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En defensa de los youtubers por Lalo Zanoni

La historia se repite. En varios programas de TV burlaron y criticaron con dureza a los adolescentes que se fanatizan por un cantante, banda musical, actor, futbolista, etc.

La historia se repite porque la TV siempre ha dado muestras de su intolerancia frente a los jóvenes, encasillándolos en una supuesta superficialidad y ridiculizándolos con imágenes de ellos gritando como locos ante sus ídolos. No les importa, a los que hacen TV, qué les pasa a los chicos, qué sienten, qué hacen (o no) con sus vidas, qué piensan sobre el mundo, la vida, sus padres o el país. Con qué sueñan, qué les preocupa. Nada de eso. Lo único que importa es lo que la TV muestra: que son idiotas.

En 2008 escribí esto para defender a una chica apodada Cumbio, que de un día para el otro, saltó a la TV por su fama en las redes sociales. Los adultos le pegaron en todos lados, pero primero la usaron. La TV tiene un método que consiste en un perverso loop: te invita a sus livings y después te destroza. Es siempre el mismo juego que se repite una y otra vez. Pero el límite se va corriendo. A la critica y tipica chanza ahora hay que sumarle un ingrediente más: la agresividad y la discriminación racial (que seguramente no será sancionada por el AFSCA).

En un informe en el programa Duro de Domar se burlaron de los youtubers, del fenómeno que provocan y de los cientos de miles de chicos que los ven online en YouTube y van a los teatros. Se burlaron porque supuestamente estos chicos youtubers no dicen ni hacen nada interesante. (Como si ellos en DDD sí). En el informe incluso llegaron a cargar a un chico que pronunciaba mal el inglés. Decía “yutú” en vez de “iutiub”. El chico era de alguna provincia, seguramente norteña por su acento. Pero los productoras piolas de Duro de Domar, que descuento que saben perfecto inglés, se burlaron de él porque no pronunciaba bien la palabra YouTube.

Se burlaban también porque los jóvenes no se expresaron bien en cámara cuando los noteros de noticieros les preguntaban por qué les gusta tanto los youtubers. Muy lejos de poder comprender cualquier fenómeno juvenil, Mariano Hamilton, ex periodista de Clarín y actual panelista de DDD, repitió varias veces que estos chicos hacían “estupideces” y que “había un negocio detrás de estos chicos”. Su “análisis” quedó trabado ahí. Su pensamiento fue idéntico al de Chiche Gelblung, que en su programa dijo que “esto (los youtubers) es parte de la cultura idiota”.

Vean uno de los informes en DDD:


link: https://www.youtube.com/watch?v=TwGztfAt4e8

El único que intentó poner un poco de sensatez en medio de toda esa catarata de gastes y agresiones fue el panelista Matías Castañeda, que esgrimió un argumento interesante. Quiso explicar que el fenómeno youtuber era interesante porque, entre otras cosas, saltea la intermediación de las grandes empresas y es consumido directamente por las audiencias. Y que para entender ese nuevo formato (con sus códigos y estéticas propios), primero, hay que saber de qué se trata. Fue inútil. Su voz quedó tapada por gritos, sonidos grabados desde el control, aplausos, música y la voz de Petinatto y el resto de los panelistas.

La TV se ocupa de “los jóvenes” únicamente de dos maneras: como genios o como idiotas. Como genios cuando destacan que un chico de 15 años creó un software que se usa en la NASA o cuando alguno gana un premio internacional de matemáticas. Y como idiotas cuando, de vez en cuando, ocurren estos fenómenos de idolatría, supuestamente inexplicables para el mundo adulto. Pero no son fenómenos inexplicables, solo que ELLOS no pueden comprenderlos ni cuentan con los elementos necesarios para explicarlos con una mirada sociológica más profunda.

La generalización superficial y barata de “los jóvenes” en la TV no es nueva, pero escala cada vez más alto. Además es falsa porque cualquiera que se dedique a estudiar la cultura pop y su nacimiento en las décadas del 50 y 60 sabrá que los fans son un producto creado y alimentado por la misma industria. Es muy snob creer que las chicas de 16 y 17 años que en 1964 gritaban como locas por Lennon y McCartney eran diferentes a las chicas actuales. Primero porque cuando les gritaban a Los Beatles, la banda todavía no eran la banda que después fue y significó para el mundo (en plena beatlemanía recién habían lanzado uno o dos discos). Y segundo porque esas chicas no les gritaban por su música, ni por sus buenos acordes, ni por la profundiad de sus letras.

Es también muy snob creer que es proporcional la calida del contenido con la devoción que genera en un fan. Esas chicas les gritaban a Los Beatles porque eran símbolos sexuales! Años después los adolescentes les gritarían a The Polices, a U2, a Menudo, a Soda Stereo, a Ricky Martin, a New Kids on the Block, a Robbie Williams, a Justin Bieber y a quien sea que esté en ese momento en la vidriera de la industria musical. Porque nunca les importó el contenido, sino gritar. Bien fuerte.

Colgar el poster en la pared. Los adolescentes son así y está bien que sean así. ¿Qué pretenden que haga una chica de 15 años? Es la edad de ebullición y búsqueda para hacer eso. ¿Por qué y para qué bardearlos? ¿Desde qué lugar de superioridad hacerlo?

Los adultos no sabemos cómo hacer un mundo mejor pero nos reímos de los chicos de 13 y 14 años. Nos mofamos de ellos, como si salieran de un repollo o llegaran al mundo desde Plutón. En Duro de Domar, un programa que opera políticamente para el poder de turno y critican o elogian según las órdenes que reciben desde el control, son tan pistolas y cancheros como para cargar frente a miles de personas a cuatro adolescentes que, encima, no se pueden defender.

La historia se repite.

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