Hay una frase de exactamente hace una semana de la Presidenta que reavivó el debate sobre la represión a los pueblos indígenas. “Somos un Gobierno que también nos hemos hecho cargo del costo político que significa no reprimir a un solo argentino porque corta una calle o porque piensa distinto”, dijo Cristina Fernández de Kirchner en el palco el 25 de Mayo como parte del balance de los diez años del kirchnerismo.

Detrás de ella, la imagen del gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, uno de los principales acusados de la persecución al pueblo Qom, quedó registrada como parte de los festejos. La respuesta a esa escena se dará esta semana: hacia esa provincia viajarán líderes de 300 comunidades en un encuentro en el que pedirán ser escuchados en sus denuncias.

El Consejo Plurinacional Indígena contabilizó hasta noviembre de 2012 esa represión. En los últimos tres años registró al menos ocho muertes. “A las que hay que sumar las ocurridas en los últimos meses en Chaco y Formosa. Además hay más de mil líderes judicializados por protestar”, explicó Jorge Nahuel, vocero de la organización y representante de la Nación Mapuche. En el territorio argentino existen 1.800 comunidades que integran 32 naciones indígenas y, según el último censo nacional, son 5 millones de personas.

El Consejo tiene una visión crítica sobre las políticas de Estado: “Nos derivan a la ministra de Acción Social porque nos ven como pobres, pero somos pueblos empobrecidos y pre-existentes. El Gobierno sólo escucha a las organizaciones que se subordinan a cambio de planes sociales. Pedimos dialogar y lo vamos a reiterar la semana que viene a Insfrán y a la Presidenta, pero desde el respeto.

Todo ha quedado reducido a una cuestión de pobreza y miseria, y el problema central es el avance sobre nuestro territorio de grupos mineros y sojeros”, insiste Nahuel, quien asegura que “los responsables no son sólo los gobiernos provinciales, porque los que reprimen están en alianza con Cristina”.

La violencia como respuesta “es un dolor profundo y no vamos a permitir que ocurra más. Este es el abrazo que vamos a llevar a Formosa a nuestros hermanos para que sientan que no están solos, además de la exigencia de respeto”. Quien lo dice es Paz Argentina Quiroga, autoridad espiritual Huarpe, pueblo que ocupa San Juan, Mendoza y San Luis.

Ella recuerda bien la marcha histórica del Bicentenario -el antecedente de la reunión de esta semana- por dos motivos. Uno bueno, el final del camino de 30 mil indígenas de todo el país a Buenos Aires y donde se reunieron con otros 15 mil.

Y uno no tan bueno: la audiencia con la Presidenta que cerró esa jornada. En el audio de la reunión -publicado por Darío Aranda en el periódico MU- se la escucha a Cristina Fernández pedir ser “inteligentes” para aceptar cambios. Le habló a Milagro Sala -también presente- cuando le explicó que, en caso de haber petróleo en una comunidad, se debe “llevar a ese contingente de compañeros a otro lugar exactamente con las mismas condiciones”.

“El argumento de que hay que resignarse al desarrollo y que lo inteligente es adaptarse no lo aceptamos, porque se viola la ley que establece que tenemos que ser consultados. Nos enteramos cuando tenemos las topadoras enfrente”, dice Nahuel.

La antropóloga Diana Lenton, especialista en el tema, coincide. “El problema es que este respeto por la expresión, la representación política, se olvida cuando lo que está en juego es la ejecución de grandes negocios. Tanto se olvida que ni siquiera se respeta la Constitución, que manda que los pueblos indígenas sean consultados en aquellos asuntos que les afecten”, explica.
FUENTE
http://www.losandes.com.ar/notas/2013/6/2/indigenas-todo-pais-formosa-denunciar-represion-718200.asp


Indígenas de todo el país van a Formosa a denunciar