Ni bebida energética ni viagra criollo;caldo de cardán boliviano
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EL ALTO, Bolivia (Reuters) - Combate la fatiga, pero no es una bebida energizante como el "Red Bull", dicen que aumenta la potencia sexual, pero no es viagra: es caldo de cardán, una curiosidad de la cocina boliviana que parece ganar cada vez más adeptos entre quienes necesitan un empujón extra o mente clara tras un largo festejo.

Los fines de semana, y siempre a partir del alba, numerosos bolivianos colman restaurantes de la ciudad de El Alto y barrios marginales de La Paz en busca del caldo de intenso sabor, cuyo ingrediente principal es el miembro viril del toro.

Lo consumen personas de toda edad, incluso mujeres, convencidas de que es efectivo para recuperar el vigor o para curar la molesta resaca. Algunos le atribuyen propiedades afrodisíacas y no falta quien lo recomienda para combatir los dolores de espalda y articulaciones.

"Es como mi desayuno. El primer bocado me levanta", confesó Benito Bráñez, un alteño de 59 años, asiduo al caldo de cardán desde hace una década.

El popular caldo debe su nombre a la analogía entre el miembro taurino y el tubo mecánico ubicado en la base de los vehículos y que lleva la fuerza del motor hacia las ruedas posteriores.

El secreto de la mentada eficacia del caldo de cardán recae en la preparación. "Como es un concentrado, lo ponemos (a que cocine) desde las 10 de la noche hasta la mañana siguiente", explicó Julio Luque, dueño de un restaurante cuya especialidad es el popular caldo.

El caldo adquiere de ese modo, según los conocedores, la fuerza del toro, contenida más en los testículos que en el miembro.

La larga y lenta cocción, en enormes ollas calentadas con fuego de leña o cocinas de gas licuado de petróleo, hace que la taurina -una sustancia presente también en varias bebidas energizantes- se mezcle con el caldo, destacó Luque, quien prepara el potaje desde hace 17 años con una receta que aprendió en la región central de Cochabamba, donde trabajaba como ayudante de cocina.

"Son casi 10 horas de cocción para que el caldo esté concentrado, ése es uno de los secretos; el otro, es tomarlo de mañana", señaló Cristina Poma, esposa de Luque y también cocinera en el restaurante que ambos manejan.

Tras la cocción, el caldo adquiere una consistencia cremosa y del miembro taurino sólo quedan a la vista pequeños trozos, que se mezclan en el plato con porciones de patas de res, carne de pollo y cordero, huevo duro, unos granos de arroz y papa, el tubérculo andino omnipresente en la culinaria boliviana.

"Yo lo como porque es rico", dijo Bráñez saboreando el caldo, que por la variedad de ingredientes tiene un sabor intenso y agradable.

Por su parte, Lucio Surco resaltó: "Yo tengo nueve hijos gracias al caldo de cardán" y, mientras, levantaba su pecho y tomaba del hombro a su hijo menor, Marco, con quien dijo que va, de cuando en cuando, a saborear el suculento plato.

"El caldo de cardán es una tradición", agregó el joven llevando una porción en una bolsa de plástico, toda una dosis por sólo 12 bolivianos, poco más de un dólar y medio.