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Max Higgins: De millonario a mendigo

De millonario a mendigo: la extraña historia de Max Higgins


Max Higgins: De millonario a mendigo


Días atrás, un noticiero mostró imágenes de las pésimas condiciones en las que sobrevive el empresario que se hacía llamar "el rey del entretenimiento", quien dejó su marca en Mar del Plata al producir el recordado reality show "World Football Idol". Además de abrazarse con Diego Maradona, prometió construir un Disney en la localidad de San Pedro.



El inconfundible riff de la canción "Santa Maradona", de la banda francesa Mano Negra, captó la atención de la gente e hizo pensar que se trataba de algo grande. Corrían los últimos días de abril de 2007, cuando en la televisión marplatense una publicidad sorprendía a todos anunciando la realización de una especie de reality show de fútbol en el estadio Mundialista, donde comenzaría la selección del jugador que iba ganar la posibilidad de probarse en el club del mundo que quisiera, y la suma de 100.000 dólares.
La fecha programada para la primera instancia del promisorio concurso era el sábado 12 de mayo, y la cara del mismo, un hombre negro, alto, de barba y sin bigotes, vestido con un reluciente traje que acompañaba de distintos accesorios de oro y lentes negros de sol. La excentricidad del jamaiquino Max Higgins se volvió aún más atrayente que el propio certamen internacional, debido a que en los avisos difundidos era él quien aparecía diciendo que, en calidad de organizador y productor principal de "World Football Idol", había escogido Mar del Plata como escenario representativo de la Argentina.


En busca del crack

"Por sus características, esta ciudad es la indicada", señalaba en inglés y de manera convincente Higgins, quien había arribado a "la feliz" en su avión privado y con varias valijas marca Luis Vuitton en mano. Lógicamente, y como era de esperar, los medios se hicieron eco de su llegada y lo exhibieron junto a su Lamborghini Diablo modelo 1989, una reliquia automotriz que también era mencionada entre los atractivos del concurso, ya que el ganador podría dar un paseo a bordo del mismo.
Sin embargo, ese 12 de mayo los marplatenses no respondieron a la convocatoria. Al otro día, la noticia indicó que, como exageración, no más de 300 personas habían ido al "José María Minella", entre participantes, público y bandas de covers invitadas. Incluso, algunos de los testigos dicen que a los periodistas "se les escapó un 0". Un verdadero fiasco. "Contamos 28 personas. No pasaban las 30", afirmó recientemente una fuente consultada por LA CAPITAL.
Pero como se acostumbra decir en el ámbito futbolero, el inefable Higgins "no se achicó". Poco tiempo después, el sábado 24 de julio del mismo año, volvió a la carga y realizó la segunda y más exitosa edición de su reality. Esta vez, la cita fue en el Polideportivo "Islas Malvinas".
Con la presencia estelar de Diego Armando Maradona, el estadio se colmó de fanáticos. Además de ver al astro haciendo jueguitos y pruebas con la pelota junto a los jóvenes participantes (en su mayoría, jugadores de la liga local), los asistentes pudieron gozar en vivo de las presentaciones de los artistas Soledad, Los Nocheros y Gloria Gaynor, una de las grandes referentes de la música disco a nivel mundial. Ese crisol de estrellas, que salvo por los folcloristas poco tenían que ver entre sí, fue anunciado por el otrora arquero, hoy conductor de televisión, Sergio Goycochea, quien durante esa velada de sábado ofició de maestro de ceremonias.
La enorme sonrisa de Higgins, parado junto al mejor futbolista de todos los tiempos en el centro de la pista de parqué, conformaba gracias a sus dientes blancos relucientes un contraste por demás bizarro y caricaturesco, aunque realmente efectivo. Había logrado llenar un estadio entero, y ya se hacía llamar "el rey del entretenimiento".
El tercer espectáculo de "World Football Idol", que para ese entonces ya se había exportado a España, Alemania, Italia e Inglaterra, volvió a tener como escenario al Mundialista, el sábado 24 de noviembre de 2007. Entonces, la participación destacada estuvo a cargo la consagrada banda inglesa "Duran Duran", precedida por el grupo Miranda.
Sin embargo, la lluvia no cooperó y el público, una vez más, no respondió. Tras esa noche, a Higgins no volvieron a verlo por Mar del Plata, y comenzarían sus problemas.

Un Disney en San Pedro

Casi en simultáneo, y a medida que corría el año electoral, Max Higgins prometía a los habitantes de San Pedro que construiría un Disneyworld sobre las 132 hectáreas de campo que había comprado en un millón de dólares, en las inmediaciones de dicha localidad bonaerense. Siempre que podía, exhibía la escritura (legítima, por cierto) y contaba que su proyecto alegraría a la comunidad y crearía cientos de puestos de trabajo.
A la vez que prometía inversiones millonarias mediante un cartel colocado en el ingreso al campo, ilusionaba a propios y extraños mencionando que había adquirido la representación de los derechos del parque de diversiones más famoso del planeta y que, el suyo, iba a ser una réplica fidedigna del norteamericano al que bautizaría "Walt Disney Mundo".
Pese a ello, en la sede local de The Walt Disney Company habían negado rotundamente cualquier relación con aquel proyecto. Sir Emile Maxim St. Patrick Higgins, como le gustaba que le dijeran, era el titular una sociedad denominada Higgins Warner Corporation. A través de su página web llegó a prometer una inversión de más de 1000 millones de dólares a las autoridades de San Pedro.
Inicialmente, Higgins había dicho que los fondos habían sido conseguidos a través de inversores de Emiratos Arabes Unidos. Incluso, hasta alcanzó a mostrarse bajando de helicópteros con varios hombres negros vestidos con túnicas que, supuestamente, eran los que iban a pagar las obras en el predio de la estancia comprada.
En la actualidad, esas tierras siguen abandonadas, y fuentes judiciales señalan que forman parte de un embargo realizado a los bienes del jamaiquino.

"Es conocida la vida de este croto…"

El noticiero "América Noticias" reveló recientemente que Max Higgins vive en las calles de Capital Federal, cerca de Aeroparque. Como si se tratara del videoclip de la canción "El balneario de los doctores crotos", de Los Piojos, el hombre que se codeó con los lujos y las mieles del éxito tiene el pelo largo y sucio, la barba crecida y tupida, y viste con un viejo traje rotoso.
Cuando los periodistas le preguntan qué le ocurrió y, sobre todo, qué fue lo que pasó son sus proyectos empresariales, el jamaiquino, que no llega a los 40 años, responde sobre extraterrestres vinculados con el gobierno de Estados Unidos. Por ese motivo, todavía no se ha establecido con exactitud si todo lo anterior fue parte de una estafa cual película de Eddie Murphy, o si Higgins simplemente perdió su fortuna de manera inexplicable, junto con su cordura.
Loco o no, duerme entre cartones, mendiga alimento en los puestos porteños de comida rápida y jamás habla acerca de ese personaje que sorprendió a los argentinos algunos años atrás.

Su paso por Mar del Plata

Para desembarcar con su show en Mar del Plata, Max Higgins debió contratar servicios que habitualmente son provistos por empresas locales. Una de ellas, fue NA Producciones, cuyo titular es el reconocido empresario Pablo Baldini.
En la primera edición de "World Football Idol", el jamaiquino alquiló el estadio Mundialista. Firmó un contrato con el Ente Municipal de Deportes (Emder) y pagó unos 62.000 pesos, por la utilización de los establecimientos.
Sin embargo, cuando quiso contar con la prestación laboral de la empresa de Baldini, el marplatense le indicó el monto que debía abonar. Como el "rey del entretenimiento" no cumplió a término con lo acordado, la contratación no se hizo efectiva.
Para la segunda edición del reality, la situación fue distinta. "La primera vez me llamó para contratar mi empresa pero al final quedó en la nada", contó Baldini en diálogo con LA CAPITAL, al tiempo que aclara que durante los siguientes eventos "la cosa fue diferente".
La realización del segundo espectáculo, que tuvo como protagonista principal a Diego Armando Maradona, quedó a cargo de la productora Plan V, propiedad de la ex esposa de "El 10", convocada por Higgins. En esa oportunidad, la mujer sí contrató a Baldini, quien con su empresa hizo tareas de iluminación y sonido en el Polideportivo. Todo salió bien.
Sin embargo, para llevar a cabo el recital de Duran Duran, en la tercera edición de su reality, el jamaiquino llamó a Baldini para emplear sus servicios. Según el marplatense, Higgins desembolsó una parte del dinero correspondiente a sus tareas en el marco de la realización del show por adelantado, "pero nunca pagó el resto".
"Me quedó debiendo plata. Pagó una parte por adelantado, por eso aceptamos el trabajo, ya que la primera vez que nos había convocado no había sido así. Pero nunca pagó el resto", explicó Baldini.
Por su parte, otra fuente consultada que no quiso revelar su identidad relató una anécdota vivida en Mar del Plata con quien ahora mendiga en las calles de Buenos Aires. "El negro andaba con ropa italiana en un Lamborghini, y un día se le rompió algo al auto y mandó a traer urgente otro igual desde Capital", recuerda risueño el informante.
Tiempo después, se daría a conocer que el mencionado automóvil, valuado en 350.000 dólares, no era propiedad del jamaiquino si no que le había sido cedido en comodato. Incluso, cuando en su momento le fue reclamado, Higgins se negó a devolverlo al punto tal que el verdadero dueño, el representante de Lamborghini en Argentina, le hizo una denuncia judicial.
En los últimos días, la sorpresa de ver al jamaiquino empobrecido también invadió a otros clientes suyos, quienes afirman que este pagaba por los servicios que contrataba y hasta presentaba facturas de su firma, Higgins Warner Group, cuyas oficinas se encontraban en el famoso edificio Madero Business Center, ubicado en Puerto Madero.


link: http://www.youtube.com/watch?v=ChcMl4OFS0M

1 comentario - Max Higgins: De millonario a mendigo

@rainhartcasanell -2
Los argentinos no podemos permitir que hombrecillos de bajo nivel, que no comparten nuestra raza, vengan a robarnos y explotar la mente de nuestros niños.