Popcorn Time, el servicio argentino para ver películas, tiembla identi

Popcorn Time, el servicio argentino para ver películas


Un grupo de desarrolladores locales creó en una semana una aplicación para Windows, Mac y Linux que permite realizar el streaming de largometrajes que se encuentran en torrents sin tener que descargarlos.

“Hecho con amor por un par de geeks en Buenos Aires”. Esos son los créditos de Popcorn Time, un servicio argentino que permite realizar el streaming de películas que se encuentran en torrents. De esta manera el usuario no tiene que lidiar con el, para muchos, engorroso proceso que lleva bajar este tipo de archivos: encontrar un sitio seguro que tenga el archivo buscado, hallar el que contenga más seeders (usuarios que están compartiendo el archivo en cuestión) y además contar con una aplicación que permita bajar torrents. El servicio para ver películas fue creado en una semana y a seis días de su lanzamiento (con versiones para Windows, Mac y Linux) fue descargado alrededor de 150.000 veces. De hecho, muchas de estos downloads provienen del exterior, en donde encontraron en Popcorn Time una alternativa simple y cómoda a la descarga de torrents para ver películas estreno. “Para nosotros siempre fue un experimento entre amigos. Comenzó como un juego, un desafío de realizar algo que al usuario normal le molesta”, sostuvo ante Infotechnology.com Federico Abad, uno de los diseñadores que forma parte del grupo que creó la aplicación junto a varios programadores que prefieren mantenerse anónimos y a los diseñadores @alevizio y @heyimjuani.

popcorntime
Al querer bajar la aplicación en su sitio web, desde Popcorn Time aclaran que “descargar material con copyright a través de torrents puede ser ilegal en tu país”. Según señala Abad, la aplicación no es más que una interfaz simple que acelera un proceso. Ellos no realizan ninguna descarga, ni cuentan con servidores. El usuario, según sus creadores, es el responsable, tal como cuando se baja un torrent de manera tradicional.
Queríamos mostrar que se puede simplificar y mostrar una experiencia compleja de forma simple

“Nos basamos en tecnologías que ya existían. Agarramos APIs (interfaces que permiten utilizar y acceder a ciertos datos y funciones de una determinada aplicación) y librerías de subtítulos y películas. Juntamos todo y salió esto. Pero nosotros no hicimos nada en sí. De hecho, no pagamos nada, no tenemos servidores ni hosteamos nada. Creo que lo único que pagamos fueron cinco dólares por el dominio”, comentó Abad. La aplicación utiliza la API de YIFY, un servicio que ofrece torrents de películas, OpenSubtitles para los subtítulos y TheMovieMD para encontrar información sobre los largometrajes. El hosting del sitio se encuentra en GitHub, un servicio que permite alojar softwares y compartir código open source. Allí colgaron su desarrollo y cada vez suman más colaboradores que traducen el código a su idioma y trabajan en la aplicación. Actualmente, son cerca de 30 desarrolladores que ayudan con el proyecto sin recibir nada a cambio, por puro “amor al desarrollo”.

De esta manera, cuando se elige ver una película en la aplicación el archivo se descarga de forma temporal y cuando se reinicia la computadora éste es eliminado.

Teniendo en cuenta casos como locales como el de Cuevana, que permitía ver películas online desde el sitio, varios usuarios pueden dudar sobre la legalidad del producto. Sin embargo, para Abad la aplicación no es ilegal ya que ellos toman todos los datos y archivos de otros sitios. “No indexamos nada ni elegimos que películas se ponen como hacía Cuevana, las películas las toma directo de la API de YFLY”, aseguró.

Todo el quilombo viene cuando sale una foto tuya en la Rolling diciendo ‘voy a romper la industria’.

Por otra parte, Abad no es nuevo en el mundo de Internet. Él fue responsable de diseño en Taringa!, uno de los sitios más importantes de América latina cuyos dueños se encuentran en un juicio por violar la propiedad intelectual. “Como vengo de Taringa! un poco conozco el tema, sé que si indexás pasa algo y así con otras acciones. Si nosotros llegamos a tener un tema legal no tendríamos nada que ver porque sería ir con los sitios que nos dan las APIs, solo usamos tecnologías de otros. En todo caso el problema legal seria con esos otros sitios. No es como Cuevana que les denunciás un link y ellos lo modifican”, explicó. La mención a Cuevana parece inevitable. El servicio fue símbolo de un momento a nivel local en donde Netflix no pisaba con tanta fuerza y bajar torrents era una actividad de un nicho reducido de usuarios. Sin embargo, las denuncias penales contra Tomás Escobar y los cambios en su plataforma generaron que el sitio entre en un limbo en donde aún cuenta con un gran caudal de visitas pero su servicio dejó de tener la misma calidad que en sus tiempos dorados. “A mi no me gustaba la calidad del diseño ni la de las películas de Cuevana. Eso también tuvimos en cuenta: queríamos que desde el minuto uno las películas no bajen de 720p de calidad. No hay ninguna película mal grabada o en baja calidad”, señaló Abad.

Dos días después de que Popcorn Time estuviera online ya contaban con tres consultas para poner publicidad en la aplicación. Sin embargo, ellos aseguran que su objetivo no es ganar dinero. “No quisimos monetizarlo porque no nos parecía, queríamos mostrar que se puede simplificar y mostrar una experiencia compleja de forma simple. Monetizarlo nos parece injusto y estaríamos ganando plata con algo que no hicimos nosotros, no me gustaría ganar plata con el esfuerzo de otras personas. Por eso todo es open source, para que nadie tenga el monopolio”, comentó el diseñador.

De hecho, en muchos países donde no hay ningún servicio legal como Netflix, Popcorn Time se convirtió en una de las principales alternativas de este tipo para poder ver películas online. “La única restricción para ver estrenos son las mismas distribuidoras. Si hacés algo pago con estrenos la gente lo va a consumir” sostuvo y disparó: “Todo el quilombo viene cuando sale una foto tuya en la Rolling diciendo ‘voy a romper la industria’. Nosotros no queremos eso, solo queríamos comprobar que podíamos mejorar la interfaz y hacer un proceso difícil más simple y bonito”