Annabelle: La muñeca embrujada
Ed y Lorraine Warren eran un matrimonio que contaban con gran experiencia en el tema y habían fundado en 1952 La Sociedad de Investigación Psíquica de Nueva Inglaterra además de abrir el famoso Museo del Ocultismo en Connecticut que sería el destino final de Annabelle.
Los investigadores trabajaron durante varias semanas en el caso hasta que llegaron a la siguiente conclusión.
Annabelle Higgins no existía y las estudiantes de enfermería habían cometido serios errores que les podían haber costado la vida.
Ed Warren determinó que la muñeca no estaba poseída sino embrujada, que es algo muy distinto.
A lo largo de su carrera descubrió que los espíritus no poseen objetos materiales sino personas. En la casa de Donna había una entidad demoníaca que se encargaba de movilizar la muñeca para crear la ilusión que estaba viva.
La muñeca era un objeto que el espíritu usaba para atraer la atención de las jóvenes. Su verdadero objetivo era poseer a Donna.
Cuando llamaron a la medium y convocaron al espíritu le abrieron la puerta a una entidad maligna al que encima le dieron un nombre (Annabelle) y aceptaron su presencia en el lugar.
En el momento en que le dieron reconocimiento a la muñeca también le dieron poder al demonio que la utilizaba.
Lou había sido atacado porque era una amenaza para la entidad paranormal, ya que él quería deshacerse de la muñeca.
Finalmente los Warren junto con el sacerdote Cooke decidieron hacer un exorcismo en la casa para limpiar el lugar de la energía maligna y negativa que había en todas las habitaciones.
Como no podían tener la seguridad que el ente demoníaco se hubiera desapegado de la muñeca por completo, los Warren decidieron llevarse con ellos al juguete para tenerlo custodiado y que no terminara en manos de otras personas que vivieran lo mismo que las jóvenes universitarias.
La pareja no tardó en comprobar que el espíritu seguía vinculado a la muñeca.
Un tiempo después los investigadores fueron testigos de como el juguete aparecía en distintas habitaciones de su casa o se instalaba en la silla de la oficina de Ed.
El sacerdote exorcista Jason Bradford que había colaborado con los Warren en algunos casos un día intrigado por la historia sintió curiosidad de conocer a Annabelle.
Cuando la tuvo en sus manos la zamarreó e hizo el comentario que no tenía ningún poder ni podía lastimar más a nadie.
Aquella misma noche mientras el sacerdote regresaba a su casa los frenos de su auto fallaron y ocasionaron un accidente en una autopista. El Padre salvó su vida de manera inexplicable y su auto quedó completamente destruido.
A partir de ese momento los Warren decidieron encerrar a Annabelle en una casilla especial cerrada con llave.
Desde entonces la muñeca nunca más se movió pero volvió a ser noticia hace unos años por un hecho misterioso.
El museo de los Warren con objetos embrujados actualmente está abierto al público que puede recorrerlo con visitas guiadas y conocer a Annabelle entre otras cosas escalofriantes.
Una pareja de adolescentes fue un día al museo. El muchacho que estaba acompañado de su novia se burló de la muñeca y la historia que contaron los guías y empezó a golpear la casilla donde estaba encerrada.
El propio Ed Warren tuvo que despedirlo del museo y la pareja se retiró en una moto.
Mientras el joven seguía haciendo chistes sobre Annabelle perdió el control del vehículo y terminó estrellado contra un árbol.
El chico murió en el acto y su novia estuvo un par de meses internada en un hospital.
¿Habrá sido responsable el ente que sigue vinculada a la muñeca?
Es algo imposible de comprobar.
Sin embargo, la trágica anécdota siempre se les narra a los turistas en el museo de los Warren para evitar que otro chistoso decida hacer bromas frente a la presencia de Annabelle.
Notas finales: En la película de James Wan, El conjuro, a Annabelle le cambiaron el aspecto para hacerla más siniestra. Las imágenes que ilustran esta nota muestran a la verdadera muñeca embrujada.
En la tercera foto pueden ver a la investigadora Lorraine Warren, quien es interpretada por Vera Farmiga en el film.
Los hechos narrados en esta artículo se hicieron públicos cuando se publicó en 1980 el libro de Gerald Britlle, “The Demonoligist: The Extraodinary Carrer of Ed and Lorraine Warren” que recientemente fue reeditado en inglés con motivo del estreno de la nueva producción del director Wan.

Cine