“A mi mamá la asesinaron porque sí, porque quisieron, por hijos de puta, de cobardes que son. Le daban un cachetazo y le sacaban el dinero igual, sin ni siquiera tener necesidad de las armas”, dijo ayer, quebrado del dolor, el hijo de María Estela Baradaco. La mujer, de 56 años, fue asesinada de dos disparos en el abdomen durante un asalto al corralón de materiales que atendía en el partido de Moreno.

Tal como adelantó Clarín en parte de su edición de ayer, el crimen ocurrió en la tarde del miércoles. Se trató de la tercera víctima en morir baleada durante un robo en apenas 36 horas, en hechos ocurridos en Capital Federal y el conurbano bonaerense. Los anteriores fueron el del contador Lorenzo Arriegui, en la mañana del martes; y el del diseñador Hernán Capsala, el mismo día a la noche (ver Seguidilla...).

El nuevo crimen ocurrió a las 17 del miércoles en un corralón de materiales ubicado en Riccheri y Miranda, en Cuartel V, un barrio humilde del partido de Moreno, al oeste del conubano bonaerense.

Según relató el hijo de la mujer asesinada, para entrar a robar los ladrones esperaron a que él se fuera a una gomería a cercana. Detrás salió un camión que había cargado materiales. Una vez que vieron la oportunidad, los asaltantes ingresaron en una moto, vistiendo ropa de trabajo, simulando que iban a hacer una compra.

Uno entró al patio y el otro se quedó esperando en la moto. “Abrime”, le gritó el ladrón a María Estela. “¿Por qué?”, respondió ella.

“¡Porque te mato!”.

Baradaco abrió. Con ella estaba su nuera, de 20 años, amamantando. Uno de los asaltantes disparó en su dirección, pero no le dio. “Mi señora le estaba dando la teta al nene. Igual le tiraron cuatro tiros. Mi mamá les pidió que no mataran a nadie, que les iba a dar todo”, contó el hijo de la víctima.

Las dos mujeres estaban allí solas.

María Estela entregó el dinero que tenía y los asaltantes revisaron la oficina, buscando más. Pero antes de que huyeran, Baradaco se asomó a la puerta, a los gritos. Fue entonces que uno de los ladrones disparó una ráfaga. Fueron entre cuatro y cinco tiros: la mujer recibió dos balazos, cayó herida de gravedad y murió camino al hospital.

“Cuando mi mamá salió a la puerta, le pegaron un tiro. Ella venía todos los días, se desvivía por sus nietos. Tengo ganas de vender y mandar todo a la miércoles.

Mi mamá no se merecía morir así”, contó su hijo al canal América.

Poco después del crimen, tras una persecución policial que concluyó en José C. Paz, fueron detenidos dos jóvenes, de 23 y 28 años. En una mochila llevaban el dinero robado, cascos, una pistola y un cuchillo. Uno de ellos era de Quilmes y el otro, de la villa 31 de Retiro. La sospecha es que estuvieron vigilando el corralón para asaltarlo. “Hubiera preferido que me maten a mi, pero esperaron a que estuvieran mi mamá y mi señora solas. Nos destruyeron la vida”, concluyó el hijo de María Estela.