdaderas realidades son el poder y lo que satisface las necesidades primarias ”.

La oportunidad en este primer domingo de Cuaresma era comentar las tentaciones de Satanás a Jesús. Pero las alusiones aparecieron evidentes. “No instrumentar a Dios para los propios fines, dando más importancia al éxito y los bienes materiales ”. En los momentos decisivos de la vida “¿queremos seguir el Yo o Dios? ¿El interés individual o el verdadero Bien?” La ambición del poder material fruto del Tentador, hace que “Dios sea secundario, se reduzca a un medio, en definitiva irreal. No cuenta más, desaparece. En la tentación está en juego la fe porque está en juego Dios”.

Una parte de los presentes se habrán preguntado si el Papa no se refería a algunos de los cardenales en lucha en las facciones vaticanas, cuando invitó a “combatir el espíritu del mal”. “Les pido que me acompañen espiritualmente”, afirmó Benedicto XVI, que aparecía en buen estado físico y lúcido como siempre.

El jueves 28 el Papa se reunirá al mediodía con los cardenales presentes en Roma y a las cinco de la tarde abordará con su secretario-arzobispo, monseñor Georg Gaenswein, el helicóptero que lo trasladará a la residencia estival de Castelgandolfo. Cuando el aparato sobrevuele la zona de la basílica de San Juan en Letrán, sede del Papa como obispo de Roma desde hace más de un milenio, tocarán las campanas para saludar al pontífice que se va.
Benedicto
De acuerdo a lo que informó el portavoz papal, padre Federico Lombardi, Joseph Ratzinger llegará a Castelgandolfo despojado de sus carismas pontificios y de su sotana blanca, sin el anillo del pescador y el sello, que serán destruidos a las ocho de la noche del viernes, cuando a los aposentos papales entren para cerrarlos el cardenal camarlengo, Tarcisio Bertone, encargado de dirigir la Iglesia en los asuntos ordinarios durante la sede vacante, y otros altos funcionarios vaticanos. Su nuevo título será Obispo Emérito de Roma.

En la residencia estival, dijo el padre Lombardi, se estima que el Papa y su secretario don Georg vivirán dos meses hasta que a fines de abril, comienzos de mayo, se trasladarán al monasterio en el Vaticano que está siendo reestructurado. Con ellos vivirán laicas consagradas de Memores Dei, del movimiento de Comunión y Liberación, que se ocuparán de las tareas domésticas. La atención general se enfoca en el Cónclave de 177 cardenales electores menores de 80 años (en total el Colegio de purpurados suma 210 miembros), que comenzarán a llegar a Roma desde principios de marzo.

El padre Lombardi explicó que se estudia adelantar el comienzo del Cónclave, que las disposiciones legales preven entre el 15 y 20 de marzo. Se supone que Benedicto puede hacer cambios. Como no hay capilla ardiente ni funerales porque el Papa está vivo, la idea es comenzar el Cónclave el 10 de marzo para evitar que las fechas apremien sobre las celebraciones de Semana Santa y Pascua. Si el domingo 10 parte el Cónclave, para el 17 estaría gobernando ya el nuevo Papa, que podría presidir las celebraciones pascuales.


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