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Las internas de Los Redondos

Mientras el Indio depone diferencias entrando al estudio con algunos ex compañeros, repasamos los encuentros y desencuentros del grupo después de su separación

Las internas de Los Redondos

omenzaba noviembre de 2001 en Argentina y el aire ya amasaba la espesura de los cataclismos sin remedio. El país, distraído en estos asuntos, estaba demasiado convulsionado para interpretar la magnitud y las consecuencias de aquellas palabras con la que la Negra Poli anunciaba la cancelación del próximo show de Los Redondos. "Patricio Rey cree que no es el momento, que no hay ánimo para fiestas", decía el mensaje, codificado en el mismo lenguaje cifrado que la banda había propuesto a lo largo de toda su obra artística. Faltaba un mes para el concierto en Unión de Santa Fe y nadie hablaba, al menos de manera oficial, de desencuentros personales ni del fin de la banda. Un prolongado silencio, sin embargo, fue alimentando sospechas que nadie se animaba a dar por ciertas. Recién dos años después hubo novedades en el frente: fue cuando Skay Beilinson comenzó a desandar su propio ruedo con A través del mar de los sargazos, el disco que lo llevó por diferentes salas del país hasta llegar a Obras en noviembre de 2003. "Estoy seguro de que los Redondos van a volver, pero también estoy seguro de que no va a ser igual que antes", imaginaba el guitarrista por esos días.

El Indio Solari, mientras tanto, seguía definiendo su porvenir artístico en la intimidad de Luzbola, el estudio de grabación emplazado en su propia casa de Parque Leloir. Un lugar de relevancia energética y simbólica para la postrimería ricotera: no solo allí se grabaron los últimos discos de la banda, también algunos llegaron a insinuar que entre esas paredes comenzó a resquebrajarse un vínculo otrora imperturbable, concretamente cuando Solari le habría exigido a Poli el pago por el uso que Claudio Quartero (hijo de ella y colaborador de Redondos) había hecho del lugar para grabar con su banda, La Saga de Sayweke. La salida del álbum El tesoro de los inocentes, a fines de 2004, dio pie a una redada de copiosas entrevistas, las primeras en su nuevo rol solista. A Rolling Stone la concedió dos pistas de consideración: por un lado, ironizó sobre su comportamiento en la banda (reconociéndose "un poco tirano"; asimismo habló de "un contrato íntimo con Skay y Poli" en el que, de golpe, "afloró una falla".

A esta altura nadie desentiende que Los Redondos eran el Indio, Skay y Poli. Sin embargo, no fueron ellos los que destaparon la olla y dejaron oler viejos guisos sin cocer. Después de años de perfil menguado, Semilla Buciarelli recuperó tenor público en 2005, ya no como bajista, sino como pintor. Aunque las preguntas del caso fueron inevitables. "A mí no me cabe esconder las cosas. ¿Voy a decir que está todo bien? Sería un verso, si terminó todo para el orto. Me da vergüenza leer las notas (del Indio y Skay), porque se quieren adueñar de algo que en realidad le corresponde al público. Si Patricio Rey tuviera piernas, los cagaría a patadas en el culo", fue su incisiva observación de los hechos. Algo al respecto había insinuado Manuel Quieto, cantante de La Mancha de Rolando, quien en una entrevista a RS criticó duramente a Solari por "dejar a su compañeros en la lona, llevarse el misticismo a otra parte, y que Semilla no tenga para comprarse ni una bicicleta".

Poco a poco, los demás actores comenzaron a ganar voz en el reparto. Cada uno a su manera, aunque todos arribando a conclusiones similares. "Hubo problemas entre los dueños, la cúpula. Nosotros no teníamos decisión en la parte organizativa, así que quedamos en banda y sin trabajo", apuntaba el baterista Walter Sidoti, que en los últimos tiempos ricoteros concibió a La Favorita como remiendo a su necesidad de tocar. Dicho esto de modo literal: "Con Los Redondos hacíamos pocos shows; era como ser futbolista y jugar una vez por año. Además, en la última etapa se usaron muchas máquinas y los ritmos de batería aparecían definidos de antemano, así que La Favorita me permitió volver a trabajar canciones sacando en los ensayos lo que cada uno tenía adentro", explicaba.

Alguna vez, Hernán Aramberri se definió a sí mismo como "el culpable de las máquinas en Los Redondos". Las mismas que en Último bondi a Finisterre y Momo sampler desplazaron el aporte sanguíneo de Walter y de Semilla. "Aún sin poder preverlo, los que estábamos más íntimamente ligados sabíamos que la separación podía suceder en algún momento", admitió Aramberri, que tras la separación siguió trabajando junto al Indio como baterista y asesor técnico.

¿Cuál fue, entonces, el tan terrible diferendo que puso fin donde sólo había pausa, convirtiendo en década aquel proclamado "año sabático"? El Indio desgarró los velos de la inocencia esa mañana del 14 de agosto de 2009 en la que hizo circular un comunicado como respuesta al reportaje que La Nación había publicado sobre el ex guitarrista redondo. Allí, Solari fechó la ruptura aquella noche de octubre de 2001 donde, al término de la entrevista con la revista La García anticipando el (a la postre suspendido) show en Unión, el cantante reclamó sin éxito una copia del profuso material audiovisual que Skay y Poli atesoraban. La ventilona fue, en verdad, un rapto de ira y desencanto luego de leer al propio Beilinson decir que Los Redondos habían decidido su parate "cuando nos dimos cuenta que uno de nosotros se quería apropiar de ese proyecto tan hermoso que fue Patricio Rey, que había nacido como la comunión y el aporte de muchos artistas, y no de los deseos de uno solo". En contrarrespuesta, Poli dijo que el Indio premeditaba apartarse mucho antes de esa fatídica noche, aunque no echó demasiada luz sobre el asunto de las cintas.

El rostro de Patricio Rey parecía desfigurarse entre tanto veneno suelto, destripando una intimidad que parecía inviolable. Hasta que el Indio desodorizó el ambiente dos años más tarde, haciendo público su interés por contar con Walter Sidoti, Semilla Buciarelli y Sergio Dawi en un proyecto personal. Es decir, con todos Los Redondos sueltos, menos Skay. Músicos que ya venían frecuentándose entre sí, al punto que poco después de esa declaración los tres invitados se exhibieron juntos en una muestra artística que Semilla hizo en La Plata promediando septiembre de 2011. ¿Casualidad o golpe de efecto? "¡Ustedes sólo ponen lo que hice en Los Redondos!", le fustigó el bajista esa noche a un periodista que estaba advertido del encuentro sorpresa. Poco después, más calmo, reconoció que la del Indio le parecía "una actitud bárbara de su parte, no por tocar o grabar, sino por el hecho de reencontrarnos. Después de tanto tiempo, todo quedó muy raro y está bueno charlarlo. Por lo menos, a mí me hace bien. Se ve que éste es el momento y esperemos que salga todo bien". Pero no sólo bastaba la buena voluntad: hubo que deponer viejos rencores, los mismos que habían inspirado aquellas duras declaraciones y, por ejemplo, la cortada de rostro que Semilla le propinó al Indio cuando éste pretendía ubicarlo para felicitarlo por las muestras que había comenzado a realizar a partir de 2004.

Con Sergio Dawi, en cambio, el acercamiento fue más amigable. El saxofonista es el único ex Redondo que, de algún modo u otro, siguió en contacto con los todos sus ex compañeros: Skay fue a ver alguno de sus shows, con Sidoti coincidió de invitado en una banda tributo y Semilla se convirtió en su socio del proyecto audiovisual Semidawi. El feedback con el Indio fue más intenso, con la intervención de Sergio en los shows inaugurales de Solari en Estadio Único de La Plata y un tema a dúo en Quijotes al ajillo, disco que el saxofonista editó en 2008. "Mis encuentros con el Indio luego de la separación de Los Redondos fueron de mucho placer y por supuesto que, cuando se dé, allí estaré, con buena predisposición", expresó Dawi, a propósito del convite en cuestión.

Las intrigas llegaron a su fin pocos días atrás, cuando el Indio admitió que los cuatro están grabando un tema de su próximo disco solista y que, "si están con ganas", replicarán la experiencia sobre un escenario. Y no sólo eso: dejó la puerta abierta a seguir trabajando juntos, "pero con el propósito de lograr un sonido nuevo". Aunque advirtió que "no puede haber Redonditos sin Skay". ¿Tendrá Patricio Rey algo para decir al respecto? ¿O es, como alguna vez describió Poli, "un ente que no dice nada y simplemente nos mira"?

4 comentarios - Las internas de Los Redondos

@elagussmanya +5
no lei nada pero aguante Los Redondos una de las mejore bandas del rock en español
@abultado007
que triste que la banda mas grande de nuestro pais haya terminado asi
@marjavie_2001 +2
Algun dia se van a volver a juntar..pero ya no como antes..ya fue