Al no conseguir terrenos, renuncian al Procrear


Algunos consideran que el plan es inaplicable, otros temen perder sus ahorros. A dos años de lanzado, el Procrear comienza a perder beneficiarios en Tucumán. Los precios de los predios privados continúan en alza y el Poder Ejecutivo todavía no aportó lotes fiscales para el programa de créditos.

Tras el rotundo fracaso del ProCrear gente abandona


“Me di cuenta que el Procrear no es más que propaganda política. El Gobierno dice que da 100.000 créditos, pero de verdad, ¿cuántos han podido acceder?” La frase es de Cristian Martín, padre de tres hijos, que decidió abandonar el programa lanzado en 2012 para la compra de viviendas.

No es el único, sostiene Natalia Guerrero Pérez, una de las coordinadoras del grupo de beneficiarios del plan “Terreno y Construcción”, en la que están inscriptas unas 700 familias. “Se están yendo, algunos creen que el programa es inaplicable, y dicen que están cansados de buscar. Otros, directamente no expresan nada, y no aparecen más. Yo trato de convencerlos de que se queden, pero la verdad es que los entiendo”, asegura Guerrero Pérez.

En octubre de 2013, más de 2.700 tucumanos resultaron favorecidos en el sorteo del Programa de Crédito Argentino (Procrear), para la compra de un terreno y para la construcción de una vivienda. Los precios de los lotes se dispararon apenas los adjudicatarios comenzaron a mostrar interés en adquirirlos. El fenómeno se repitió en todo el país, por eso, en noviembre, la Nación suscribió acuerdos con varias provincias. Convinieron que cada distrito aporte tierras fiscales y adecue la infraestructura (luz, agua y loteo) con fondos de la Anses.

No obstante, los precios continuaron aumentando y, en muchos casos, superaron el doble de su valor original. Pese al convenio, en febrero de este año el Ejecutivo tucumano no había cedido ningún terreno para el programa. La secretaria General de la Gobernación, Carolina Vargas Aignasse, convocó a representantes de los beneficiarios a una reunión para informar que prácticamente lo único que tenía para ofrecer el Poder Ejecutivo eran 12 hectáreas pertenecientes al ex arsenal Miguel de Azcuénaga. Pero la entrega de estas tierras dependía de que el juez federal Daniel Bejas indique si ese espacio podía ser utilizado, ya que allí había funcionado un centro clandestino de detención y exterminio, y las investigaciones aún no han terminado. El informe que según se indicó en aquel encuentro iba a demorar tres días, nunca llegó. Un mes más tarde, algunos beneficiarios abandonaron el plan.

“Ese predio alcanzaría sólo para 250 familias. En el grupo, somos 700 y hay 2.000 más en la provincia. Nosotros no exigimos al Gobierno más que lo que ellos se comprometieron a hacer mediante un convenio: ceder terrenos al programa, que es lo que ya hicieron otras provincias. Tampoco los queremos gratis: son lotes que tenemos que pagar”, aclara Guerrero Pérez.

Vargas Aignasse, en tanto, explicó que la disponibilidad del lugar se conocerá después de la lectura de los fundamentos de la sentencia de la megacausa Arsenales II-Jefatura II, prevista para el 19 de marzo, según le habría informado el juez federal Bejas.

Andrés Tonello, empleado de comercio y padre de tres hijos, explicó que abandonó el programa porque no le alcanza el dinero para costear la carpeta que deberá presentar para acceder al crédito. “Cuesta como $ 15.000 armarla con todos los requisitos. Si tengo la suerte de que me la aprueben, todavía faltan sumar los costos de construcción, que también se dispararon”, detalló. Además del aumento del costo del terreno, los adjudicatarios enfrentan la posibilidad cierta de perder dinero en la operatoria, aseguran. Guerrero Pérez sostuvo que, en caso de conseguir un terreno a un precio adecuado (el programa no permite adquirir lotes por más de $100.000), el beneficiario debe señarlo. Luego, presenta la carpeta en el Banco Hipotecario, con los datos de la parcela y, si el crédito se aprueba, el dinero estará disponible en 90 días. “Pero, por lo general, la seña se pierde a los 60 días. Si el vendedor acepta esperar un poco más, siempre queda el temor de que el crédito no se apruebe. El riesgo de perder lo poco que tenemos existe”, aseguró.

Para Tonello, el Procrear fue un sueño. “Este plan no es para cualquiera. Es para gente que tiene ingresos altos, ahorros, o padres de plata. O es para hijos de políticos. El Procrear es algo que hicieron ellos para ellos mismos. Para nosotros, es imposible”, finalizó.