La leishmaniasis es una enfermedad zoonótica causada por diferentes

especies de protozoos del género Leishmania. Las manifestaciones clínicas de la

enfermedad, van desde úlceras cutáneas que cicatrizan espontáneamente hasta formas

fatales en las cuales se presenta inflamación severa del hígado y del bazo. La enfermedad

por su naturaleza zoonótica, afecta tanto a perros como humanos. Sin embargo, animales

silvestres como zarigüeyas, coatíes y osos hormigueros entre otros, son portadores

asintomáticos del parásito, por lo que son considerados como animales reservorios.


El agente se transmite al humano y a los animales a través de la picadura de hembras de

las moscas chupadores de sangre pertenecientes a los géneros Phlebotomus del viejo mundo

y Lutzomyia del nuevo mundo, de la familia Psychodidae. En Colombia este tipo de mosca es

mejor conocido como palomilla.

La forma cutánea de la enfermedad (Leishmaniasis Cutánea) en humanos, también conocida en

Perú como uta se caracteriza por la aparición de úlceras cutáneas indoloras en el sitio

de la picadura las cuales se pueden curar espontáneamente o permanecer de manera crónica

por años. La resolución de la enfermedad puede presentarse después de un tratamiento

sitémico consistente en la aplicación intramuscular de fármacos basados en antimonio (

antimoniato de meglumina - Glucantime - y estibogluconato de sodio - Pentostam -) durante

20 a 30 dias.

La Leishmaniasis Visceral es la forma clínica que cobra más vidas mundialmente; tal es el

caso de India, Sudán y Brasil. Esta presentación puede ser fatal si no se trata a tiempo.

Esta presentación clínica se caracteriza por la inflamación del hígado y del bazo

acompañada por distensión abdominal severa, pérdida de condición corporal, desnutrición y

anemia.

En perros se presenta principalmente la leishmaniasis visceral.

Se ha intentado prevenir la enfermedad con repelentes de insectos aplicados a toldillos

en la época de mayor riesgo de contagio con resultados dispares.



Leishmaniasis visceral [editar]
Véase también: Phlebotomus perniciosus

Esta enfermedad se encuentra localizada en un 90% en la parte nordeste de la India, Sudán y Brasil. No solamente es trasmitida por el mosquito, sino que también puede ser contagiada congénitamente o parenteralmente (transfusiones, agujas compartidas, etc). La infección se inicia en los macrófagos en el punto de la inoculación y se disemina a través del sistema mononuclear-fagocítico. El período de incubación suele ser varias semanas o meses y las manifestaciones son fiebre, caquexia, color gris de la piel (de ahí el término hindí de kala-azar -fiebre negra-), esplenomegalia y hepatomegalias progresivas. También es común una linfadenopatía periférica. Los hallazgos de laboratorio asociados a una Leishmaniasis visceral avanzada incluyen pancitopenia y trombocitopenia, con hipergammaglobulinemia e hipoalbuminemia.

Las personas con Leishmaniasis visceral pueden morir si no se tratan adecuadamente. El tratamiento incluye antimonio pentavalente y la formulación liposómica de anfotericina B. La miltefosina en dosis de 100 a 150 mg/día ha estado asociada a un elevado índice de curaciones. Este fármaco está aprobado en la India para el tratamiento de la Leishmaniasis visceral.

Leishmaniasis cutánea [editar]

El período de incubación oscila entre semanas y meses. La primera manifestación es una pápula en la picadura del mosquito. La lesión evoluciona a nodular y ulcerativa con una depresión central rodeada de un borde endurado. Algunas lesiones puede perdurar como nódulos o placas. Otros signos o síntomas son otras lesiones múltiples primarias o satélite, adenopatías regionales, dolor, prurito e infecciones bacterianas secundarias. El diagnóstico se realiza mediante raspado de la lesión para el exámen histológico o aspirado de los nódulos linfáticos para el cultivo del protozoo.

El tratamiento dependerá de si la diseminación a las mucosas es posible, así como de la localización, el número, el tamaño, la evolución y cronicidad de la lesión. Cuando se desea rapidez en la resolución de la lesión, el antimonio pentavalente es el recomendado.

Leishmaniasis mucosa o mucocutánea [editar]

La Leishmaniasis de la mucosa naso-orofarígea es relativamente poco frecuente. Los primeros síntomas son epistaxis, eritema y edema de la mucosa basal y luego una progresiva destrucción ulcerativa de la zona naso-orofaríngea. El tratamiento con antimonio pentavalente es moderadamente eficaz cuando la enfermedad está en los primeros estadíos, pero puede fracasar en situaciones más avanzadas.

Estados Morfológicos de Leishmania [editar]

Leishmania presenta 2 estados morfológicos, el promastigote, presente de forma extracelular y ubicado en el intestino de los flebótomos, se caracteriza por tener un cuerpo alargado y un flagelo que les permite el movimiento, ésta forma al ser inoculada dentro de los hospederos se transforma en el segundo estado morfológico conocido como amastigote. Los amastigotes se caracterizan por ser redondeados, sin la presencia del flagelo, de 2 a 4 micras de diámetro con un núcleo y un kinetoplasto (estructura mitocondrial especializada que contiene ADN), ésta forma parasitaria es la visualizada en los frotis y biopsias para el diagnóstico de la enfermedad. Los amastigotes son exclusivamente intracelulares pero pueden encontrarse en el intersticio en los casos en los que el parásito se replica hasta producir la ruptura de la célula hospedera.

Diagnóstico [editar]

El diagnóstico de la Leishmaniasis requiere la visualización directa del parásito en improntas del sitio de la lesión, las cuales se tiñen con Giemsa o tinción de Romanowsky o por medio de biopsias. Otras posibilidades de diagnóstico, consisten en el cultivo del protozoo o el uso de técnicas moleculares como la PCR (Reacción en cadena de la polimerasa) para amplificar e identificar el ADN del parásito. Entre los métodos indirectos de diagnóstico se encuentran métodos serológicos tradicionales como inmunofluorescencia y ELISA. La prueba de Montenegro o Leishmanina es la más usada en el mundo y consiste en la inoculación de extractos parasitarios en la piel. Si el paciente es positivo a Leishmania, se genera una reacción de hipersensibilidad de tipo celular (IV), caracterizada por el rubor y tumefacción del área inoculada. Esta prueba es semejante a la tuberculina usada para el diagnóstico de tuberculosis.

Tratamiento [editar]

El tratamiento de la Leishmaniasis es complicado y la enfermedad presenta una morbilidad sustancial por lo que a menudo se requieren terapias expeditivas.

Tratamientos de Primera Línea [editar]

El tratamiento de primera línea son fármacos basados en antimonio pentavalente (SbV) tales como estibogluconato sódico (Pentostam) usado principalmente en Europa y el antimoniato de meglimina (Glucantime) en el nuevo mundo. La adherencia de los pacientes al tratamiento presenta dificultades dada la toxicidad de la droga y lo doloroso de éste, pues consiste de 20 inyecciones de material oleoso.

Sin embargo, cada vez son mas frecuentes los reportes de falla terapéutica, lo cual se traduce en la resistencia del parásito al antimonio, áreas como la de Bihar en la India, reportan resistencia en el 70% de los casos tratados para Leishmaniasis visceral.

Tratamientos de segunda línea [editar]

Tratamientos de segunda línea como el isotionato de pentamidina, la anfotericina B (en particular la formulación en liposomas) pueden representar cura clínica a pesar de su toxicidad. La Anfotericina B es el tratamiento de eleccion en la leishmaniasis visceral en regiones en las que se presenta alta resistencia al tratamiento con estibogluconato sodico (algunas regiones de India), aunque recientemente se esta estudiando el uso de la paramomicina, el cual ha demostrado una eficacia similar y es mas economico. Recientemente se descubrió una nueva droga, la Miltefosina, que tiene ventajas sobre las demás, ya que esta es de administración oral; se han realizado ensayos clínicos en humanos para determinar la seguridad y eficacia de este prometedor fármaco. Miltefosina no puede ser usada en mujeres embarazadas dadas sus propiedades teratogénicas, razón por la cual el uso de esta droga es desestimulado.

Leishmaniasis Canina [editar]

Es una enfermedad provocada por un parásito (Leishmania), que invade diferentes órganos del perro provocando lesiones de diversa consideración, hasta provocar la muerte de la mascota. La sintomatología clínica es muy variada, pero cabe destacar lesiones en la piel, en las articulaciones y, cuando la enfermedad está ya bastante avanzada, problemas a nivel renal. El parásito se transmite a través de un mosquito llamado flebótomo. Cuando el mosquito pica al perro, le transmite la enfermedad con la picadura.

A diferencia de los mosquitos a los que estamos acostumbrados a ver, el flebótomo es mucho más pequeño. No es nada fácil verlo, y tampoco oírlo, dado que no hace el típico zumbido al volar. Solamente pican las hembras, que necesitan sangre para desarrollar los huevos. Los machos se alimentan de azúcares y plantas.

La picadura del mosquito transmite la enfermedad solo si previamente había picado a otro perro ya infectado. Los perros NO transmiten la leishmaniosis a las personas. Solo aquellas personas con un sistema inmunitario muy débil podrían contraer esta enfermedad, pero NO por el contacto con perros enfermos, es decir, NO existe ningún peligro de contagio por tener un perro enfermo en casa. La leishmaniosis se puede curar, si bien es importante diagnosticar la enfermedad lo antes posible. Actualmente NO existe vacuna contra la leishmaniosis. El riego de contraer esta enfermedad se da principalmente en los paises de la cuenca mediterranea y en América Latina. Siendo las épocas de mayor calor las de más riesgo.






y aqui algunas himajenes de q fea es esta enfermedad x los mosquitos q estan

llegando a argentina
leishmaniasis
mosquitos
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LEISHMANIASIS CUTÁNEA

Bucaramanga. Las intervenciones del Plan de Atención Básica en leishmaniasis no tienen asociación significativa con la presencia de cicatriz/lesión en los niños menores de diez años, probablemente porque su efecto es superado por las condiciones socioeconómicas y ambientales de la zona, así como por las condiciones administrativas relacionadas con la baja cobertura de los programas. Investigadores locales valoraron el impacto de los programas del Plan de Atención Básica en la prevención de leishmaniasis cutánea en tres municipios santandereanos; para esto, realizaron un estudio ecológico con unidad de análisis-vivienda. Se seleccionaron aleatoriamente niños menores de diez años de las escuelas rurales, se aplicaron encuestas estructuradas por vivienda y se examinó la presencia de cicatriz/lesión. Se muestrearon un total de 18 veredas con 284 viviendas y 609 niños menores de diez años.

La prevalencia general de niños con cicatriz/lesión fue de 19,1 % distribuida en forma diferencial en los tres municipios. El 42,8 % de las viviendas reportaron haber recibido algún tipo de información y el 39,9 % algún tipo de intervención de leishmaniasis del Plan de Atención Básica. Las intervenciones del Plan de Atención Básica mostraron un efecto protector en el análisis bivariado, pero luego de ajustar por variables socioeconómicas y ambientales, su efecto no fue significativo.



El período de incubación de la leishmaniasis cutánea oscila entre semanas y meses. La primera manifestación es una pápula en la picadura del mosquito (hembra infectada del Phlebotomus). La lesión evoluciona a nodular y ulcerativa con una depresión central rodeada de un borde indurado. Algunas lesiones pueden perdurar como nódulos o placas. Otros signos o síntomas son lesiones múltiples primarias o satélite, adenopatías regionales, dolor, prurito e infecciones bacterianas secundarias. El diagnóstico de realiza mediante raspado de la lesión para el examen histológico o aspirado de los nódulos linfáticos para el cultivo del protozoo. El tratamiento dependerá de si la diseminación a las mucosas es posible, así como de la localización, el número, el tamaño, la evolución y cronicidad de la lesión. Cuando se desea rapidez en la resolución de la lesión, el antimonio pentavalente es el recomendado.



Los otros dos tipos de leishamniasis son la visceral (en India, Sudán y Brazil) y la mucosa.

Rodríguez-Villamizar LA, Orozco- Vargas LC, Muñoz-Mantilla G. Impacto del Plan de Atención Básica en la Prevención de Leishmaniasis Cutánea en Zonas Rurales de Santander, Colombia. Rev Salud Pública (Bogotá) 2006; 8 (S1).

Loco





este insecto lo proboca

estos


mosquitoEs una zoonosis de origen parasitario cuyo agente causal es un protozoo del género Leishmania. Se presenta bajo dos formas, visceral y cutánea, dependiendo de la forma de Leishmania causante. En la Argentina, por ejemplo, produce la forma denominada mucocutánea o espundia, caracterizada por una úlcera en las regiones descubiertas de la piel la que, poco tiempo después, se disemina hacia la cara y en raros casos a la región genital.

Aproximadamente 350 millones de personas viven en zonas de riesgo, de las cuales 12 millones se encuentran infectadas, con 400 mil casos nuevos por año.

Se transmite a través de un insecto que habita en zonas húmedas y templadas perteneciente al género Lutzomya. El hábitat de éstos insectos es en los huecos de los árboles, troncos caídos y las cortezas en descomposición, del cual obtienen materia orgánica para el desarrollo de las larvas. Cuando la hembra del insecto vector chupa sangre de un animal parasitado, ingiere las leishmanias, las que se multiplican en el intestino del vector.

Cuando se produce una nueva ingesta, el insecto inyecta saliva y con ella, pasan leishmanias. De ésta manera puede contagiarse el hombre.



Cuadro clínico

El periodo de incubación es de aproximadamente 15 días, aunque puede extenderse por varias semanas. Transcurrido este periodo, en el lugar de la picadura puede observarse una mancha rojiza que evoluciona hacia una úlcera. Generalmente es indolora, aunque puede producir picazón. Dicha úlcera puede persistir durante meses y se localiza en regiones descubiertas del cuerpo.

Posteriormente, entre uno y 24 meses de curada dicha lesión, aparece una lesión en la mucosa nasal, con obstrucción, secreción acuosa y sangrado por la nariz. En algunos casos puede llevar a la destrucción del tabique nasal ("nariz de tapir".

Las lesiones también, aunque infrecuentemente, pueden observarse en los párpados (fácil de confundir con un orzuelo) y en el glande (similar al chancro de la sífilis).

Generalmente, en las personas sin alteraciones de su sistema inmunológico, evoluciona hacia la curación en los meses subsiguientes, dejando una cicatriz característica.

Tratamiento

El tratamiento antiparasitario de elección es la utilización de medicamentos antimoniales como el antimoniato de meglumida y estibogluconato de sodio durante tres semanas por vía intramuscular. En casos en que se sobre agregue una infección por bacterias, deben utilizarse medicamentos antimicrobianos específicos.

Algunos estudios señalan que las recidivas representan aproximadamente el 50% de los casos. La anfotericina B puede utilizarse en tales casos. La asociación de alopurinol con los antimoniales en algunos casos ha resultado efectiva.

La prevención de la enfermedad se basa en la destrucción de los reservorios y lugares de criaderos de los vectores, así como también el tratamiento precoz de las personas enfermas.