Lázaro Báez: el dueño del escándalo

Los negocios del socio y amigo K. Propiedades compartidas y obsesión por el cash. La ruta del dinero en Bahamas que nadie contó.

Lázaro es Kirchner (Confirmado)

Lázaro Báez conoce muy bien a Leonardo Fariña. Lo llama “Rodete”. Y asegura que “Rodete” lo estafó: “El pibe se afanó 7 millones de dólares en una de las últimas operaciones que hizo”, afirman que soltó en estos días delante de sus colaboradores. Ese es el grado de intimidad que había entre los dos hombres que hoy, en público, dicen que apenas tuvieron un trato mínimo.

Báez, señalado por la oposición como el testaferro de Néstor Kirchner, vive horas de angustia después de la súbita exposición pública que sufrió en el programa de Jorge Lanata. El domingo 14, cuando el informe sobre la ruta del presunto dinero negro que el empresario giró al exterior salía por la pantalla de El Trece, él estaba viéndolo en su piso del barrio porteño de Belgrano. Había llegado esa misma tarde a Buenos Aires, proveniente de Río Gallegos, a bordo de su Lear Jet LV-ZSZ. Y seguía en la Capital en la noche del cacerolazo del jueves 18, aun sin haber encontrado tiempo para realizarse el chequeo médico que tenía previsto.

A Cristina Fernández la llamó al día siguiente del programa, según admiten fuentes oficiales que no entran en detalles sobre lo conversado entre la jefa y el empresario. Sí aportan un dato urticante: ella está furiosa, y culpa a Lázaro por la desprolijidad de haber confiado en un personaje tan estrafalario como Fariña, que se hizo famoso de golpe por casarse con la modelo Karina Jelinek y ostentar una fortuna inexplicable, y como broche terminó enredado en una cámara oculta con Lanata en la que admitió haber manejado supuesta plata negra de Báez y por ende, según su testimonio, del propio Kirchner.

Tras la revelación, y el llamado de Lázaro a la Presidenta, el kirchnerismo lanzó un operativo urgente para embarrar el caso, presionar a los denunciantes –Fariña y Federico Elaskar, su ex amigo, también financista– y lograr que en público negaran lo que poco antes habían denunciado ante Lanata. El rol del polémico abogado Fernando Burlando resultó clave para coordinar la estrategia defensiva. Burlando fue quien acercó a Fariña y Elaskar al canal América TV, coordinó las entrevistas para “lavar” su imagen, según el verbo usado por el marido de Jelinek, y les dictó qué decir (ver nota en página 30). ¿Quién le paga a Burlando? El abogado no responde.

Minutos antes del programa de Lanata, Fariña se había comunicado con un periodista de NOTICIAS para dejar algo en claro: “Yo nunca hablé mal de Lázaro, se los juro. Quiero que le hagan llegar ese mensaje si pueden”. Sonaba aterrado. Y en su posterior desmentida, cuando luego de la cámara oculta intentó desdecirse de su rol en la triangulación de supuestos fondos negros, calificó a Báez de “grosso” y lo comparó con Lionel Messi.



Se caen las caretas, la metira al desuno, los millones a la vista de todo el pueblo saqueado...

Me parece que las horas de la mentira K están contadas.