Breaking Bad | Un soundtrack para disfrutar y relajar: la só

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Casi como una selección tarantinesca, el productor Vince Gilligan optó por enormes tracks para un disco tan bueno como la propia serie.

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Arida y poética. Simple y precisa. Pegadiza y variada. Potente y sólida. Como una paleta de colores muy diferentes, pero extremadamente congruentes entre sí, aparece la inmejorable y muy recomendable banda de sonido de la extraordinara serie Breaking Bad, que dejó su marca indeleble en la televisión mundial.



Vince Gilligan, el productor de la serie que ganó el último Emmy al mejor drama, parece haber aprendido del director Quentin Tarantino, quien siempre opta por enormes soundtracks para sus películas: él también eligió notables canciones para adornar y embellecer un programa que redondeó la perfección, se lo mire por donde se lo mire.



El arcoiris musical por el que se dejó hipnotizar el creador de Walter White es tal que pasa desde una clásica canción cubana, "The Peanut Vendor", interpretada por Alvin "Red" Tyler, hasta dos grandes reggaes como "Zungguzungguzungguzeng" de Yellowman y "Mango Walk" de The In Crowd, y desemboca en un magnífico rock-blues muy americano como "Catch yer own train", de The Silver Seas.



En el centro, como un hit inigualable, aparece "Negro y Azul: The ballad of Heisenberg", el tremendo corte de difusión de 2008, que contiene una letra sumamente irónica compuesta e interpretada por los mexicanos Los Cuates de Sinaloa, un gran hallazgo que sonó durante los primeros episodios. Allí, como un "narcocorrido", una letra que destaca el narcotráfico en su lírica y entonada en el clásico folklore mexicano con mucha guitarra, se narra parte de la historia oscura del "temible" Heisenberg con la metanfetamina.



La primera canción importante del disco es la del australiano Mick Harvey con su pegadizo "Out of time man", del año 2007, pero con un teclado de fondo en versión The Doors que retrotrae indefectiblemente a la década del 60. Allí atrás, casi en el medio, levanta la cabeza The Black Seeds con "One by one", una exquisita fusión de funky, reggae y blues, también con ese espíritu sesentoso, muy de The Beach Boys, que durante algunos momentos Gilligan también desliza en imagen durante varias secuencias y escenas.



Más atrás, pero sin dejar de tener mérito, quedan el pesado "Fallacies" de Twaüghthammer, una banda ficticia creada solo para el programa, cuyo video lo "dirigió" Jesse Pinkman, el rápido instrumental mexicano de Calexico "Banderilla" y el lentísimo y apropiado "Red moon" de The Walkmen. Así de colorido es este álbum que puede ser disfrutado en el auto, en el colectivo, en tu casa o en un viaje con el mismo resultado en cada lugar: relaja en todos lados.