El oportunista Trotsky y la construcción del socialismo en un solo país


El oportunista Trotsky y la construcción del socialismo...


Entre los periodos de Lenin y Stalin, se situó el gran debate sobre la construcción del socialismo en la URSS.

Después de la derrota de los ejércitos intervencionistas y de los ejércitos reaccionarios era el momento de comenzar la construcción del socialismo.

La dictadura del proletariado había vencido política y militarmente a sus adversarios. Pero ¿sería capaz de construir el socialismo en la URSS? ¿El país estaba “maduro” para el socialismo? ¿El socialismo es posible en un país retrasado y arruinado?

Para construir el socialismo en la URSS era necesario proceder a la industrialización de la misma.

Lenin formulo las tres tareas esenciales para edificar la sociedad socialista en la URSS:

1. Desarrollar la industria moderna en manos del Estado socialista

2. Organizar las cooperativas campesinas

3. Lanzar una revolución cultural para alfabetizar a las masas campesinas y elevar el nivel técnico y científico de la población

Es la cuestión de la posibilidad de construir el socialismo en la Unión Soviética el que provoco, a partir de 1922, el gran debate ideológico y político, debate que se prolongo hasta 1926-27.

La Unión Soviética en ese periodo enfrentaba fuertes dificultades. Para Trotsky estas dificultades serian el punto de partida de una política de capitulación y derrotismo, aliñada con llamamientos “super-revolucionarios” para una fuga hacia adelante.

Según Trotsky el campesinado era muy atrasado y podía en cualquier momento ponerse contra la clase obrera. Según él la clase obrera rusa, dejada a sus propios recursos, será inevitablemente aplastada por la contrarrevolución desde el momento que el campesinado se aparte de ella.

Por ello para Trotsky la clase obrera rusa no tenía otra posibilidad que ligar la suerte de su poder político y, por tanto la suerte de la revolución rusa, a la revolución socialista en Europa.

Trotsky defiende el derrotismo y la capitulación frente a la construcción del socialismo en la URSS. Y ello lo acompaña de un discurso “izquierdista” y aventurero de “exportar la revolución”.

Trotsky ponía todas sus esperanzas en el proletariado de los países “avanzados”. Desde 1902, y de forma constante, Trotsky había combatido el camino que Lenin trazaba para la revolución democrática y revolución socialista en Rusia. Poco antes de la muerte de Lenin afirmaba que la dictadura del proletariado debía entrar en colisión hostil con las masas campesinas y que como consecuencia de ello no había salvación para el socialismo soviético fuera de la revolución victoriosa en los países “civilizados”. De ahí sus tesis de la imposibilidad de construir el socialismo en un solo país.

Frente a estas tesis derrotistas y capitulacionistas la teoría del socialismo en un solo país defendida por Stalin no negaba, sino que presuponía, la revolución mundial. El propio Stalin dijo claramente que, aunque la URSS pudiese y debiese construir el socialismo, la victoria definitiva del mismo sólo podía asegurarse en el ámbito internacional:

“Pero derrocar el Poder de la burguesía e instaurar el Poder del proletariado en un solo país no significa todavía garantizar el triunfo completo del socialismo. Después de haber consolidado su Poder y arrastrado consigo a los campesinos, el proletariado del país victorioso puede y debe edificar la sociedad socialista. Pero ¿significa esto que, con ello, el proletariado logrará el triunfo completo, definitivo, del socialismo, es decir, significa esto que el proletariado puede, con las fuerzas de un solo país, consolidar definitivamente el socialismo y garantizar completamente al país contra una intervención y, por tanto, contra la restauración? No. Para ello es necesario que la revolución triunfe, por lo menos, en algunos países. Por eso, desarrollar y apoyar la revolución en otros países es una tarea esencial para la revolución que ha triunfado ya. Por eso, la revolución del país victorioso no debe considerarse como una magnitud autónoma, sino como un apoyo, como un medio para acelerar el triunfo del proletariado en los demás países.

Lenin expresó este pensamiento en dos palabras, cuando dijo que la misión de la revolución triunfante consiste en llevar a cabo "el máximo de lo realizable en un solo país para desarrollar, apoyar y despertar la revolución en todos los países" (Obras Stalin.v. t. XXIII, pág. 385).



“La revolución mundial está sometida a flujos y reflujos. En los flujos hay que apoyar la extensión del campo socialista, pero en los reflujos hay que replegarse y fortalecer y desarrollar la revolución y la construcción del socialismo en el propio país, a fin de llegar en las mejores condiciones posibles al próximo flujo de la revolución mundial. Y la revolución mundial fue apoyada por la URSS. Con sus más y sus menos, con sus aciertos y sus errores.”


Stalin, Capítulo III, Los fundamentos del leninismo



Trotsky al quedarse sus tesis en minoría organiza una fracción opositora dentro del Partido Bolchevique, lo cual estaba en contra de la concepción leninista del partido, en contra del centralismo democrático.

Detrás de la verborrea izquierdista sobre la “revolución mundial” en realidad defendía las tesis mencheviques de la imposibilidad de construir el socialismo en la URSS. Trotsky defendía que el proletariado y el campesinado debían inevitablemente entrar en colisión y que sin el soporte exterior de una revolución europea victoriosa la clase obrera rusa sería incapaz de edificar el socialismo.

Hoy se ha demostrado que la construcción del socialismo en un solo país fue el mejor impulso para la fermentación de la revolución en todo el mundo.

Trotsky se acabó uniendo a sus amigos de juventud, los mencheviques, contra la construcción del socialismo en la Unión Soviética.

Por todo ello Trotsky fue expulsado del partido, más tarde relegado a Siberia y finalmente expulsado de la URSS.