El hombre, de 65 años, cayó ayer. Lo denunció su hija abusada. Caso sin precedentes en Mendoza.

yer a las dos y media de la tarde, una mujer de 35 años apareció acompañada por su madre por los tribunales provinciales: "Vengo a denunciar que mi padre abusó de mí desde los 15 (años) y que de hecho tenemos siete hijos en común", soltó ante el estupor de los funcionarios judiciales de la Unidad Fiscal Dos.

La mujer se sentó y comenzó a desmenuzar una historia que crispa la piel de cualquiera. Según ella, su padre la violó a los quince años y luego convirtió la práctica en habitual.

De los abusos nacieron siete hijos: de 19, 17, 16, 12, 11, 6 y 2 años.

Una vez que el fiscal MarceloGutiérrez del Barrio escuchó semejante declaración ordenó un allanamiento en una casa ubicada en calle Patricias Mendocinas de la Cuarta Sección y detuvo al hombre de 65 años y de apellido Lucero.En la casa, como para corroborar los dichos de la mujer, se encontraban varios niños.

De inmediato, el hombre -cuya identidad ni domicilio se pueden publicar por la implicancia de menores en el supuesto hecho- fue esposado y llevado ante el fiscal, donde hacia la tarde le leyeron la siguiente imputación: "Está acusado de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo en un mínimo de siete oportunidades".

Además, se le dio paso a la actuación a la Justicia de Familia, habida cuenta de que en el caso están involucrado menores.

El motivo

Si bien el secreto sumarial es estrictísimo, se supo que el motivo de la víctima para romper un silencio de 20 años de abusos habría sido la amenaza del ahora detenido de abusar de una de las hijas que tuvo con su hija (una de las menores adolescentes).Al parecer, el único modo que tenía la denunciante de frenar a su padre y a su vez padre de sus siete hijos, era delatarlo, "y eso hizo", confió una fuente policial.

Vecinos de la zona indicaron que si bien nunca se enteraron que en esa casa pasaba lo que pasaba, les llamaba la atención cierto aire extraño en esa familia.

En el terreno de los rumores, también pudo saberse que la mujer del apresado (que trabajaría en la repartición pública) estaba al tanto de lo que ocurría en esa vivienda.

Hacia la noche, el detenido -"que no trabaja ni tiene actividad conocida ni tampoco cuenta con antecedentes policiales", según fuentes judiciales- fue enviado a uno de los calabozos de Contraventores, donde vivirá hasta el lunes (le harán además la prueba de ADN), antes de que sea enviado a la cárcel de Boulogne Sur Mer, según indicaron desde la fiscalía actuante.


etneuF