Las expectativas de oficialistas y opositores están centradas básicamente en un punto: las señales que el viernes dé Cristina Fernández en el Congreso, cuando inaugure las sesiones ordinarias, sobre la mentada "democratización de la Justicia".

Este es el tema que concita más interés, como el año pasado fue el futuro de YPF o en 2010 fue la pulseada por las reservas del Banco Central.

Sin embargo, nadie se anima a predecir qué podrá decir la Presidenta en esta oportunidad o de qué manera abordará el tópico ya que algunos creen que podría pasar lo que pasó en 2012, cuando no pronunció siquiera la sigla YPF y dejó para un mes y medio después el gran anuncio de la re-estatización.

Tampoco nadie sabe cuánto tiene pensado hablar la Jefa de Estado. Todos dan por descontado, eso sí, que apelará como siempre a estadísticas y comparaciones para defender los casi 10 años de gobierno kirchnerista.

Como desde enero Cristina viene admitiendo en sus discursos la existencia de la inflación, algunos opositores piensan que la mandataria defenderá el acuerdo de precios que rige en los supermercados hasta abril y que tiene como principal objetivo calmar los reclamos sindicales en paritarias.

Recordemos que en los últimos dos años, 2011 y 2012, la Presidenta aprovechó su visita al Congreso para cuestionar al sector sindical por la puja salarial. El año pasado, le dedicó un polémico párrafo a los maestros y les recordó que tienen tres meses de vacaciones y continuidad laboral asegurada. Este año, el oficialismo cree que Cristina repetirá las mismas señales y que pedirá mesura para no agravar el fenómeno inflacionario.

El otro tema que impone el contexto es la situación financiera de varias provincias, especialmente Buenos Aires, donde el gobernador Daniel Scioli, lanzado hace un año en la carrera presidencial, le reclama asistencia extra a la Nación para poder subir salarios.

Hace pocos días, desde El Calafate, la Presidenta le mandó fuertes señales a Scioli y al santacruceño Daniel Peralta, y dijo que "los que se quejan no merecen ser gobierno", por lo que algunos K más furibundos esperan haya fuertes mensajes a Scioli y Peralta.

Otro que tiene asegurado las críticas de Cristina es el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, por el aumento del boleto de subte y todas las demás discrepancias que hay entre las dos administraciones.

Pero, a la hora de hacer apuestas sobre los principales dardos de la Presidenta, los opositores creen que el cordobés José Manuel de la Sota figurará entre los más golpeados. Temas conflictivos sobran y Cristina podría aprovechar la situación para -por cadena nacional- fustigar a De la Sota.

Como la Presidenta hablará ante el Congreso pocas horas después de que la Cámara de Diputados aborde -y seguramente convierta en ley- el acuerdo de la Argentina con Irán por la causa AMIA, se espera que la mandataria defienda el memorando y refute las innumerables críticas que la oposición y la comunidad judía han disparado.

En este capítulo internacional, se estima que habrá menciones a Malvinas, frente al referéndum del 10 y 11 de marzo en el cual los isleños buscan ratificar su pertenencia a Gran Bretaña.

La "democratización de la Justicia" concita gran interés porque tanto los oficialistas como los opositores creen ver ahí la nueva "batalla cultural" del Gobierno y las campañas electorales de unos y otros podrían tomar el polémico tema como eje.

El viernes, la Presidenta podría resaltar el proyecto presentado hace dos semanas por un grupo de diputados K para que los magistrados paguen el impuesto a las Ganancias. La movida tiene apoyos en casi toda la oposición aunque hay algunos que creen que sólo se busca enfrentar "a los jueces con la sociedad", como señala Jorge Yoma, presidente de la Comisión de Justicia.

En la Cámara de Diputados tienen grado avanzado de discusión los proyectos que plantean juicios por jurado. Pero como hay voces influyentes como la del juez de la Corte Suprema Raúl Eugenio Zaffaroni que no están convencidas, nadie se anima a pronosticar si lo impulsará esto el 1° de marzo.

"No hay mucho más que se pueda plantear por ley, todo lo demás implica una reforma constitucional", explicó un diputado radical. Ese es, según fuentes de FvP, el límite que no está dispuesta a pasar Cristina este año: impulsar una reforma de la Constitución para cambiar el sistema de elección de jueces por el voto popular o para fijar periodicidad en sus cargos y exámenes de reválida, que son los temas que más entusiasman a su tropa.

La razón es lógica pura. Si presiona por ahí, le dará argumentos a la oposición que viene advirtiendo que es la propia Cristina la que quiere reformar la Carta Magna para poder ser electa por tercera vez.
FUENTE
http://www.losandes.com.ar/notas/2013/2/25/cristina-daria-senales-democratizacion-justicia-698563.asp



Cristina daría señales de la democratización de la Justic