A los seis años comenzó a trabajar como lustrador de zapatos y luego se hizo canillita; Juan José Delgado hace 51 años que reparte diarios en Melo en bicicleta y sólo faltó dos veces. Hoy lo homenajearán en los 218 años de la ciudad.

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Canillita de 66 años recorre 50 km por día en bicicleta
"Excelencia ciudadana" es el premio que Cerro Largo le entregará a Delgado. Foto:Nestor Araujo.


En el marco de los festejos de Melo, la Intendencia de Cerro Largo ha decidido homenajear a cuatro trabajadores de la ciudad: Orosman Verdía funcionario de Vialidad con cero falta, Ilda Recarte maestra jubilada, Jesús Pereira último repartidor de pan en bicicleta y José Delgado, canillita.

Hace dos años se instauró el premio a "la excelencia ciudadana" que se entrega cada 27 de junio, pero este año la comuna quiso recordar a estos trabajadores, ya que el pasado 8 mayo se cumplieron 25 años de la visita del papa Juan Pablo II a Melo y el mensaje ese día del pontífice fue a los trabajadores. El nombre de estos trabajadores quedará grabado en una piedra granito en el lugar donde el sumo pontífice ofreció la homilía aquel día en Melo.

Entre los reconocidos está Juan José Delgado Ferreira, el más popular de los trabajadores distinguidos porque a diario se lo ve en las calles cumpliendo con su tarea. Vende 60 diarios por día, llega a las puertas de sus clientes fijos con lluvia, frío, viento o calor, pero no le incomoda.

Tiene 66 años y es el mayor de una familia de 9 hermanos. "Estoy orgulloso por la confianza con el cliente", dijo. "En muchas de las casas abro la puerta y dejo el diario encima de la mesa, tengo esa relación de confianza desde hace 50 años", sostuvo.

José cuenta qué hechos noticiosos lo han hecho trabajar más: la muerte de Juana de Ibarbourou (1979), la Guerra de las Malvinas, el fallecimiento del intendente Villanueva Saravia, la visita del papa Juan Pablo II y lo vinculado al deporte.

Sacrificio.
"Es muy sacrificado este trabajo porque no tiene días libres, pero tengo el orgullo de decir que nunca estuve ausente de cumplir con mi función", comenta con orgullo. "Las únicas dos faltas fueron los días en que falleció mi madre y otra vez el día de la muerte de mi padre", recordó Delgado, "pero cumplí siempre".

En el canasto de la bicicleta de José Delgado no solamente están los diarios y suplementos que venderá en el día, sino que también lleva el inflador, parches y una cámara de bicicleta por si necesita reparar su vehículo, ante cualquier desperfecto mecánico para poder seguir la recorrida diaria por las calles de Melo.

La primera bicicleta le duró 20 años y todavía la conserva, pero con el correr del tiempo "empecé a cambiarlas porque se me rompen de los kilómetros que hago por día", explicó el experimentado canillita. "Si fuera a contar la distancia que recorro en kilómetros diría que fácilmente hago entre 40 y 50 por día y los domingos un poco más", sostuvo.

Cuenta que en sus inicios todos los canillitas de Melo estaban instalados frente al mercado municipal, en la agencia de la ex empresa de transporte ONDA, pero eran muchos y él quiso abrirse camino solo y ser el mejor diariero.

"Comencé desde muy pequeño en este oficio", dijo, y aún lo conserva desde hace medio siglo; es natural para los ojos de los melenses ver pedalear a José y recorrer decenas de kilómetros todos los días repartiendo los diarios. "No fue fácil hacerse un lugar para vender en aquellos tiempos y como habían muchos vendedores me inicie recorriendo la periferia de la ciudad, buscaba los lugares más lejanos y comencé a vender muchos diarios", contó.

En la década de 1950, cuando la huelga de los trabajadores gráficos, José tuvo que cambiar de trabajo. Se fue a campaña a plantar papas, "pero una vez terminó el conflicto regresé a esta profesión".

Clientes.
"Hay cosas que uno a veces no entiende porqué en este medio siglo he tenido de clientes a abogados, intendentes, diputados, médicos y gente que no conozco, pero lo más llamativo es que en los barrios, gente común, pobre, se me acerca a pedirme el diario, ya sea por el Gallito o El Escolar y uno a veces no ofrece pensando que no le compran, pero ahí en esos están los potenciales clientes", sostuvo.

"Los diarios llegan a Melo relativamente tarde respecto a los departamentos del Sur y del Este del país, están llegando cerca de las 9:00 de la mañana, pero yo me instalo dos horas antes para arreglar todo y termino cerca de las 15.30 y cuando hay retraso en la entrega termino más tarde", señaló.