El prócer favorito de Cristina murió pobre y se negó a ser un abogado exitoso

Para el autor del libro de Belgrano, fue un joven privilegiado cuyo padre llegó a tener la segunda fortuna del Río de la Plata. Pero luego, el militar donó todo por la Revolución. Qué cosas la enamoran a Cristina.

Belgrano, Bolivar, Cristina. Sin calzas no hay revolución
Belgrano, Bolivar, Cristina. Sin calzas no hay revolución, así dice el afiche que circula por redes sociales.


Cristina confesó que amaba a Manuel Belgrano y que se hubiera enamorado de él si les habría tocado ser contemporáneos.

Estas afirmaciones, dichas en el programa realizado a medida de la Presidenta en la TV Pública, despertaron cientos de comentarios en la red social Twitter, incluyendo el parangón del uso de calzas, algo que la jefa de Estado estrenó en un acto el pasado viernes en Ezeiza.

Diego Valenzuela, periodista, historiador y dirigente político, estrenó libro: “Belgrano, la revolución de las ideas”, junto a Mercedes Sanguinetti.

Consultado por Clarín.com, Valenzuela aseveró que “primero, las ‘calzas de Belgrano’ son en realidad unos pantalones ajustados que se usaban en la época. Se puede tomar para eso, uno de los pocos retratos hechos a Belgrano en vida, que se adjudica a Francois Carbonier, hecho en Londres 1815”.

"Lo importante es que detrás suyo aparece una imagen de batalla, en la que se divisan 4 banderas, dos de ellas muy notorias a simple vista. Son de dos franjas, blanca y celeste… este retrato mostraría como fue la bandera original de Belgrano: de dos franjas y no de tres como la actual. Se supone que Belgrano dio indicaciones al pintor”, indica el historiador.

Pero ya en terreno de los dichos presidenciales, Valenzuela afirma que “el prócer favorito de Cristina fue un joven privilegiado. Su padre supo construir la segunda fortuna del Río de la Plata, por detrás de la de Segurola. Por eso pudo formarse como pocos, primero en el Real Colegio de San Carlos (predecesor del Nacional Buenos Aires) y estudiar en Europa (en la famosa universidad de Salamanca)”.

Pero diferencia al abogado y militar de la suerte de Cristina Kirchner, quien posee una fortuna –que compartía con su marido- y que se definió como “una abogada exitosa”, ante las preguntas que supieron realizarle alumnos de la Universidad de Harvard.

“Lo que lo enaltece es que se rebela a ser un abogado exitoso del sistema colonial. Se rebela contra su madre, que quería que fuera doctor en leyes, contra el padre con sus críticas al monopolio y al contrabando, contra el sistema económico colonial con sus Memorias, y a su destino de intelectual, convirtiéndose en militar y revolucionario”, detalla el autor de “Belgrano, la revolución de las ideas”.

Finalmente, Diego Valenzuela reflexiona: “Lo más llamativo es que, siendo muy rico, muere pobre. Dona sueldos, premios y regalos, da todo para sostener la Revolución y posterga su interés personal. Es un altruista: se sacrifica por la Patria que quiere formar. Su vida es una metáfora del servicio público con mayúsculas. Sus valores, contrastantes con los de muchos dirigentes políticas actuales, nos inspiran”.

Por eso, vale la pregunta que se formula el escritor: “¿Será esto último lo que enamora a Cristina?”.