Insólito hallazgo de billetes en la caja fuerte de Jaime

El 26 de marzo de 2010, alrededor de las cuatro de la tarde, el juez Norberto Oyarbide había ordenado varios procedimientos simultáneos en la Capital Federal, en el conurbano bonaerense y en Córdoba. Era un paso importante en la investigación por enriquecimiento ilícito de Ricardo Jaime, actualmente prófugo de la Justicia por otro de los casos de corrupción en los que está involucrado.

Actualmente el juez a cargo de ese expediente es Sebastián Casanello, quien le pidió a Jaime que justifique cómo hizo para comprar un yate valuado en 1.000.000 de dólares. En ese caso, un peritaje contable determinó que ni Jaime ni quienes lo rodean pueden justificar los bienes adquiridos en los primeros seis años de la “década ganada”.

Volvamos a 2010. El 22 de marzo de ese año, el fiscal Carlos Rívolo había fundamentado los allanamientos y pedía el secreto del sumario. Con eso garantizaba que los abogados de Jaime no supieran del procedimiento y, además, de esa forma sorprendería al ex funcionario con la guardia baja.

Aquel viernes fresco de marzo Jaime estaba en la provincia de Córdoba y, apenas unas horas antes de que ocurriera, se enteró de que los policías federales iban hacia el country Cuatro Hojas de Mendiolaza a buscar material de interés para la investigación judicial.

La leyenda señala que el ex funcionario guardó en el baúl del auto de una de sus hijas dos bolsos repletos de papeles comprometedores o billetes salvadores. Es decir que en Córdoba, alguien le sopló que era hora de que limpiara bien su casa de fin de semana.

Mientras tanto, en la ciudad de Buenos Aires, un grupo de la Unidad Especial de Investigaciones y Procedimientos Judiciales de Gendarmería (Uesprojud) llegó a la vivienda que Jaime alquilaba en el piso 12 de Avenida del Libertador 654. Sólo estaba la mucama, quien ignoraba qué cosas se escondían en el departamento que ella mantenía ordenado. No había nadie más y los investigadores judiciales comenzaron a revisar todo.

Hallaron una enorme cantidad de pruebas de interés para la causa y además, encontraron dinero. Dentro de un maletín negro había 24.820 dólares. En una bolsa verde que tenía un cartelito que decía “Silvia celular” reposaban 10.000 euros. Cuando abrieron la primera de las dos cajas fuertes del departamento vieron pesos y dólares. Un paquete contenía 40 000 pesos, y una pila otros 10.200 y 20.000 dólares. En la segunda de las cajas guardaban el cambio chico: 509 dólares, 20 euros y 300 reales.

Cuando se hizo el arqueo de lo encontrado en el allanamiento las cifras fueron 45.329 dólares, 10.020 euros, 50.200 pesos y 300 reales. Según la cotización de monedas extranjeras de aquel 26 de marzo de 2010, Jaime guardaba en el departamento unos 278. 928 pesos. Una suma nada despreciable para alguien que, cuando se retiró de la función pública echado luego de la derrota electoral de oficialismo en junio de 2009, había declarado tener como bienes una moto BMW valuada en 65 400 pesos, una humilde casita de 81 m2 en Caleta Olivia en Santa Cruz y menos de 20.000 pesos en una cuenta sueldo.

Según alegó Jaime en Tribunales, la plata era de la que por entonces era su esposa Silvia Reyss, quien aportó como prueba tickets de retiros bancarios hechos en 2009. Pero hubo un detalle que no se les escapó a los investigadores: los fajos de billetes tenían sellos que delataban cierta antigüedad en la actividad recaudatoria de Jaime, ya que eran de 2003. Y no le devolvieron el dinero.

El ex secretario de Transporte había atesorado fajos de billetes (de 10.000 pesos cada uno) que tenían más de 7 años. Era dinero que había llegado a la caja de seguridad en los primeros tiempos del gobierno kirchnerista y habían permanecido allí. Intactos, sin necesidad de ser usados por un hombre que tenía como sueldo mensual mientras fue funcionario, el equivalente a uno solo de los fajos de billetes.