Los galápagos de río autóctonos amenazados (en españa)

Los quelonios o tortugas se clasifican en tres grandes grupos según el medio en el que naturalmente viven: tortugas marinas, tortugas de tierra y tortugas dulceacuícolas o galápagos. En la Península Ibérica, Baleares y Canarias, las tortugas terrestres quedan encuadradas en la familia testudínidos, las especies marinas se encuadran en las familias quelónidos y dermoquélidos y por último las especies dulceacuícolas o galápagos, se encuadran en la familia de los emídidos.

Poblaciones madrileñas como Galapagar hacen referencia a la abundancia de galápagos, desafortunadamente no corren bueno tiempos para los galápagos autóctonos de Madrid.

galapagos

Los dos únicos representantes autóctonos de los quelónidos que viven en Madrid son el galápago leproso (Mauremys leprosa) y el galápago europeo (Emys orbicularis). Ya no se puede ver de forma natural ninguna especie de tortuga terrestre, es más es una especie a extinguir en todo el territorio nacional. Solo de forma introducida se observan por Madrid tortugas mediterráneas (Testudo hermanni), siempre cerca de poblaciones humanas.

A pesar de ser una especie protegida, esta tortuga terrestre se vende impunemente, junto con los galápagos, en rastros y mercadillos, así pues, no es extraño ver ejemplares escapados o puesto en libertad por aquellas personas que decidieron deshacerse de esas tortuguitas a las que sus hijos nunca cambiaban el agua y que olían tan mal, lo que ha provocado un serio desajuste ecológico, especialmente por el denominado galápago de Florida (Trachemys scripta elegans). Dicho desajuste propició que la Comisión Europea prohibiera su importación y venta en todo el territorio de la Unión Europea (Reglamento (CE) No 252/2005 de 14 de febrero de 2005). La misma prohibición existe respecto al Galápago Pintado (Pseudemys picta).

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Pero los traficantes (tanto en su sentido literal como peyorativo) de mascotas exóticas tardaron poco en sustituir las importaciones de dicha subespecie por el muy similar Galápago de orejas amarillas (Trachemys scripta scripta). Junto a él, otra docena de especies de tortugas exóticas se comercializan, en calidad de mascotas, con absoluta impunidad, y sus ejemplares aparecen posteriormente abandonados por distintos lugares de la geografía madrileña, provocando los consabidos daños a la fauna autóctona.

Actualmente en la Comunidad de Madrid hay al menos 4 especies de tortugas exóticas que están consiguiendo establecerse en colonias permanentes de cría. Se reproducen de forma incontrolada ya que no tienen parásitos ni depredadores específicos, siendo además grandes oportunistas con una enorme capacidad de adaptación a nuevas latitudes.

tortugas

La especie más extendida es el galápago de Florida o de orejas rojas (Trachemys scripta elegans) originario de Estados Unidos. Prohibida hoy su venta, estas tortuguitas se importaban en grandes cantidades para la venta al público y con frecuencia cuando alguien se cansa de tenerlas en casa, las suelta en el primer río o estanque que encuentra. Así, resulta, que en el Río Manzanares o en el Parque del Retiro, tenemos tortugas de Florida para aburrir. No sólo han aparecido en la ciudad, ya que en plena Sierra, en el nacimiento del río Voltoya, cerca del Puerto de las Lanchas, se han encontrado juveniles de esta especie. Estas tortugas se diferencian bien de nuestros galápagos porque tienen la región ventral de color amarillo con manchas redondeadas oscuras bien definidas y en los lados de la cabeza muestran una mancha rectangular de color rojo ladrillo. Su elevada tasa de reproducción es el factor que esta haciendo desplazare a los galápagos autóctonos. Ni que decir tiene que estas introducciones indiscriminadas lo único que pueden producir son serios problemas biológicos ya que, entre otras cosas, ¿quién nos garantiza que estas tortugas venidas de tierras lejanas no traen una enfermedad que acabe con nuestros galápagos autóctonos, bastante mermados ya? No sería la primera vez que un hecho de este tipo tiene lugar en nuestra geografía.

Nunca se debe soltar ningún animal fuera del sitio del que se recogió, incluso aunque sepamos que la especie en cuestión vive allí, ya que podríamos provocar cambios genéticos en las poblaciones, con consecuencias poco deseables. Si alguien se encuentra algún ejemplar de estas especies puede avisamos al Museo Nacional de Ciencias Naturales. Aprovechamos para recordar que casi todas las especies de anfibios y reptiles están protegidas, y por lo tanto, penada su captura.

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AQUI OS TRAIGO EL MANUAL DE IDENTIFICACION DE GALAPAGOS AUTOCTONOS Y EXOTICOS SUBIDO POR MI.

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http://www.yuys.com/redirect/RMV8UJCI/2




fuente:http://forestman.espacioblog.com/



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