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Chile no puede insistir en que tiene un 11,7% de pobres

Chile no puede insistir en que tiene un 11,7% de pobres
El Hogar de Cristo es un reconocido y valorado movimiento por la justicia social chileno fundado por el jesuita San Alberto Hurtado en 1944. "En primer lugar es una causa, pero, al mismo tiempo, es una institución que genera ofertas de servicios a personas gravemente vulneradas en sus derechos. La justicia y la equidad son su corazón ético", explica Paulo Egenau, su director social, en esta entrevista que se realiza en la sede central del Hogar de Cristo, en la zona poniente de Santiago. Actualmente, la institución tiene unos 450 programas sociales distribuidos a lo largo de todo Chile, en los que se acogen a casi 39.000 personas y sus familias.

Chile no puede insistir en que tiene un 11,7% de pobres, sino un 20,9%” Bachelet defiende sus reformas a nueve meses de dejar el Gobierno

Financiado mayoritariamente gracias a sus socios, el Hogar de Cristo focaliza su ayuda en aquellos grupos de la población que se encuentran en contextos de mayor exclusión, abandono, miseria y falta de oportunidades, y que deben soportar las peores formas de prejuicio y abandono: las personas en situación de calle, pobres con discapacidad mental, adultos mayores dependientes y postrados, chilenos en situación de pobreza con consumo de alcohol y otras drogas, mujeres víctimas de violencia intrafamiliar en contextos de pobreza, etcétera. Conocedor como pocos de esta realidad, Egenau señala que "la pobreza extrema nunca ha sido una prioridad para Chile". "Satisfacer los derechos humanos vulnerados de personas en situación de pobreza extrema", explica, "debería ser para todos los chilenos una preocupación de primer orden".

Psicólogo de profesión y Máster en Drogodependencia, Egenau relata que al finalizar la dictadura militar en 1990 la pobreza llegaba en Chile a un 40%. Desde hace 27 años, explica, "todos los Gobiernos han hecho intentos importantes por disminuirla".

Pero Egenau no está de acuerdo con la forma en que históricamente se ha medido la pobreza, de acuerdo a los ingresos: "Es una forma inacabada y parcial de entender las consecuencias de la pobreza, no da cuenta del fenómeno completo. La pobreza debe medirse desde múltiples dimensiones, como la educación, la salud, el trabajo, la vivienda, el entorno y las redes, la cohesión social". Dice que, en un gesto de valentía política, el actual Gobierno tomó la decisión de empezar a medirla incorporando estas variables. "Desde ese punto de vista", indica Egenau, "Chile no puede insistir en que tiene un 11,7% de pobreza, sino un 20,9%".

Ejemplifica: si un chileno tiene un salario de menos de 152.000 pesos chilenos mensuales (unos 230 dólares), figura dentro de las estadísticas de pobreza por ingreso. Pero si gana 155.000 pesos (unos 235 dólares) no es considerada una persona pobre, aunque viva en una vivienda precaria, tenga acceso inestable a la salud y esté excluida, por ejemplo, del sistema escolar.

El Hogar de Cristo se halla este 2017 en una campaña para sumar nuevos socios a su causa, Involúcrate, que está centrada sobre todo en los niños y jóvenes que menos tienen en Chile. "Un 34,4% de niños y jóvenes entre 0 y 14 años presentan alguna forma de pobreza. Cuando escuchas esa estadística dices: '¿Perdón? Esto no es mi país. ¿Cómo es posible?'. Es lo que hay que poner en el debate con el propósito de priorizar las políticas públicas", dice Egenau, haciendo referencia a uno de los objetivos de la reforma educacional del Gobierno de Michelle Bachelet: la gratuidad en la educación superior.

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