El descargo de un médico clínico de El Calafate que asegura haber recibido el cuerpo del ex presidente abona la teoría de un magnicidio.

Nuevas versiones sobre la muerte de Néstor Kirchner.

La muerte de Néstor Kirchner, ocurrida el 27 de octubre de 2010, estuvo desde siempre recubierta de un halo de oscurantismo. Discusiones la noche anterior, peleas de alcoba, violencia familiar, un acta de defunción firmada a kilómetros de distancia, velorio a cajón cerrado y hasta una hipótesis de suicidio pueblan la danza de especulaciones en torno a un deceso que, como tantos otros en la vida popular argentina, ha terminado por alcanzar la categoría de “mito urbano”.

El Grupo Anonymous Argentina, una red mundial de piratas informáticos, comenzó a difundir a través de las redes sociales el testimonio del médico clínico Raúl Vizcaino, que abona la hipótesis de un supuesto asesinato del ex presidente. Refugiado en Chile, el profesional denuncia que Kirchner habría sido ultimado de un disparo en la cabeza.

Vizcaino asegura haber desempeñado funciones en el Hospital de El Calafate hasta ese fatídico 27 de octubre de 2010. “Soy el medico clínico Raúl Vizcaino, DNI 10.083.432, atendí a Néstor Kirchner en el Hospital de El Calafate, tras su arribo al centro asistencial en el que trabajaba, antes de los acontecimientos que paso a relatarles”, comienza su testimonio, que viralizó en las redes.

“El 27 de octubre de 2010, a las 7.34 de la mañana, fui testigo de un magnicidio –asegura en su carta-. El ex presidente arribó al hospital con una herida de bala en el pómulo izquierdo como punto de entrada y el lóbulo derecho como punto de salida, lo que le provocó la muerte instantánea”.

“Asumiendo que había sido un atentado, cuando pude asistir a hablar con los miembros de la seguridad presidencial para interesarme por lo que había ocurrido, uno de los agentes me comentó que estaba solo con la Sra. Presidenta (Cristina Kirchner) cuando se sucedió el disparo, y que no había nadie más –prosiguió Vizcaino-. A lo que asumí que o eran ellos mismos quienes lo asesinaron, o alguien desde afuera”.

El médico clínico señaló en su descargo desde la clandestinidad que “asumí que todo esto se iba a saber y que la consternación nacional sería como después lo fue, pero con otros argumentos. Desde ese día, vivo huyendo y escondiéndome, trabajando en negro en panaderías, talleres, o lo que sea que encuentre. Conseguí un documento falso, para poder dar cierto grado de credibilidad a mis empleadores”, relató.

Pero eso no fue todo, porque Raúl Vizcaino denunció que su pareja falleció en un “confuso accidente” a los dos días de la muerte de Néstor Kirchner, cuando se encontraba realizando trámites en Río Gallegos. “Yo tuve que escapar de El Calafate al ver que a una de mis enfermeras del hospital la amenazaron de muerte, si comentaba algo de lo que habían visto”, señaló.

Vizcaino completó que un mes más tarde fue “removido” el director del nosocomio, Marcelo Bravo, que anunció a la vez que renunciaba y que se iba a construir “un nuevo y más completo hospital en otra zona de la ciudad”.

Ahora denuncia que “me persigue gente de aspecto policial o de fuerzas armadas de civil, y tengo orden de captura con mi foto pero con el nombre de Luis Rafael Piccinetti, por el crimen de un tucumano, pero la foto es la de mi DNI”.

“Aquí a punto de partir desde Santiago de Chile, adonde llegué de manera ilegal, asistido por gente que creyó en mi historia, parto con rumbo desconocido –continuó en el documento que difundió Anonymous-. Dios quiera que algún día pueda regresar a mi Calafate querido, encontrarme con los afectos, y que sepan que estoy bien, que me cuesta dormir en las noches, y que vivo con miedo”.

“Mis padres son vigilados, al igual que mis hermanos, colegas y vecinos del Calafate –acusó-. No espero que me crean, les pido a quienes tengan la posibilidad, averigüen qué paso esa mañana. La Presidenta debe hablar al respecto y contar lo que pasó, o que la Justicia investigue. No sé cuánto tiempo más me quede”.

Para el final, Vizcaino dejó lo más polémico: “Yo vi que fue asesinado, de un tiro limpio, con sus ojos cerrados, y según mis cálculos, pudo haber muerto estando acostado porque su cabeza y espalda estaban bañadas en sangre, y su cara limpia, con el orificio de entrada”.

“No sé qué fuerzas o qué personas son las responsables de esto, ya no tengo una vida. Y temo por el destino de mi patria, si hemos de ser dominados por gente que puede ser capaz de hacer esto”, concluyó Raúl Vizcaino.

La versión difundida por la red internacional de piratas informáticos se suma a otras que están en el colectivo imaginario desde los días posteriores al tumultuoso funeral. Una que se le atribuye a los servicios es que Néstor Kirchner se habría suicidado, aquejado por los embates de su salud y de un poder que comenzaba a diluirse.

La otra, más polémica aún –y de la que tampoco puede excusarse a los servicios- es que el ex presidente habría sido asesinado por su propio hijo, Máximo, que lo habría encontrado golpeando a la Presidenta en pleno ataque de ira, luego de constatar un supuesto romance de su esposa con Alberto Fernández. Como la versión de Vizcaino, ambas justificarían el cajón cerrado.