Facebook lanzó su buscador "Graph Search"


La red social puso en marcha este lunes el nuevo servicio de búsqueda.

facebook lanzó su buscador graph search

La red social Facebook lanzó este lunes el Graph Search, un motor de búsqueda en el que los usuarios pueden buscar personas, lugares y cosas.

Los diseñadores del nuevo buscador intentarán “expandir las capacidades de búsqueda que incluirán también etiquetas de fotos, comentarios y otra información disponible, respetando eso sí, la configuración de privacidad”, según informó el sitio RT.

Los usuarios que ya han tenido acceso al nuevo servicio diseñado en colaboración con Microsoft son los angloparlantes residentes en Estados Unidos. Gradualmente el servicio se irá extendiendo a otros países e idiomas.




Facebook y los nuevos desafíos a la privacidad

La red social lanzó un buscador que rastreará conexiones personales, fotos, intereses y lugares favoritos de un séptimo de la población mundial. ¿Hasta qué punto queremos compartirlo todo? Los riesgos para la vida real. El negocio, los derechos y la responsabilidad de los usuarios.

Navegador

El profeta ingresa a la sala alfombrada, repleta de pantallas y periodistas. El murmullo previo se desvanece y deja lugar a un reguero de flashes. Él sonríe, da la bienvenida, hace una pausa y dice: “Nuestra misión es hacer que el mundo sea más abierto y conectado”.

Viste jeans y zapatillas, se lo escucha confiado y optimista, y todos esperan que haga uno de los anuncios más importantes de la empresa que fundó hace nueve años, valuada hoy en 67 mil millones de dólares y con más de mil millones de usuarios registrados. Nada menos que la séptima parte de la población mundial

Es 15 de enero de 2013. El profeta es Mark Zuckerberg, la escena transcurre en Palo Alto (California, Estados Unidos) y la empresa es Facebook, una red social que los argentinos conocemos muy bien. Pasamos allí un promedio de 10,5 horas mensuales, según los últimos datos de la consultora comScore.

El esperado anuncio, que promete revolucionar la experiencia de uso de la plataforma social, es al mismo tiempo una amenaza para los competidores de Facebook y una potencial pesadilla para los defensores de la privacidad on line .

Se llama “Graph search” y es el nuevo buscador social de Facebook. Será capaz de rastrear 240 mil millones de fotos de los usuarios y un millón de millones de conexiones interpersonales ( trillion , en inglés, equivale a 10¹²) que Facebook almacena en sus gigantescas bases de datos.

El desarrollo ofrece un potencial todavía inexplorado por la compañía de Palo Alto. Si hasta ahora Facebook servía principalmente para estar conectado con gente que ya conocemos, el nuevo buscador permitirá “descubrir y hacer nuevas conexiones”, explicó Zuckerberg.

Para lograrlo, un equipo de ingenieros liderado por dos exempleados de Google trabajó para desarrollar búsquedas estructuradas, o semánticas, capaces de comprender cómo se relacionan entre sí personas, lugares, organizaciones y cosas.

Al ingresar una búsqueda, en la barra superior del sitio, los algoritmos filtrarán los resultados para presentar un ranking personalizado de amigos, fotos, lugares o intereses ordenados en función de la cercanía entre los contactos. En la columna de la derecha aparecerán filtros para refinar y profundizar los resultados.

Las búsquedas podrán hacerse en lenguaje natural (diferente de las palabras clave que utilizamos en Google) y servirán para múltiples criterios. El mapa de conexiones y combinaciones posibles es asombroso.
Por ejemplo, si alguien quisiera conseguir pareja en la ciudad con los mismos gustos musicales, podría buscar “amigas de mis amigos que están solteras, viven en Córdoba capital y que les gusta el rock”.

Otra de las funciones, una de las preferidas de Zuckerberg, está vinculada con la búsqueda de personal. Las consultoras podrían indagar por “abogados que hayan estudiado en la Universidad Nacional de Córdoba” o “ingenieros de la UTN con amigos en Motorola”.

Al momento de planificar una salida gastronómica, podríamos ingresar “restaurantes que a mis amigos les gustan en Nueva Córdoba” y hasta “amigos a quienes les gusta el asado y viven cerca de mí”.
La exploración pretende abarcar también un amplio rango de intereses personales, como “música que les gusta a mis amigos”; “libros que están leyendo mis amigos que son arquitectos” o “fotos de mis amigos tomadas en Carlos Paz”.

Con el nuevo sistema, Facebook busca sacarle el jugo a las recomendaciones personalizadas y extraer significado del “gráfico social” de sus usuarios, un término que Zuckerberg utiliza para describir el conjunto de relaciones y conexiones que los usuarios establecen en la red social.

El buscador no indexará toda la Web, como hace Google (que rastrea y almacena datos que son públicos) sino que mostrará datos vinculados con las conexiones y gustos personales de cada usuario.
La primera versión de “Graph search” está disponible por ahora para un pequeño número de usuarios en inglés. No rastreará actualizaciones de estado y “posteos”, pero lo hará en el futuro.

Tampoco se incluye publicidad contextual, aunque nadie duda que será central en la estrategia de negocio de la compañía en los próximos meses.


Desafíos. Pasaron sólo siete días después del anuncio de Zuckerberg hasta que un desarrollador inglés llamado Tom Scott (@tomscott) publicó en su blog algunas pruebas que hizo con el buscador de Facebook. Los resultados despertaron amplia preocupación por la privacidad de los datos personales y por las consecuencias que podrían tener en la vida real.

Por citar un caso, la búsqueda de “hombres islámicos que están interesados en hombres y que viven en Teherán, Irán”, donde la homosexualidad es perseguida, arrojó más de mil resultados.

“Empleadores de gente a la que le gusta el racismo” entregó más de 100 páginas de empresas o instituciones, entre las que aparece... ¡nada menos que la Fuerza Aérea de Estados Unidos!

Los riesgos de revelar demasiado acerca de los gustos personales también quedaron expuestos cuando Scott buscó “gente casada a la que le gustan las prostitutas”: el sistema devolvió nombres completos, lugar de residencia, empleadores, fotografías y listas de sus esposos.

A pesar del enorme potencial que ofrece, el buscador puede acarrear riesgos para personas que publican información genuinamente privada, y que podría comprometerlas. O para quienes utilizan las herramientas de Facebook con fines de activismo político. Hipotéticamente, podríamos buscar en Córdoba a “personas que viven en Malvinas Argentinas y a las que les gusta Monsanto”, sólo por mencionar un caso reciente.

“Imaginate si en la Primavera Árabe hubiera existido esta herramienta. Se podría haber facilitado la búsqueda de personas contrarias al régimen. O buscar quién es judío o musulmán”, advierte el abogado Daniel Monastersky, director del sitio IdentidadRobada.com y socio del estudio TechLawBiz en Buenos Aires.

También le inquieta que la herramienta pueda ser utilizada por acosadores o pedófilos para cometer delitos sexuales.

“Me preocupan los chicos y su seguridad física”, dice. En particular, señala algunas búsquedas potencialmente riesgosas, como “fotos en ropa interior de nenas” o “chicos que van a la escuela cerca de mi casa”.

Como Facebook quitó la posibilidad a los usuarios de configurar su perfil de tal manera que no puedan aparecer en los resultados de búsqueda, Monastersky advierte que “ahora todos van a poder ser encontrados, por eso hay que pensar dos veces antes de publicar o compartir algo”.

La red social ha dicho que ya ofrece resguardos de privacidad para que los usuarios tengan el control de sus datos. Y aclaró que el nuevo sistema de búsqueda respetará todas las restricciones definidas por el usuario, por lo que no mostrará más datos de los que ya son visibles actualmente.

El problema, para los críticos, es que si bien eran visibles, hasta ahora esos datos no eran tan fáciles de encontrar.

“Para determinadas búsquedas que podrían ayudar a identificar a jóvenes por su edad o localización, los resultados se mostrarán solamente a los amigos, o a los amigos de los amigos de esa persona que también tengan entre 13 y 17 años”, afirmó la compañía para aplacar los temores respecto de la exposición de los más jóvenes.

Según empresas de Internet, como Facebook, compartir es una regla de negocio bien calculada. Mientras más datos obtienen de sus usuarios, más posibilidades de hacer negocio con ellos.

Para el cordobés Javier Pallero, activista e investigador en Derecho de Ageia Densi, los usuarios contribuyen “a los modelos de negocio de empresas que no siempre tienen a los derechos de los usuarios como principal preocupación”.

“Son enormes jugadores concentrando un nivel de información y datos personales demasiado peligroso”, apunta Beatriz Busaniche, presidenta de Wikimedia Argentina.

También es cierto que las experiencias de uso y los servicios on line mejoran mientras más se conoce sobre los gustos de los usuarios, como indican desde otra vereda los defensores de la “transparencia radical” de Zuckerberg.

El conflicto surge cuando, como consumidores de las plataformas digitales y creadores de nuestra privacidad, perdemos la capacidad de determinar cuándo, cómo y hasta qué punto los datos personales se comunican a los demás.

Si consideramos que hasta Randi Zuckerberg, hermana del fundador y exempleada de Facebook, tuvo problemas por la difusión de una fotografía cuando una amiga de un familiar la etiquetó, queda claro que nadie está exento de riesgos.

Ni siquiera el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) David Petraeus pudo evitar que una relación extramatrimonial saliera a la luz pública. Fue descubierto por correos electrónicos almacenados en la carpeta de los borradores de Gmail.

“Hay un desconocimiento de las consecuencias que puede llegar a tener. Si no querés que una foto se conozca, directamente no la compartas. No podés saber qué van a hacer los demás con ella”, advierte Monastersky. Además, el abogado llama la atención sobre la complejidad que supone la investigación judicial de delitos cometidos a través de las redes, como el robo de identidad, las amenazas, extorsiones o difamaciones.

Frente a la ausencia de una legislación uniforme, “es fundamental que los fiscales entiendan cómo funciona Internet, cómo se puede investigar y de qué manera gestionar las pruebas para que sean válidas”. El problema de fondo, entonces, no sería sólo la intimidad, sino el control que tenemos de nuestra información y nuestras identidades on line y el uso que se haga de ellas por terceros.


Educación. Las garantías de libertades y las políticas menos abusivas por parte de servicios como Facebook, Google y Twitter “han venido y seguirán viniendo de la acción de los usuarios. Son su principal activo”, dice Pallero. “Del mismo modo es fundamental promover la educación para tomar conciencia de los derechos involucrados y el correcto uso de los espacios disponibles”, agrega.

Los nuevos desafíos de la privacidad digital requieren de soluciones legales, técnicas, pero también sociales: no sólo para tomar decisiones con un consentimiento informado, sino también para resguardar el uso que hacemos de la información que nos es confiada por amigos y la ética con que nos comportamos públicamente.




El usuario es quien tiene la primera responsabilidad


Los expertos aseguran que no existe la seguridad total en Internet. Recomiendan tener las mismas precauciones que en la vida cotidiana y revisar los controles de privacidad.

buscador

Todo lo que hacemos on line deja huellas. Los sitios que navegamos, las fotos que publicamos o las búsquedas que hacemos quedan registradas en algún servidor, en el navegador o en las cookies almacenadas en nuestras computadoras.

Internet y las herramientas digitales son “un grabador que deja todas las conversaciones registradas para la eternidad”, dice Martín Waserman, analista senior de políticas públicas y asuntos gubernamentales de Google para América latina.

Por lo tanto, la principal responsabilidad para proteger la privacidad estará siempre en manos de los usuarios. Serán ellos quienes decidan qué partes de su vida quieren hacer públicas y cuáles no. La información y la educación son claves para una navegación segura.

“Veo un desconocimiento total de los padres respecto del uso de Facebook y de Internet en general. Para los chicos, los padres no son una autoridad en esa materia. Ninguna norma va a reemplazar la función de los padres o de los docentes”, dice Daniel Monastersky, de IdentidadRobada.com.

En materia de seguridad, además de una contraseña robusta, el especialista recomienda configurar la verificación de doble paso para cuentas importantes y evitar realizar transacciones delicadas utilizando conexiones de Wi-Fi públicas.

Junto con eso, marca la necesidad de ser precavidos a la hora de enviar datos personales a través de sitios web que no tengan una protección adecuada.

Como en la vida real. Para Claudio Veloso, periodista especializado en nuevas tecnologías y autor de Facebook y Twitter para adultos, las acciones de los usuarios “son la principal causa de vulnerabilidad en la cadena de seguridad. Somos la parte más débil de la cadena”.

Explica que la seguridad total no existe en la Web o en las redes sociales y que “el principal desafío es que la gente aprenda, que sepa que tiene elementos para resguardar su privacidad y su seguridad”.

Por ello, sostiene que “hay que tomar conciencia y poner mano a las funcionalidades que tiene Facebook para resguardarse. Es un desafío fácil de lograr, sólo basta encararlo”.

Veloso considera que en las redes sociales valen las mismas precauciones que tomamos en la vida cotidiana. Así como no dejamos cosas valiosas en la calle, ni abrimos la puerta de casa a los desconocidos, tampoco deberíamos hacerlo en nuestra vida en línea.

Antes que nada, recomienda dedicarle tiempo a revisar las configuraciones de privacidad que ofrece Facebook. En ese sentido, las opciones predeterminadas tienen un nivel de apertura que convendrá restringir, según el caso.

También es importante elegir con quién queremos compartir determinadas publicaciones. “Así como en la vida elegimos qué queremos contar a nuestros amigos, mejores amigos y familiares, también tenemos que hacerlo en Facebook. Hay cosas que uno puede comentar en su familia que no quiere que se entere su jefe en el trabajo”, dice.

Para ello, recomienda configurar las opciones de publicación distinguiendo entre “amigos”, “conocidos” o “familia”, que se encuentran en la configuración general de privacidad. También se pueden gestionar notificaciones cuando alguien nos etiqueta en una fotografía.

Monastersky, por su lado, hace hincapié en la responsabilidad individual. “Si algo se encuentra ahí es porque alguien dejó que se encuentre”, dice y propone una regla de oro: “No subas contenido del que después te puedas llegar a arrepentir”.

En el caso de los menores de edad, “hay que darles herramientas y hacer foco en la educación”, dice el director de Identidad Robada.

Veloso, a su turno, recomienda a los padres que tengan una actitud de mayor acercamiento con los hijos para ayudarles a proteger su privacidad. Ser amigos en Facebook, pero sin molestarlos. “Tenemos que acompañarlos en un espacio social que es muy importante para ellos, como lo hacemos en otros espacios, por ejemplo, para practicar un deporte”, sugiere.

También es importante el consentimiento informado cuando aceptamos las normas de uso de un servicio. Las empresas deben simplificar sus complejas y extensas políticas de privacidad, pero “los usuarios deberían leerlas antes de aceptarlas”, concluye.