Películas y series se doblarán en el país al castellano n

Películas y series se doblarán en el país al castellano neutro


Lo establece una ley de 1986 reglamentada ayer. Rige para canales de aire y de cable nacionales. En tres años, el “doblaje argentino” deberá alcanzar a la mitad de la programación en otros idiomas.

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La ley 23.316, que establece que una parte del contenido televisivo originalmente en idioma extranjero debe doblarse en el país, fue sancionada en 1986. Y recién ayer, 27 años después, un decreto del Poder Ejecutivo la reglamentó. Ahora, entonces, la televisión estará obligada a emitir en el idioma local y deberá cumplir cuotas de doblajes realizados aquí. En algunos puntos, el decreto 933/2013, publicado en el Boletín Oficial de ayer, es confuso. Por ejemplo cuando se refiere a un “idioma oficial” o cuando habla de un “castellano neutro según su uso corriente en la República Argentina”.
Y también deja algunos grises respecto de a quiénes alcanza.
Sin embargo, la norma instruye al Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) y al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), para que, en el marco de sus competencias, dicten lasnormas aclaratorias y complementariasnecesarias.
En su artículo primero, el decreto señala que la programación que sea emitida a través de los servicios de radiodifusión televisiva contemplados por la ley Nº 26.522 (de servicios de comunicación audiovisual), debe estar expresada en el idioma oficial o en los idiomas de los Pueblos Originarios (son alrededor de 25), con las excepciones previstas en el artículo 9 de dicha ley. Ese artículo excluye de la obligación de emitir en el idioma oficial a “las señales de alcance internacional que se reciban en el territorio nacional”. De modo quebuena parte de la grilla de la televisión por cable y satelital queda fuera del alcance del decreto. Así, la nueva norma afecta a los canales de aire y de cable locales.
Pero además, el artículo 9 de la llamada ley de medios también excluye de la obligación de emitir en el idioma oficial local a “programación originada en convenios de reciprocidad”. Expertos consultados porClarín señalaron que el alcance de este ítem es poco claro. Martín Becerra, investigador independiente en el Conicet y estudioso de la ley de medios, estima que el texto podría tener la intención de abarcar a las señales de TV estadounidenses. “La ley de medios es muy respetuosa de las señales de cable estadounidenses, y el decreto va en el mismo sentido. En algunos casos la normativa impone mayores exigencias a los canales de cables locales que a los estadounidenses ”, dice Becerra.
El artículo 9 también libera de la obligación de emitir en idioma local a los programas “que sean simultáneamente traducidos o subtitulados”, lo que abarcaría sólo a las emisiones en vivo.
Ante la consulta de este diario, desde la Afsca afirmaron que aún no podían dar más precisiones que las que tiene la letra del decreto, ya que recién comienzan a trabajar en la normativa complementaria.
Lo que parece claro es que, cuando se trate de ficción, las distribuidoras de contenidos deberán realizar en la Argentina una proporción creciente del material; partiendo del 12,5% y llegando al 50% en tres años. Cuando se trate de no ficción (material documental, periodístico, musical), la cuota llegará al 25% a alcanzar en 180 días.
Como la ley de doblaje de 1986, el artículo 2 del nuevo decreto habla –al referirse al idioma oficial para los doblajes– del “castellano neutro según su uso corriente en la República Argentina”.
Pedro Luis Barcia, presidente de la Academia Argentina de Letras, además de aclarar que Argentina no tiene idioma oficial (como sí tienen otros países de América latina), señaló que hablar de “castellano neutro según su uso corriente en el país” implica una contradicción, ya que la idea de neutro excluye la de su uso en alguno de los países hispanohablantes. El castellano neutro es un faro, un objetivo al que se apunta, que no existe en ninguna sociedad y que no se alcanza plenamente nunca. Consiste en utilizar los términos más extendidos en el mundo hispanohablante y excluir, siempre que se pueda, los regionales. Entre carro, coche y auto, el castellano neutro opta por auto, usado por más hablantes que los otros. Sin embargo, hay casos en los que el castellano neutro no puede evitar términos que son extraños a algunas regiones.


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