Nicole Gonzalez Beamonte. Trabaja de abogada para el Estado y sueña con operarse los genitales para meterse en el mundo del espectáculo. Todas las fotos

Se suele decir que ser diferente al resto no es fácil, y que tarde o temprano las personas se van adaptando a lo que el destino tiene preparado. Pero Nicole González Beamonte (26) decidió torcer su propio destino. Con una personalidad fuerte y encerrada en un cuerpo que sentía que no se correspondía con sus deseos sexuales, decidió luchar por ser mujer, y lo consiguio.

Antes de ser Nicole para todo el mundo (y negar su nombre de pila masculino) González Beamonte usaba saco y corbata, atuendo con el que llegó a ser el secretario privado de la jefa de gabinete de León Arslanian, ex jefe de seguridad. Ahora ésta Nicole que descubrió Semanario, va a la Secretaría de Derechos Humanos bonaerense con minifalta y escotes y sueña con las pasarelas. “Nací en La Plata, pero a los cuatro años mi familia se mudó al partido de la costa, ahí hice el secundario en cuatro años. A los 17 me fui a Quilmes y me anoté en la facultad católica para estudiar derecho, donde me recibí a los 22”, empieza tratando de resumir los años más difíciles de su vida.

En todo ese tiempo, Nicole tenía nombre y fisonomía masculina, aunque ya había descubierto que quería ser mujer. “Una vez que entré a trabajar en el Ministerio, sabía que lo único que tenía que esperar era pertenecer a planta permanente, para que no me pudieran echar sin motivo”, cuenta con vehemencia. Como si de un juego de estrategia se tratara, siguió su plan al pie de la letra. “Al segundo día de enterarme que pertenecía a planta permanente del Ministerio fui a hablar con mi jefa y le dije que yo me sentía mujer y que quería ir a trabajar como tal.”

Seis meses antes, había comenzado a tomar hormonas para que su cuerpo se fuera modificando y sus rasgos ya habían comenzado a cambiar. “Todos me preguntaban si estaba enfermo, porque me había cambiado la voz”. Nadie ima-ginaba la que se venía y la respuesta de su jefa ante el pedido de ir vestida de mujer, no fue la que esta flamante empleada pública esperaba. “Me hicieron tomar licencia y hasta me llegaron a ofrecer un sueldo de por vida, en negro, para que renuncie. Decían que era una vergüenza que un travesti trabajara ahí. Le dije a mi jefa que si me echaba, iba a ir a los medios para contar todo”.
Seis meses antes, había comenzado a tomar hormonas para que su cuerpo se fuera modificando y sus rasgos ya habían comenzado a cambiar. “Todos me preguntaban si estaba enfermo, porque me había cambiado la voz”. Nadie ima-ginaba la que se venía y la respuesta de su jefa ante el pedido de ir vestida de mujer, no fue la que esta flamante empleada pública esperaba. “Me hicieron tomar licencia y hasta me llegaron a ofrecer un sueldo de por vida, en negro, para que renuncie. Decían que era una vergüenza que un travesti trabajara ahí. Le dije a mi jefa que si me echaba, iba a ir a los medios para contar todo”. Como por arte de magia, le encontraron un lugar en la Secretaría de Derechos Humanos (en la Dirección de Equidad) lugar en el que se reciben denuncias por discriminacion.
Cumplido un año en ese trabajo, Nicole redobla la apuesta. “En el último año, me di cuenta que podía ser mujer, así que ahora quiero desfilar y actuar, pero sin dejar mi trabajo en la secretaría. Sería como terminar de cumplir mi sueño”, confiesa ante Semanario.

Al hablar de sus ídolas, no quiere que haya confusión. “Mi referente es Cris Miró porque ella era pura femineidad, ese es el estilo que a mí me gusta. Yo no serviría para hacer reír desde mi condición sexual.” Entonces la pregunta es obvia.

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