Una farmacéutica cubana había anunciado la creación de "Hugo" y "Ernesto", las fragancias para hombre en honor al argentino y al venezolano. La idea cayó como un balde de agua fría en La Habana.
El Che y Chávez se quedaron sin perfume

El gobierno cubano anunció que tomará medidas disciplinarias contra la empresa farmacéutica estatal que creó los perfumes llamados "Ernesto" y "Hugo", en honor al Che Guevara y al fallecido presidente Chávez.
A fines del mes pasado se supo que la emprea cubana Labiofam, que produce medicinas homeopáticas y productos de limpieza, había lanzado las dos aguas de colonia.
"Hugo" tiene "fragancias cítricas y esencias maderables que dan una expresión de masculinidad", explicaba orgulloso a BBC Mundo, Mario Valdés, director del grupo de investigación y desarrollo en Labiofam que diseñó los perfumes. Mientras "Ernesto", recitaba, "tiene algo de esencias frutales" con elementos de "roble, que le da el sentido varonil".
El emprendimiento duró poco porque el gobierno cubano decidió poner punto final a las fragancias revolucionarias a la que calificó de "grave error", en un comunicado publicado en el diario oficial Granma.
"Los símbolos ayer, hoy y siempre, son sagrados", se leyó en el comunicado. Iniciativas de esta naturaleza no serán aceptadas jamás por nuestro pueblo ni por el Gobierno Revolucionario, agregó.
Además, apenas trascendió, el proyecto se convirtió en centro de burlas en las redes sociales y de críticas de los partidarios de la Revolución Cubana, que lo consideraron irrespetuoso.
Según la empresa, los nombres se escogieron mediante una encuesta. Es más, la dirección del grupo empresarial buscó el consentimiento tanto de la familia Chávez como de los familiares de Ernesto Guevara para nombrar estas fragancias. Ambas familias dieron el sí.
"El objetivo de poner estos nombres ha sido ni mas ni menos que el de rendir un homenaje. Que ellos pueden perdurar en la historia con estos perfumes con nombres de estas dos personalidades que representan mucho para América," explicó Valdés.
Pero antes de que las fragancias pudieron llegar al mercado, La Habana contestó con un rotundo e inflexible "no".