ACIONAL - ESTUDIO

Caca de perro: riesgo sanitario para los niños
Más del 70% de las muestras recogidas de la vía pública de Maldonado tenía parásitos. Los niños son los más vulnerables porque están más expuestos al contacto y a la ingesta de arena o tierra contaminada

Caca de perro: riesgo sanitario para los niños

Quién no recoge lo que su perro ensucia contribuye a una situación de “riesgo sanitario”. Un estudio de la Facultad de Veterinaria St. Clare’s de Punta del Este concluyó que más del 70% de la materia fecal recogida de la vía pública presentaba algún tipo de huevo de parásitos.El estudio Determinación del estado parasitario de perros en la ciudad de Maldonado, presentado por la docente e investigadora Madelón Silva en el primer congreso de la Asociación Uruguaya de Ciencia y Tecnología de los Animales de Laboratorio, demostró que más de la mitad contenían áscaris y ancylostomas, dos parásitos comunes que habitan en el intestino del perro.Los resultados fueron vistos por Silva como un indicativo del estado sanitario de la población canina que, sin controles médicos y sin medidas de limpieza, “representa un riesgo sanitario”, fundamentalmente, para los niños.Si bien el estudio se acotó a la ciudad de Maldonado, Silva afirmó que no debe haber diferencias sustanciales con Montevideo al tener en cuenta que es general el “desconocimiento” que demuestran las personas respecto a los riesgos; sin olvidar que hay más perros. Se calcula que en la capital hay uno por hogar pero, también, es donde hay más animales callejeros.Puede ocasionar ceguera
Los niños son los más vulnerables puesto que están más expuestos al contacto y a la ingesta de arena o tierra contaminada con deposiciones de perros infectados. También las personas con las defensas bajas.No obstante, Silva indicó que no hay protección alguna, ni siquiera dentro de los hogares. Para empezar, los zapatos llevan y traen los huevos de los parásitos que se le pegan en un mal paso. Y, aunque la materia fecal no esté visible en una superficie, queda diluida sobre el pasto, donde ruedan las pelotas de los niños.La veterinaria alertó que el peligro sanitario es más acuciante en verano puesto que la gente camina descalza y las larvas de ancylostomas tienen la capacidad de penetrar la piel del pie.
Por estos parásitos se desarrollan cuadros digestivos y respiratorios que no representan un riesgo de vida, pero pueden traer complicaciones, dependiendo de la cantidad de huevos digeridos y la edad y el estado inmunitario de la persona.La infección por áscaris, incluso, “puede llegar a dar ceguera progresiva en los niños”, explicó Silva. Esto ocurre por “larvas errantes” que, en vez de viajar hacia el intestino, “toman un camino equivocado” y se alojan en la parte posterior del ojo. Allí no tienen efectos los medicamentos. Y, aunque la larva se mate y sea eliminada del organismo, el daño ya está hecho. Una niña de Maldonado sufrió esto hace pocos años. “Prácticamente tenía la vista perdida”, contó a El Observador.La veterinaria recomendó practicarles a las mascotas una desparasitación cada 45 días, en especial, para aquellas que habitan casas con niños. Para hacerlo hay que administrarle al perro una pastilla que tiene un costo de alrededor de $ 30. “Es mucho menos que comprar un antibiótico”, ilustró Silva.Según su experiencia, “la gente no está concientizada de los peligros” y solo desparasitan al animal cuando es cachorro. Multa por ADN
La docente llevará los resultados del estudio ante la División Higiene de la Intendencia de Maldonado. El objetivo es la definición de un plan de acción para mitigar la presencia de caca de perro en las calles de la ciudad. La experta consideró que es ineludible una campaña educativa en escuelas y liceos. La Facultad de Veterinaria St. Clare’s, por su parte, pronto lanzará una campaña de extensión universitaria.Pero ninguna medida será como la de Tel Aviv. Esta ciudad israelita –donde habitan 405.000 habitantes– cortó por lo sano el problema. Las heces que son encontradas en la calle son enviadas a un laboratorio. Allí se les extrae el ADN del animal. Esta información es recabada con anterioridad a través de una muestra de sangre. Así se llega al dueño para enviarle la multa. El propietario, además, debe hacer una declaración de las vacunas y de los distintos tratamientos que haya recibido el animal. Pero Silva sabe que a este sistema “no vamos a llegar ni en 500 años”.En este sentido, la Intendencia de Montevideo prevé la colocación de mensajes educacionales en los paquetes de los alimentos, al estilo de las advertencias en las cajas de cigarrillos. Otra posibilidad es que se entreguen bolsas de forma gratuita con los alimentos o con otros accesorios para las mascotas.