Artificio terapéutico para el infanticidio
..."Van a tener que vernos sacar la espada de la justicia a favor de los que para ellos, no tienen voz, y podrán sentir el filo de la paz sobre sus mentes malévolas, sangrarán nuestras voces, abatiendo nuestras alas días y noches, donde quiera que detengamos el tiempo, habrá quien los proteja, desde la concepción, aunque la propia ley se nos contraponga"... Ángeles Guardianes (enlace:http://www.unangelguardian.org)
Atención: Situación de Aborto en Rep. Dominicana y el mund

En República Dominicana se discute con ímpetu la modificación a la carta magna de la nación: La Constitución. Hace tan sólo unos meses el Poder Ejecutivo, encabezado por el Presidente Leonel Fernández, envió un proyecto de ley que busca penalizar, a todo nivel, el aborto en la nación caribeña. La posición del artículo sostiene la protección de la vida, atribuyendo como científicamente se ha comprobado, la existencia de la misma desde la propia concepción, sin que para eso importe el modo en el que suceda.

A raíz del proyecto sometido para la evaluación de los legisladores, se creó un diálogo que buscaba la integración de los sectores sociales afectados, para que ostentaran su opinión y propusieran modificaciones, o simplemente ratificaran la disposición del ejecutivo.

Como es situacional en la República Dominicana, los temas que requieren de un poco de análisis profundo, examen, investigación y soporte se vuelven eco de integrantes enemigos del consenso. La ignorancia sigue siendo el principal problema. La mayoría de los representantes de las comunidades, los legisladores, son escogidos por la actividad política, que da permisibilidad a la integración de individuos sin ningún tipo de educación, ni conocimiento vocacional sobre temas de profundo contenido sociológico. Ese debería ser un proyecto de ley interesante, pero seguro no será aceptado, porque no es conveniente para la mayoría de ellos, que no propician llenar los requisitos para ostentar a los cargos por los que les pagan y se benefician enormemente.

A partir de la definición de quiénes integran la discusión, se comete el primer error: la sociedad feminista, que defiende los derechos particulares de la mujer, no es un actor primordial factible para la negociación, y con eso no decidimos discriminar sobre su opinión en el debate. Pero consideramos la relevancia. Y pasamos a definir, que esos integrantes involucrados deberían ser: niños, niñas, madres, padres, médicos y luego, los defensores particulares de cada uno de estos sectores. Es evidente que los niños y niñas no han tenido ninguna presencia de las organizaciones dedicadas a su defensa, a excepción de la siempre presente, pero algo burda, Iglesia Católica.

Este club de feministas, en su mayoría, con historiales magníficos de comportamiento social y desarrollo vocacional, tienen, sin embargo, algo en contra: en el análisis de la composición familiar del propio sector, hay huecos de promiscuidad y desasosiego. ¿Cómo puede una mujer que nunca ha tenido hijos comprender a aquellas madres que tienen algún problema sobre su futuro alumbramiento?. ¿No es acaso el feminismo antagónico del machismo? ¿Podríamos arreglar algo abriendo venas ortogonales a los problemas sociales? ¿Matando a hombres y niños ganan las mujeres? Las madres, y las sociedades que representan esa comunidad deben integrar la sala de discusión, no así, aquellas que se niegan a la concepción humana.

El diálogo podría tornarse sexista, e incluso se podría apostar que la intención comunicativa de este servidor es propiamente disminuir a las feministas: pero no es así. El intenso debate viene a raíz de la hiriente imagen de una mujer defendiendo la muerte de un niño: es una aberración natural, y causa ira, que he contenido hasta el final. Ellas no han reconocido que el 89% de los abortos en la República Dominicana, en los últimos 10 años, ilegales han ido convirtiéndose en el factor más grave de muerte materna, y que significativamente la cifra mayor de estas muertes son adolescentes prematuras: entre 14 y 18 años. He aquí un asunto definitivo: hemos dejado de proteger a la niñez, y discutimos sobre escoger arrancar el problema de raíz o darle permisividad a que siga ocurriendo.

El problema de hecho es el embarazo en adolescentes, no tanto el aborto. Sin desubicarnos, si aceptamos el aborto terapéutico, se incrementará la cantidad de niñas, jovencitas que se sentirán apoyadas legalmente para cometer actos de amasia depravación , abuso contra su propio cuerpo y moralidad, y después, le daremos la posibilidad de matar a quien no es culpable de sus acciones: una indefensa criatura.

Hay casos en los que el aborto es un asunto médico, donde se tiene que elegir entre lo mejor y lo peor: nosotros no le llamamos aborto, le decimos: elección de vida, y siempre, aunque los médicos traten de opinar, Dios seguirá escogiendo quien muere o vive. Allí, aunque es un delgado hilo, la ley debería ser discutida con criterio para apoyar a aquellos médicos en su interpretación de lo correcto. Para perderlos a los dos, mejor salvemos a uno, es lógico y humano, difícil pero definitivo, y pueden surgir equivocaciones, para las que deberían haber leyes que mejoren el criterio de los galenos.

Pretendo ser igualmente crítico con la exposición de la Iglesia Católica, que se posiciona en contra de la modificación al artículo admitiendo exclusivamente: No al Aborto y punto. Bien, esa es la conclusión a la que deberíamos llegar, pero no con final retórico definitivo y del siglo marxista, donde la libertad era una imposición de lo desconocido. Creo que sí, están del lado correcto, por una influencia Divina al respecto de las acciones humanas, pero los demás tienen que entender porqué es un crimen el aborto, y la Iglesia no lo ha hecho con carácter. ¿Si tenemos la verdad en las manos, porqué deberíamos cerrarnos a compartirla, y convencer a los demás, aunque tanto conocimiento nos vacune de pedantería?

Hay alternativas al aborto, y una de ellas es la prevención. Es comprobable que sí aumentamos la dosis en la integración familiar a los principios y valores fundamentales que rigieron al universo alguna vez, no hablaríamos de estos males modernos que acaparan los diarios con alevosía. La educación en la escuela, la formulación de políticas para la participación en discusiones de carácter sexual abiertamente de jóvenes, políticas capaces de adaptarse en sí mismas en el tiempo, eso es una solución innegable.

Hablemos de las consecuencias psicológicas en una mujer, cuando una gran proporción de la sociedad atribuyen al aborto el carácter de crimen, y fijemos a esa mujer en una sociedad acusadora.Evidentemente la repercusión es más negativa que la de entregar a la criatura en adopción y suponer que las huellas del pasado podrían borrarse, y existir la redención y el perdón. Abortar terapéuticamente es igual de doloroso para un bebe, las pinzas penetran la piel, cortan, destruyen y animan a que jamás vuelva a crearse vida, poniendo en riesgo realmente a la madre. También sabemos que las probabilidades de queel bebé sobreviva en la sociedad actual son más bajas que la de la madre, pero tenemos fé.

Así, las feministas, inmiscuidas en un conflicto sellado, con odio hacia la cantidad de hombres que domina la cámara y ofendidas de no tener una misión que declare voces fuertes en la sociedad, iniciaron una carrera donde pretenden bifurcar el asunto del aborto con el de género en el país, sin constatar que hace quince años era difícil que ocuparan puestos importantes, y que hoy, reflejando un gran cambio, se ha hablado de la posibilidad de la Primera Dama de ser presidenta, sin mencionar a las senadoras, diputadas, regidoras, directoras nacionales y secretarias de estado, féminas y valientes que desempeñan grandes cargos con mismo nivel de influencia. El macho dominicano ha muerto, por imposición global, ese no es un tema que pueda relacionarse con el niño que trata de nacer en medio de un problema, donde él es el único no culpable.
Si intentamos terapeutizar el aborto, estaremos abriendo las puertas a una sociedad abusadora, donde los adultos, suponiendo lo indefenso de las pequeñas células vivas, recaen en la necrófila reivindicación.

Podrán organizar marchas, ladrar, llorar, declarar no dormir, pero si modifican esa ley que protege el futuro y presente de nuestra nación, van a tener que vernos sacar la espada de la justicia a favor de los que para ellos, no tienen voz, y podrán sentir el filo de la paz sobre sus mentes malévolas, sangrarán nuestras voces, abatiendo nuestras alas días y noches, donde quiera que detengamos el tiempo, habrá quien los proteja, desde la concepción, aunque la propia ley se nos contraponga. Aquí hay miles de Ángeles Guardianes, millones en este país, que no toleraremos el abuso hacia los niños y niñas. Hemos evolucionado y no pretendemos volver atrás.
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