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Obama sopesa difíciles decisiones sobre Irak

Obama sopesa difíciles decisiones sobre Irak:

El presidente estadounidense, Barack Obama, espera por las recomendaciones finales del Pentágono para implementar un grupo de medidas destinadas a contrarrestar la ofensiva de las fuerzas del llamado Estado Islámico de Irak y el Levante, rebautizado como Estado Islámico (EI).

Autor: Roberto García Hernández | internet@granma.cu
25 de julio de 2014 19:07:31

Obama sopesa difíciles decisiones sobre Irak

Tras el empuje de las agrupaciones del EI, el mando político-militar estadounidense decidió enviar a territorio iraquí 300 integrantes de las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE), unidades élites del Pentágono, de los cuales 180 ya están en su destino, con el fin de evaluar la situación del adversario y del ejército iraquí.

El informe, que demoró dos semanas en elaborarse, puso en evidencia las debilidades de las agrupaciones castrenses del Gobierno hasta el nivel de brigada de infantería, al examinar el estado de su equipamiento, municiones, composición étnica, moral, liderazgo y otros indicadores.

Tanto el secretario de Defensa, Charles Hagel, como el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, general Martin Dempsey, tienen ya en sus manos dicho reporte preliminar de unas 120 páginas.

El texto está también bajo la revisión del general Lloyd Austin, jefe del Comando Central de las fuerzas armadas estadounidenses, que supervisa las operaciones del Pentágono en el Medio Oriente.

“Esta evaluación servirá como base para cualquier recomendación que Hagel o el general Dempsey hagan después al presidente Obama y a las agencias federales involucradas en el asunto”, señaló el vocero del Pentágono, contralmirante John Kirby.

Sin embargo, no existe una fecha límite para que las recomendaciones finales, basadas en este reporte, lleguen al mandatario, mientras los grupos de trabajo del Departamento de Defensa seguirán en Bagdad hasta recibir nuevas órdenes.

El informe preliminar elaborado por dichos miembros de las FOE desplegados en territorio iraquí, reveló que el alto nivel de infiltración de las fuerzas insurgentes dentro del ejército de esa nación representa un serio peligro para los asesores estadounidenses.

Según un artículo publicado el 14 de julio en el diario The New York Times, funcionarios de la Casa Blanca que prefirieron mantener el anonimato consideran que solo la mitad de las unidades operacionales de ese país pueden asimilar con seguridad la asesoría norteamericana si el mandatario decide aumentar dicha asistencia.

El reporte describe a los servicios armados iraquíes como incompetentes, incapaces de apoyar a sus tropas en el combate, con un alto grado de cobardía en el cuerpo de oficiales, además de que carecen de un plan coherente para revertir los avances del EI.

Una de sus conclusiones más alarmantes, según un alto funcionario del Pentágono, es que las tropas iraquíes pudieran defender Bagdad contra una eventual ofensiva de los insurgentes, pero serían incapaces de realizar los contraataques decisivos que se necesitan para provocar el repliegue de los rebeldes a largo plazo.

Un artículo reciente del periódico Stars and Stripes se refiere a lo que denomina “la debacle del gobierno iraquí durante el mes de junio”, periodo en el que cuatro divisiones de su Ejército simplemente han desaparecido y no será fácil restituirlas.

Los insurgentes del EI lograron arrebatarle al Ejército local grandes cantidades de armamento que Estados Unidos le había entregado durante años, incluyendo piezas de artillería, más de 1 500 vehículos de transporte y volúmenes considerables de municiones de todo tipo.

También tienen ahora en su poder más de 50 piezas de artillería de alto calibre que pueden batir objetivos a distancias superiores a los 35 kilómetros y cada una cuesta más de 500 mil dólares.

Entretanto, los magros esfuerzos de la contraofensiva del gobierno central han fracasado virtualmente en todos los frentes de combate, asegura el artículo del Stars and Stripes firmado por el periodista Mitchell Portero.

El resultado final de esa pesquisa “puede llevar o no a la ampliación de las misiones de asesoría en el futuro y cuáles serán las misiones del personal que se decida enviar a Irak, pero se necesita tiempo para digerir esa información y hacer las recomendaciones correspondientes a la Casa Blanca”, señaló el 14 de julio una nota oficial del Pentágono.

Estas conclusiones subrayan los desafíos que tiene Obama en sus intentos por confrontar al EIIL, refiere por su parte un artículo del diario The New York Times.

En el centro del debate en la Casa Blanca está si se envía o no más asesores castrenses, armamentos y sistemas de espionaje, y cuál sería su volumen, a qué costo y bajo qué probables riesgos, a un país como Irak, actualmente al borde del colapso, considera la publicación.

Si Obama despliega más consejeros al país árabe, los expondrá a peligros que llevarían a una escalada en la participación norteamericana en el conflicto, pero la demora en tomar medidas pudiera limitar la capacidad de la administración para contrarrestar la actividad insurgente, concluye.

Esa inacción tendría efectos negativos en los deseos de Washington de influir en la formación de un gobierno más inclusivo en Bagdad; y en cuanto a la política interna estadounidense esto podría impactar negativamente para Obama y sus correligionarios en las elecciones de medio término de noviembre próximo.

Este es el cuadro general que dibujaron los enviados del Pentágono a Bagdad, al menos la parte que se maneja públicamente, pues de hecho la situación puede ser mucho peor y con riesgos superiores para un eventual incremento de la presencia militar de Estados Unidos en la nación levantina, advierten especialistas.

Lo cierto es que el mando militar norteamericano no está de brazos cruzados en espera de la decisión que adopte Obama en torno a si se aumenta o no la presencia castrense en Irak, por el contrario, intensifica sus actividades de vigilancia aérea y de obtención de información de todo tipo, estiman expertos.

Las acciones de espionaje no están dirigidas solo contra las agrupaciones del EI, sino que —como denotan los resultados del informe preliminar de las FOE— también tienen en la mira la determinación del estado político-moral, psicológico y la disposición combativa de las unidades del Gobierno iraquí.

Mientras los consejeros de Obama analizan las propuestas, Estados Unidos refuerza su presencia naval en el Medio Oriente.

En una significativa concurrencia de eventos, el Pentágono cuenta con un grupo de batalla de portaaviones y tres buques anfibios en el Golfo Pérsico, para un total de nueve grandes unidades navales en la región, de acuerdo con el sitio digital USNI News, especializado en temas castrenses.

El buque anfibio USS Bataan (LHD-5) con mil marines a bordo pertenecientes a la 22 Unidad Expedicionaria de Infantería de Marina, designada para realizar acciones de carácter ofensivo, cruzó la semana pasada el Estrecho de Hormuz, acompañado por el USS Gunston Hall (LSD-44).

El también buque anfibio USS Mesa Verde (LPD-19), que transporta otros 500 marines, se mantiene en el Golfo Pérsico desde mediados de junio, tras el recrudecimiento de la ofensiva del EI.

Esta embarcación se unió a la agrupación del portaaviones George H.W. Bush (CVN-77), que tiene alrededor de un centenar de aeronaves a bordo.

El CVN-77 está acompañado por cinco buques escoltas: el crucero con misiles guiados USS Philippine Sea (CG-58), así como los destructores misilísticos USS Truxtun (DDG-103), USS Roosevelt (DDG-80), USS O’Kane (DDG-77) y USS Arleigh Burke (DDG-51).

Aunque no todos los barcos militares están en la zona como parte de los preparativos para una eventual acción bélica en Irak, sí tienen capacidades de responder a cualquier contingencia en la zona, destacó un oficial de la Armada estadounidense al sitio digital USNI News.

Este dispositivo, unido al que tiene el Pentágono en Europa y puede trasladar en plazos relativamente breves al Levante, está en función de la compleja tarea que Estados Unidos tiene en todo el Medio Oriente, que tampoco abandona y que es mucho más amplia de lo que en ocasiones reflejan los medios de prensa.

La complicación de la situación en Irak es solo una parte de un conflicto más amplio que incluye la guerra de subversión contra Siria, la vigilancia del programa nuclear de Irán y el apoyo logístico y de inteligencia a los criminales ataques israelíes contra la Franja de Gaza, que han ocasionado cientos de muertos.

Por todo esto, el general Dempsey, máximo consejero militar del jefe de la Casa Blanca, no debe estar tranquilo leyéndose el informe resumen de sus enviados especiales a Irak.

Como advierten algunos medios de prensa y especialistas, es probable que ya tenga en marcha un plan concreto para ponerlo a consideración de Obama, muy ocupado por estos días con la crisis provocada por el flujo inusitado de niños indocumentados solos procedentes de Centroamérica.

*Periodista de la Redacción Norte de Prensa Latina

2 comentarios - Obama sopesa difíciles decisiones sobre Irak

quemamaizpajaro +3
el todo poderoso de nuevo decidira quien vive y quien muere vaya
GerardoADeprati +3
eeuu y los radicales islamicos son 2 males y se tiene que elegir el mal menor
Rooodriigo +1
Prefiero a los radicales....son mas fáciles de combatir que la red de influencias que los eeuu instalaron en el mundo.