En tres semanas se definirá una de las peleas que por estas horas mas morbo despierta en la política: La definición del próximo presidente provisional del Senado, segundo en la línea de sucesión.
La conspiración de Pichetto y los radicales para quedarse
Cristina Kirchner ya hizo saber su voluntad de ubicar al ex gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, como sucesor de la tucumana Beatriz Rojkes de Alperovich, a quien todavía no habría que dar por caída.

Sin embargo, la Casa Rosada encontró un obstáculo inesperado: El jefe de bloque, Miguel Angel Pichetto, envalentonado por su triunfo en Río Negro en las pasadas legislativas, empezó a contar los votos para quedarse con ese lugar.

Lo apoyan en esa conspiración, buena parte del bloque radical que comandan Gerardo Zamora y Ernesto Sanz, que atesoran un odio profundo hacia Zamora, un ex correligionario que pasó sin escalas al kirchnerismo más ulta.

Luego que la justicia le imposibilitara competir por un tercer mandato como gobernador, Zamora asumió en diciembre en la Cámara Alta, con la promesa de Carlos Zannini de que sería el segundo en la sucesión presidencial.

Pero la jugada del principal arquitecto político de la Casa Rosada no fue bien recibida en el bloque Frente Para la Victoria, donde no están dispuestos a ceder ese lugar a un aliado externo.

Se sumaron a la resistencia los radicales, la primera minoría, que detestan a Zamora por haber abandonado el partido en 2005, cuando se alió al kirchnerismo tras la intervención de Santiago del Estero.

El gesto de los radicales no es menor: si Zannini inicia una negociación al interior del bloque, una ruptura lo dejaría sin chances de buscar ayuda en el resto del recinto.

La duda es hasta donde quiere tensar Pichetto la relación con la Casa Rosada, que ya lo mira con desconfianza. No es un secreto que el jefe de bloque ya está trabajando activamente por la candidatura de Daniel Scioli.

La definición

La cita para definir el próximo presidente provisional del Senado es el 26 de febrero.
Enterado de las resistencias, Zamora se mostró desorientado. “A mí Zannini me pidió que asuma la banca para ser presidente provisional, sino me quedaba en Santiago”, repite a sus ocasionales interlocutores.

Hasta el llamado del secretario Legal y Técnico, Zamora tenía pensando quedarse en su provincia “cogobernado” desde su casa con su esposa.

Uno de los primeros que saltó en su contra en reuniones internas del bloque peronista fue el formoseño José Mayans, vice del bloque y ladero de Gildo Insfrán.

Muchos vieron en ese posicionamiento una jugada acordada con Pichetto, que por estas horas mide la milímetro cada uno de sus pasos.

Desde la presidencia provisional el rionegrino podría opacar a Amado Boudou, ya sin puentes con la Casa Rosada, y posicionarse para una nueva etapa peronista, donde si no se decide a pelear por la gobernación se sueña como compañero de fórmula de Scioli.

Claro que no podría llegar a esto sin conflicto. “Nuestra duda es saber si Miguel se va a animar a plantarse o prefiere quedarse de jefe de bloque”, confesó a LPO una fuente de su bloque.

En los últimos meses de 2013 Pichetto confesó sus diferencias con algunas políticas del Gobierno, pero claudicó cuando lo mandaron a defender a César Milani como jefe del ejército.

Para reemplazarlo en la conducción del bloque asoma Aníbal Fernández, por vocación pero sin un guiño de Cristina, que tiene como principal nexo al neuquino Marcelo Fuentes.