Francella le dio fuerzas al chico que volvió a sonreír con sus actuaciones

“Tenía muchas ganas de conocerte y desearte de corazón que te recuperes”, le dijo el comediante al chico"

Francella solidario


Había cámaras, pero no estaban actuando. La escena, igual, emocionaba. El actor, el ídolo, el famoso, miró a los ojos al paciente, a su admirador, al desconocido, y le dijo con voz firme y dulce: “Tenía muchas ganas de conocerte, de mirarte a la cara, desearte con el corazón que te recuperes. Poné fuerza, ganas. De eso se trata. Hay que pelearla todos los días. Tenés que creer en vos, acordate. Vas a ver. Creer en los médicos, en tus papás, en tu hermana. Estoy convencido, con esperanza uno cambia. Ponele fuerza, vas a ver”. Tal como se había comprometido en privado, Guillermo Francella fue a visitar días atrás a Enzo Romano (17), el joven que hace un año intentó suicidarse y, cuando los médicos dudaban si podría seguir viviendo, empezó a sonreír mirando los programas del actor. Hace tres semanas, Clarín contó la primera parte de la historia. Ahora, sus protagonistas se encontraron cara a cara.

Son las cinco y media de la tarde, y en la vereda del Instituto Médico de Alta Complejidad, en Once, un hombre alto, de musculosa y tatuajes, le habla sin parar a Francella, que lo escucha acompañado por su hija de 19 años, Johanna. Quien le agradece por el “milagro” es Roberto Romano, el papá de Enzo.

solidaridad


Una vez adentro de la clínica, el paso del actor altera el ambiente calmo, pero él sigue como si nada. Guiño del destino, apenas entra en la pieza en la tele se escucha a Pepe Argento, uno de sus personajes. Acompañado por la mamá, Enzo está mirando “Casados con hijos”. A fines del año pasado, cuando las únicas reacciones que había mostrado eran algún abrir y cerrar de ojos o un apriete de manos, mirando los programas de Francella el joven comenzó primero a sonreír y luego a reír con ganas. Los médicos creyeron que podía tratarse de un reflejo. Cuando notaron que no era así, le recomendaron a la familia de Enzo que usara los programas de su actor preferido para estimular su recuperación.

El movimiento que generó la llegada de Francella a la clínica hizo que Enzo se mostrara nervioso al principio. Mientras sus papás le decían “¡mirá quién te vino a ver!”, el joven dirigía su mirada hacia varios lados. Francella se acercó a un costado de la cama y buscó captar su atención. “¡El revuelo que armamos! No te vine a ver antes porque estoy grabando una película, Corazón de León”, le dijo a modo de presentación y le mostró una imagen de su celular, donde se lo ve personificando a un hombre de 1,35 metro de estatura. “Esto se hace por computadora, como Enrique el Antiguo, que salía en blanco y negro. ¿Usted es la mamá? ¿Cómo se llama? ¿Está bien que le hable así?”, pregunta Francella y Carmen responde que “sí”.

Al rato, llegaría esa especie de arenga con la que Francella buscó darle fuerzas a Enzo. “Al principio lo noté nervioso, pero después mirándonos nos conectamos. Fue muy lindo, muy fuerte”, le contó el actor a Clarín, a la salida de la clínica. El papá escuchaba hasta que no aguantó más y se largó a llorar. Francella sonrió y lo abrazó. Ya ni siquiera había cámaras.

Francella

Guillermo Francella se había enterado del caso de Enzo Romano por un conocido en común con la hermana del joven. Se trata de un periodista que publicó una foto con el actor en su muro de Facebook y provocó el llamado de Camila Romano para contarle el caso y pedirle: “Por favor, dale las gracias a Francella”. Las “gracias” le llegaron, y también la posibilidad de que el caso se contara en los medios. Tal como informó este diario semanas atrás, el actor se mostró “sorprendido” y “emocionado” al enterarse que sus actuaciones estaban colaborando en la recuperación de un paciente.

“Sé lo que provoca la risa en la gente, que atenúa cualquier mal momento, hasta en la guerra se usa para distender a los soldados, pero nunca me habían dicho de algo así, de un caso tan extremo. No puedo ignorar lo que generan las cosas que yo hago, por el encendido de la televisión y la devolución de la gente en la calle, de cualquier target, un abuelo, un nieto. Y me moviliza mucho, es muy fuerte lo que exterioriza la gente, es muy hermoso lo que vivo a diario”, explicó.

Sin embargo, el gran intérprete cómico ubicó la historia de Enzo en un lugar especial. “Me quedé perplejo cuando me lo contaron... Haber aportado este granito de arena, me hace sentir pleno, como actor y como persona”, dijo.

Aunque hoy por hoy los médicos y los familiares del joven no pueden vaticinar algo concreto en referencia a qué progresos se lograrán en el tratamiento, hay un dato inobjetable: hace poco más de un año, todos se preguntaban si Enzo lograría sobrevivir al difícil cuadro que enfrentaba. Ahora, la duda es hasta qué punto podrá volver a caminar y recuperar el habla.

El humor, una herramienta que gana terreno en los tratamientos médicos para mejorar el ánimo de los pacientes parece estar cumpliendo un rol importante. Y a eso se sumó el gesto de Francella, escribiendo otro capítulo en esta historia de esperanza. “Le deseo lo mejor a Enzo, a él y a su familia, la mayor ilusión, se lo deseo con el alma, el corazón. Ojalá le puedan transmitir esto”, hizo hincapié el actor.

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Un grande entre los grandes