MILANI EL NUEVO ICONO DE LA CORRUPION OFICIAL




Milani, el nuevo ícono de la corrupción oficial




Siguen creciendo las críticas de la oposición y de los principales medios independientes a la designación de general César del Corazón de Jesús Milani como Jefe del Estado Mayor del Ejército. Entre otras muchas cosas, se lo conecta con la represión en Tucumán durante el Operativo Independencia en 1975 y también se le cuestionan sus relaciones carapintadas en la semana santa de 1987. La presencia de Milani entre los sublevados quedó registrada en una foto. A esto se le agrega en su foja de servicios una suspensión que se le aplicó en diciembre de 1990 por estar ligado a la sublevación que encabezó el coronel Mohamed Ali Seineldín. Fuentes castrenses señalan que Milani estuvo ocho días de arresto por las sospechas de sus superiores de que habría integrado el grupo comando que tenía por misión liberar a Seineldín de su encierro en San Martín de los Andes. Esta operación -que nunca se ejecutó- estuvo a cargo de un mayor del arma de comunicaciones pero especializado en inteligencia que fue tutor de Milani en la escuela de inteligencia cuando era subteniente, antes de partir hacia su destino en el Operativo Independencia. El domingo pasado, Jorge Lanata mostró en su programa una vista aérea de la suntuosa mansión del nuevo jefe del Ejército en La Horqueta, San Isidro, cuya dirección es O’Higgins 3636. Su precio, 1.150.000 dólares, HABRIA SALIDO EN BUENA MEDIDA DE LAS GANANCIAS OBTENIDAS POR LA VENTA DE LAS COSECHAS DE SOJA EN LAS MILES DE HECTAREAS QUE SON PROPIEDAD DEL EJERCITO. El flamante Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, General Luis María Carena, era el encarado de explotar los campos militares desde su función como Director de Remonta y Veterinaria.



Nuevo rico

Cuentan que el ex Ministro de Defensa Arturo Puricelli, incentivado por el ex Jefe de Estado Mayor del Ejército, general Luis Pozzi, que detesta a Milani, fue a ver a la presidente para contarle sobre la suntuosa mansión donde el general vive con su mujer y sus dos hijas. CFK no le habría dado la menor importancia a este hecho de corrupción, limitándose a responder: “Milani es de los nuestros”, en una prueba más de que la presidente avala todos los actos de corrupción de sus funcionarios de confianza. Puricelli pudo experimentar esta realidad, ya que fue eyectado de su cargo y designado ministro testimonial de seguridad. Una cartera donde manda el teniente coronel Sergio Berni, que se amigó con Milani por orden de la presidente.

La oposición puso en la mira a Milani no sólo por su pasado represor y carapintada sino también -y sobre todo- debido a que él dirige un ejército de 1200 PCI (personal civil de inteligencia) cuyas verdaderas funciones son vigilar a la oposición política, sindical, empresarial y periodística en una burda intromisión en la inteligencia interior, violando las leyes de Seguridad y Defensa.

También se le atribuyen a Milani simpatías con el chavismo, aunque no se conocen pruebas de ello. Sí se sabe que intentó tener excelentes relaciones con los agregados militares americanos pero fracasó rotundamente. El despecho por éstas y otras frustraciones lo habría acercado a las ideas bolivarianas. Pero por sobre todas las cosas, Milani es amigo del dinero, ya sea que provenga de la venta de inmuebles del Ejército, la producción agropecuaria o los fondos reservados de inteligencia.






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