La caída del Precio del crudo impacta diferente
La nafta yanqui baja pero la criollita, never
Los estadounidenses pagan por la nafta el 50 por ciento de lo que costaba en julio. En la Argentina, por las retenciones, el valor es igual.





El precio de la nafta en Estados Unidos cayó más de un 50 por ciento y los consumidores festejan. El barril pasó de su valor récord de u$s147,27 el 11 de julio a los u$s53,3 con que cerró ayer. Así el galón (3,78 litros) en las estaciones de servicio bajó de 4,1 a 2 dólares. En la Argentina, el costo de llenar el tanque está desvinculado del precio internacional. Un esquema de retenciones a las exportaciones fija el precio del crudo a las refinadoras en un valor de referencia de 42 dólares. Pero de profundizarse el derrumbe del barril, los expertos pronostican un cambio en el sistema que sirve a la vez de gran caja recaudadora para el Gobierno.

Los automovilistas norteamericanos están de parabienes. En 21 estados el precio del galón cayó a menos de u$s2, según la Asociación Americana del Automóvil. El abaratamiento de los combustibles también beneficia a las industrias, que utilizan ese insumo. El valor del galón llegó a superar los cuatro dólares hace nada más que cuatro meses, cuando el precio del crudo parecía no tener techo.

En las estaciones argentinas, así como en su momento los precios no siguieron el aumento del crudo, tampoco habrá bajas. Los ajustes de precios están desvinculados del mercado internacional. Desde principios de año, cuando el Grupo Eskenazi ingresó a Repsol, el Gobierno autorizó aumentos en las naftas del orden del 30 por ciento. Incluso con el crudo ya en baja, hace unas semanas, hubo un retoque del 6% en los precios con el argumento de un salto en el costo de los insumos debido a la devaluación del peso.

La resolución 394 de 2007 fijó un valor de corte de u$s42 para las retenciones a las exportaciones del crudo más producido en el país, el tipo Escalante. Por encima de esa cifra, el fisco embolsa toda la diferencia. Este precio de corte obliga a los productores a vender a las refinadoras locales a ese valor y así evitar el contagio de los precios internacionales. Fue la salida que encontró la administración K para frenar un precio sensible para la inflación.

En julio, con el crudo a u$s147, el Gobierno llegó a recaudar unos u$s1.500 millones anuales por este impuesto. Pero para las provincias fue un golpe a su caja porque dejaron de cobrar casi esa misma cifra en concepto de regalías. Ahora que el barril está en franco declive, el impacto también se siente en las cuentas fiscales. Los petroleros dicen que, aunque el crudo siga en baja, no habrá deflación en los surtidores. De caer a menos de u$s42, seguramente la Secretaría de Energía cambiará el valor de referencia.


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