Escuelas de director técnico

¿Sirve estudiar para ser DT o es una salida para ex futbolistas? Maradona ejerce en la Selección sin haber pasado por el aula.
Acostumbrados a las enseñanzas de la “universidad del vestuario”, a haberse ganado la vida sin la necesidad de estudiar alguna carrera, todos los futbolistas que quieran continuar ligados al fútbol desde el otro lado de la raya, deben pasar por alguna de las 73 escuelas de director técnico que la ATFA (Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino) tiene diseminadas por todo el país. Obtener ese título que les demanda dos años de estudio es el requisito indispensable para poder tener la licencia que les permite sentarse en el banco de suplentes.

“Como jugador, uno va incorporando muchas cosas, pero lo que te da el curso es la posibilidad de ordenar todos esos conocimientos para poder transmitirlos mejor”, comenta Lucas Pusineri, el mediocampista de Independiente que está cursando el primer año en la escuela de Vicente López.

Reticentes. “A la mayoría de los jugadores consagrados no les interesa venir a hacer el curso porque piensan que ya lo saben todo. Pero una vez que están acá y van a las clases, se dan cuenta de todo lo que pueden incorporar”, explica Luis Lescurrieux, director de la escuela de Vicente López.

La realidad es que a los jugadores no les queda otra, porque según el convenio que tiene firmado la ATFA con la AFA (Asociación del Fútbol Argentino), ningún entrenador puede sentarse en el banco de suplentes de un partido oficial, sin tener el título habilitante.

Nicolás Russo hizo el camino inverso. Comenzó a trabajar como ayudante de campo de Pedro Troglio en Gimnasia y Esgrima de La Plata sin haber hecho el curso y una vez que dejó esa función, se anotó en la escuela. “Yo soy de los que pensaba que la escuela no servía para nada, y ahora te puedo decir que estaba equivocado. A pesar de haber estado trabajando en un cuerpo técnico de Primera División, estoy incorporando muchas cosas positivas”, admite Russo.

El curso. Cualquier persona mayor de 25 años puede inscribirse para ser entrenador y antes de iniciar la carrera deberá pasar dos exámenes de admisión: uno práctico, que consiste en ejercicios con la pelota, como patear al arco, hacer jueguito o pasar conitos; y otro teórico, que son preguntas multiple choice de cultura general e historia del fútbol.

A partir de ahí, los futuros entrenadores deberán aprobar materias de psicología, táctica, entrenamiento, biología, pedagogía y medicina del deporte, entre otras.

“Hay una materia muy importante que es Lenguaje, que les da herramientas a los futbolistas para que puedan expresarse mejor, tanto con sus futuros dirigidos como con la prensa”, explica Victorio Nicolás Cocco, secretario General de ATFA.

Desde hace unos años, también se creó la carrera de director técnico a distancia, a través de internet, que tuvo a Gabriel Batistuta como el primer egresado. “El curso a distancia es bueno para los que están afuera, pero al no tener la parte práctica, se pierde mucho”, sostiene Luis Lescurrieux.

En el mundo. En general, todos los países con cierta tradición futbolística tienen alguna regulación sobre las licencias para ser entrenadores de fútbol. Así como acá está manejado por ATFA y requiere un curso específico de dos años, no en todos lados es igual. En Brasil, por ejemplo, para ser DT hay que ser obligatoriamente Profesor de Educación Física, carrera terciaria que dura 4 años. Esa es la razón por la cual la mayoría de los entrenadores brasileños, como Carlos Alberto Parreira, Vanderlei Luxemburgo o Luiz Felipe Scolari, no tienen antecedentes como futbolistas. “Es un sistema distinto que privilegia lo físico por sobre lo futbolístico –explica Cocco–. Al hacer una carrera terciaria podrán ser muy intelectuales pero hay que ver qué saben de fútbol”, concluye el secretario general de ATFA en defensa del modelo argentino. Ese mismo sistema brasileño rige también en Uruguay.

En España e Italia el modelo es distinto. El curso habilitante dura 3 años, aunque a los jugadores que han sido figura en Primera División, les permiten realizar un programa intensivo que dura apenas 15 días. Sin embargo, la meca de las escuelas de directores técnicos es Francia. En el país galo, la carrera obligatoria dura cuatro años y está considerada una de las mejores del mundo. De hecho, Francia es reconocida por haber sacado grandes entrenadores como Henri Michel, Aime Jaquet, Arsene Wenger y hasta a nuestro Carlos Bianchi, quien hizo el curso en ese país, en donde comenzó su carrera como entrenador.

El Diez. La regla es estricta. Cualquier persona que quiera sentarse en un banco de suplentes debe tener el título habilitante de ATFA. Con una sola excepción. Y lo más curioso es que esa única excepción, que se llama Diego Armando Maradona, ocupa hoy el máximo cargo al que puede aspirar un director técnico argentino: el de entrenador de la Selección Nacional.
El hecho ocurrió en 1994, cuando Diego dirigía a Mandiyú y en los primeros partidos no pudo ocupar su lugar en el banco por no tener el título habilitante. En aquel momento fueron muchas las presiones que existieron para que Diego Armando pudiera estar dentro de la cancha y ATFA decidió obsequiarlo con el título. “Se decidió darle el título porque es Diego, pero yo creo que le hubiese venido bien hacer el curso como cualquier otro”, cuenta Luis Lescurrieux con una cara de resignación que deja entrever que aquella decisión no fue unánime.

“Sería un gran ejemplo para todos los demás que Maradona, por su propia voluntad, venga a hacer el curso. Además creo que le serviría mucho, más allá de todo lo que él sabe por las cosas que vivió como jugador”, opina Pablo Lavallén, ex jugador de River, quien está en segundo año en Vicente López. “En algún momento se puede llegar a notar la falta de preparación de Diego”, acota Nicolás Russo.

Lo cierto es que entrenadores muy exitosos como Johan Cruyff o Franz Beckenbauer nunca estudiaron nada. ¿Alcanza con la “universidad del vestuario”?


Fuente: http://www.viarosario.com/deportes/futbol/escuelas-de-director-tecnico.html