El nuevo Papa, Francisco l, esconde un pasado oscuro vinculado a la última dictadura militar. Desapariciones, robo de bebés y sospechas para el primer Papa no europeo.
el papa Francisco I vinculado con la dictadura


 La sorpresa fue grande cuando se anunció el nombre del cardenal Bergoglio como el resultado de la búsqueda papal. Sorpresa porque era algo inesperado, pero también por lo que significa Bergoglio en nuestra historia.

 El ahora Francisco I, tiene un pasado cómplice con la última dictadura militar. Cabe destacar que, si bien hubo sorpresa, no se diferencia mucho la ideología del flamante Papa respecto al anterior, Benedicto XVI, que también mantuvo estrechas relaciones con el nazismo ya que perteneció a uno de los múltiples grupos de jóvenes que ayudaban a las milicias nazis que llevaban a cabo la defensa antiaérea.

 

Vínculos complejos y una posición asentada en contra de las libertades de las minorías, Francisco l llegó a ser la voz de Dios en el planeta tierra. Pero ese es el hoy que se asoma limpio, ya que la oscuridad de su pasado es complicada.

 

Bergoglio era jesuita en la época de la dictadura militar y de esa época son algunos de los cuestionamientos que se le hacen.  El primero remite al secuestro de dos jesuitas detenidos clandestinamente por el gobierno de facto por hacer tareas sociales en barriadas de extrema pobreza. Según la acusación, Bergoglio les retiró la protección de su orden religiosa. Ambos párrocos sobrevivieron a un encierro de cinco meses.

 

El señalamiento consta en el libro El silencio del periodista Horacio Verbitsky, también presidente de la entidad privada defensora de los derechos humanos CELS. Se apoya en manifestaciones de Orlando Yorio, uno de los jesuitas secuestrados, antes de fallecer por causas naturales en 2000.

 

Pero eso no es todo,  además, años después, las Abuelas de Plaza de Mayo reclamaron ante la Justicia argentina por su implicación en el robo de bebés, concretamente en el caso de la nieta de Alicia de la Cuadra, una de las fundadoras de aquella asociación.

 

Fue citado por la justicia de Argentina como testigo en el caso que juzgaba a responsables del plan sistemático de apropiación de menores hijos de desaparecidos durante la pasada dictadura militar, pero las pruebas no fueron suficientes.

 

El sacerdote tercermundista, Eduardo De la Serna, voz crítica de la iglesia católica, habló sobre el tema y sostuvo que, el excardenal, "no tiene un pasado limpio sino más bien turbio. Nunca fue condenado, pero se sabe que él tenía una estrecha relación con el último golpe de Estado".