Empezó la campaña para mantener su banca como legislador, pero arrastra un oscuro pasado ligado al menemismo y al vaciamiento de empresas. Hay una huída masiva de su bloque

Francisco de Narváez acaba de lanzar la campaña para mantener su banca como legislador, en momentos en que su carrera política viene en franca decadencia. Con cada vez menos aliados y escasas propuestas, intentará nuevamente -apoyado en su poderío económico- crear una imagen que pueda tapar su oscuro pasado empresarial y político.

Cabe recordar que la historia del “Colorado” está íntimamente ligada al comienzo de la etapa neoliberal que vivió el país -y que el kirchnerismo hoy continúa- que desmanteló la estructura productiva y le entregó los destinos de la nación a la especulación financiera.

De Narváez es un fiel exponente de ese modelo. Su trayectoria empresarial está marcada por el vaciamiento de empresas, despidos masivos, sospechosas declaraciones patrimoniales, entre otras características.
Francisco de Narvaez: un político en franca decadencia
Una sinuosa trayectoria

El trayecto político de De Narváez muestra a las claras que sus convicciones se acomodan de acuerdo a como sople el viento. Sus comienzos estuvieron ligados a Mauricio Macri, aunque después se alejó del empresario para acercarse a Carlos Menem: fue candidato a un puesto del gabinete nacional en las elecciones presidenciales de 2003.

Más adelante llegó a apoyar incluso la llegada de los Kirchner a la Casa Rosada, aunque posteriormente su entrada al Congreso nacional se dio de la mano de Eduardo Duhalde.

Su desempeño legislativo es extremadamente pobre: junto a Gabriela Michetti son quienes tuvieron más faltas en las sesiones a lo largo de 2012. Además, en ocho años como diputado no se le conocen más propuestas que el famoso “mapa del delito”, fuertemente criticado por los especialistas en seguridad.

En estos momentos su carrera viene en declive, incluso varios legisladores nacionales y provinciales optaron por alejarse de Unión Celeste y Blanco, por lo que el espacio cuenta cada vez con menos integrantes.

El desguace de Casa Tía

A principios de los ‘90, De Narváez se convirtió en gerente general de la cadena de supermercados Casa Tía, que heredó de su familia. En menos de ocho años desmanteló una empresa que era la quinta en importancia entre las de su tipo en el país, con una facturación de 650 millones de dólares por año y 51 sucursales a lo largo de todo el territorio nacional.

El empresario se encargó de ir desguazando la compañía en medio de un supuesto plan de modificaciones internas que en realidad eran los pasos previos a la venta total de la cadena. En el marco de ese plan despidió a 3.500 empleados de los 5.000 que tenía Casa Tía, que finalmente fue vendida por 160 millones de dólares al Exxcel Group.

Son moneda corriente en las empresas que maneja De Narváez, los problemas laborales, denuncias por despidos y precarización. En todos los medios de comunicación que fue adquiriendo el empresario hubo despidos o conflictos fuertes: El Cronista, América TV, AN24 y Radio La Red.

Apoyo a la represión

Una de las acciones más polémicas que realizó el diputado nacional Francisco De Narváez fue cuando llamó al exGobernador de Neuquén, Jorge Sobisch (foto), como muestra de apoyo tras la represión a los docentes ordenada por el mandatario provincial en el 2007 en la que la policía asesinó al maestro Carlos Fuentealba.

Al ser consultado De Narváez sobre si creía que Sobisch había hecho lo correcto al mandar a desalojar el puente de esa forma, respondió: “Hizo lo que tenía que hacer como funcionario público”.

“La mayoría de la gente que despedí tiene más de 25 años de experiencia en Tía; en conjunto me deshice de 5.000 años de experiencia. Despedí a todos, desde cajeros hasta asistentes de gerentes. Gente que en el pasado había dirigido la empresa y, ahora, si no estaban de acuerdo con una idea, no la llevaban a cabo.

Fue una decisión difícil de tomar y aún vivo con eso todos los días. No tiene sentido pensar en forma justa. No hay justicia”, aseguró el diputado Francisco de Narváez poco tiempo después de haber despedido 3.500 trabajadores de la cadena de supermercados que heredó de su familia. El comentario pinta de cuerpo entero el pensamiento antipopular del empresario.

LAPA: El símbolo del deterioro de la seguridad aérea

El accidente del vuelo 3142 de Lapa, ocurrido en agosto de 1999 es la imagen de años de deterioro de las condiciones de seguridad aéreas en el país. En esto tenía responsabilidad tanto el Estado y la Fuerza Aérea -por la falta de controles- como las empresas.

Francisco de Narváez fue procesado porque era parte del Directorio de la empresa, y el fiscal consideraba que la política organizativa de la compañía, esto es, recortar gastos, más la complicidad de la Fuerza Aérea Argentina que no controló como debía a LAPA fueron causales del Accidente.

El empresario finalmente no fue juzgado, como sí ocurrió con otros miembros del directorio. La sentencia del juicio dejó inconforme a los familiares dado que los directivos de la compañía no fueron juzgados. Por esta razón todavía hay chances de que se revierta la sentencia ya que hubo evidentes irregularidades.

Según explicó a Hoy, Oscar Serrano, hijo de uno de los fallecidos en el accidente: “Se resolvió que los imputados tendrían que volver a ser juzgados porque hubo algunas irregularidades durante el juicio. Esa fue la última sentencia de la Cámara de Apelaciones. Estamos a la espera de una resolución de la Cámara, a ver si se va a conformar un tribunal nuevo o la misma Cámara va a resolver al respecto. Porque la Cámara tiene potestad para dictar una sentencia”.

“Hubo un montón de irregularidades. El propio secretario privado de la Presidenta de la Nación nos dijo que ellos sabían de las irregularidades que había en Comodoro Py con respecto a la Justicia. Nosotros sabemos que hubo plata de por medio y por eso los jueces se han vendido”, destacó Serrano.

Luego agregó: “Las responsabilidades de los directivos son claras y contundentes, todas las evidencias se volcaron en contra de los directivos de la empresa, no hay forma de esquivar la culpabilidad de cada uno de los imputados”.

Dos años antes del accidente Enrique Piñeyro, expiloto de LAPA, había advertido que la empresa que conducía De Narváez, entre otros empresarios, tenía bajos niveles de control, poca calidad de mantenimiento, poca inversión en tecnología, entre otros problemas que hacían prever la posibilidad de un accidente.

Acusado de evasión

Francisco de Narváez arrastra desde 2009 una denuncia sobre evasión de impuestos y además desde la AFIP se señaló en aquel año que el empresario no podía explicar su crecimiento patrimonial de 900% ocurrido entre 2004 y 2008.

El patrimonio que había declarado en 2004 fue de $23.311.022,71, pero en 2008 ascendió a la suma de $112.901.568,91. De hecho, en 2008, la justicia federal de ejecución fiscal dispuso la inhibición general de los bienes de De Narváez por $87.296.822,31.60. Además, tiene varias fundaciones.
fuente: http://diariohoy.net