El Problema de la Masturbación

La masturbación, lo que el psicólogo cristiano Gary R. Collins llama “autoestimuIación de los genitales al punto de orgasmo”, es un problema común en la adolescencia. Es motivo de bromas, de cuchicheos y de preocupación entre los jóvenes. También se practica a un grado que sorprendería a muchos entre los adultos.

Los estudios demuestran que la mayoría de los jóvenes se han masturbado en algún momento durante su vida. Hay estudios que indican que el 60 por ciento de los hombres y 40 por ciento de las mujeres manifiestan haberse masturbado en el lapso del último año. El porcentaje es aun más elevado en el caso de los jóvenes.

Aunque la masturbación no desaparece después de la adolescencia, la práctica parece ser más prevalente entre los jóvenes (el doctor Gary Collins dice: "La frecuencia de la masturbación disminuye después de la adolescencia y de casarse", especialmente entre adolescentes varones. El doctor O. Keith Olson, autor de Counseling Teenagers (Aconsejando a los adolescentes), explica:

Al llegar a la pubertad el varón adolescente puede eyacular, y la masturbación desde ese momento en adelante es para lograr un orgasmo. Las emisiones nocturnas y la masturbación son las dos maneras más comunes en que el adolescente varón alivia sus crecientes tensiones sexuales ya que el trato carnal heterosexual no es una opción aprobada...

La masturbación ha sido un problema mucho más prevalente en los varones que en las niñas por dos razones principales: Primera, las adolescentes menores y medianas por lo general no tienen una necesidad fuerte del alivio sexual genital. Su estímulo sexual puede satisfacerse durante más tiempo con ser abrazadas y acariciadas. Sus sensaciones más fuertes de estímulo genital empiezan con caricias más eróticas, y especialmente con la penetración genital. Una segunda razón por la cual la masturbación es un problema menor para las jovencitas adolescentes es que sus sanciones contra la masturbación han sido más severas.

El tema de la masturbación es motivo de gran confusión y conflicto entre los jóvenes, y de mucho debate y desacuerdo entre los creyentes. Algunos lo condenan absolutamente como pecado; otros dicen “que no es un problema grande para Dios”. El padre, pastor, maestro o líder de jóvenes ha de usar discernimiento al encarar el problema con cuidado, tratando de entender sus causas y efectos al igual que la perspectiva bíblica del problema antes de procurar ayudar al joven que tiene dificultades en este aspecto.
Las causas del Problema de la Masturbación

La adolescencia es una etapa de monumentales revoluciones físicas y emocionales. Los cambios por los que pasan todos los jovencitos con frecuencia los toman desapercibidos y los confunden, y muchas veces no están capacitados para comprenderlos y manejarlos. Aunque se aplica a todos los adolescentes, existen algunos factores que hacen que la masturbación sea un problema más serio para algunos jóvenes.

Cambios fisiológicos

Algunos muchachos parecen pasar por los cambios fisiológicos de la adolescencia antes y más intensamente que otros. Los autores Barry St. Clair y Bill Jones describen estos cambios diciendo que es sentirse "como el radiador de un auto. Cuanto más se calienta el motor, más presión va habiendo en el radiador, hasta que finalmente explota". Las presiones y los impulsos que llevan a muchos jóvenes a masturbarse son una parte natural y normal del desarrollo.

Conceptos malsanos e ignorantes de la sexualidad

Además, a algunos muchachos se les ha educado con el concepto de que cualquier percepción de sus cuerpos -especialmente, percepción sexual- es algo “malo”. Sus padres quizá les dieron una palmada en las manos cuando se investigaban los genitales siendo infantes, o quizá sus padres evitaron todo diálogo sobre la pubertad. Mamá y papá pueden haber proyectado que el sexo y la sexualidad son “sucios” o “perversiones”. O el joven puede haber captado esas impresiones en otras partes. Pero tener un concepto malsano e ignorante de la pubertad y la sexualidad deja a algunos muchachos desprovistos de la preparación que necesitan para hacer frente a los impulsos y estímulos sexuales de la adolescencia.

Rumores y secretos

Por último, los rumores y secretos que tantas veces rodean al tema llevan a muchos jovencitos a considerar que las presiones e impulsos que a menudo llevan a la masturbación son “raros”o “perversiones”. En consecuencia, evitan contarles a sus padres, amigos o líderes de la iglesia sus problemas, en el momento cuando no están capacitados para manejar ellos mismos las cosas. Aunque muchos creyentes consideran la masturbación como un alivio inofensivo, los efectos potenciales de esta costumbre ameritan una seria consideración del tema.

Los efectos del Problema de la Masturbación

A lo largo del tiempo los adolescentes han cuchicheado entre ellos que los efectos de la masturbación incluyen la locura y la ceguera, granitos en la cara o que hace caer el cabello. Otros alegan que está relacionada con las enfermedades mentales, tuberculosis y epilepsia. Todo esto, por supuesto, es mentira. Los verdaderos efectos de la masturbación son menos dramáticos (aunque quizá igual de perjudiciales).

Sentimiento de culpabilidad

El estudio antes mencionado realizado entre adultos, incluye el resultado de que alrededor de la mitad de los hombres y mujeres que dijeron haberse masturbado manifestaron también que se habían sentido culpables de hacerlo. Aunque Olson no siempre considera la masturbación como un pecado, dice: “Los fuertes sentimientos de culpabilidad y ansiedad que acompañan a la masturbación crean problemas para muchos adolescentes.

Obsesión

Algunos jóvenes, dice el doctor Jay Adams: “están tan enredados en el problema de la masturbación que casi no pueden pensar en otra cosa que en el sexo todo el día”. Sigue diciendo:

Y cuanto más se masturban, más dependen de ella, más la quieren, más la alimentan y más y más son atrapados por ella. Quedan atrapados en un gran círculo vicioso. La masturbación puede llegar a controlarlos con tanta tenacidad que les quita las energías, les quita la mente de sus estudios y los pone a pensar en el sexo dondequiera que están y con cualquier persona con quien se encuentren.

"La conducta obsesiva que gira alrededor de la masturbación y las fantasías sexuales”, escribe el doctor Janes Oraker, es sicológicamente destructiva porque aleja más y más al individuo de la realidad, hasta que la verdad misma es una extraña para la persona.

Egocentrismo

St. Clair y Jones escriben:

Control es la habilidad de negarse a complacerse uno mismo con el fin de complacer a otro. La masturbación complace únicamente a una persona: a ti. Pablo le dice a Timoteo que se crea mucho estrés cuando los seres humanos son “amantes de sí mismos.., y amantes de los placeres más que de Dios’ (2 Timoteo 3:2, 4).

La masturbación es totalmente egocéntrica y genera más egocentrismo.

Considerar a otros como objetos

Como la masturbación tantas veces incluye visiones y fantasía, puede dar como resultado la transformación de las personas en cosas. Cuando la masturbación hace que otra persona sea considerada como un objeto que es usado para tener un orgasmo, se ha dado comienzo a un peligroso proceso mental. Randy Alcorn escribe:

La masturbación puede llegar a ser un hábito obsesivo y esclavizante que alimenta y vuelve a alimentar el fuego de la lascivia y rebaja a las personas a la posición de un objeto sexual. Puede llegar a enredarse con la compulsión obsesiva por la pornografía, y puede llevar a fantasías y deseos cada vez más perversos y aun a posibles agresiones contra personas del sexo opuesto.

Concepto bajo de sí mismo

La masturbación -y el control que ejerce sobre la persona- es uno de los muchos factores que pueden causar que el concepto del adolescente que está tratando de encontrar su propia identidad se tambalee y aun caiga. Los adolescentes que se masturban a veces no sólo odian lo que hacen sino también a si mismos; tienen vergüenza de lo que hacen, se sienten incapaces de controlar sus impulsos, y su autoestima resulta perjudicada por su conducta secreta. (Vea el capítulo 6: Concepto bajo de sí mismo.)

La Perspectiva Biblica al problema de la Masturbación

La Biblia no aprueba ni condena la masturbación. En realidad, ni la menciona. Algunos pasajes han sido interpretados en el pasado como relatos y condenas de la masturbación (como Génesis 38:4-10, en que Onán es condenado por desobedecer a Dios y por negarse a tener hijos en nombre de su hermano muerto), pero esos pasajes en realidad se refieren a la homosexualidad u otras formas de desobediencia o inmoralidad. (Vea por ejemplo, Romanos 1:24; 1 Corintios 6:9 y 1 Tesalonicenses 4:3.)

St. Clair y Jones ofrecen ideas útiles para diferenciar entre el alivio natural y la masturbación. Explican:

Cuando una persona pasa por la pubertad, madura sexualmente... Como resultado, tiene fuertes sentimientos y tensiones sexuales. Muchos varones tienen eyaculaciones nocturnas, llamadas a veces “sueños mojados”... El semen líquido puede salir por el pene mientras duerme... Si el semen no se emite por medio de la masturbación o el acto carnal, las eyaculaciones nocturnas son inevitables.

La Biblia habla de esos “sueños mojados” en Levítico 15:16:

Cuando alguien tenga emisión de semen, lavará con agua todo su cuerpo y quedará impuro hasta el anochecer.

Y en Deuteronomio 23:9-11:

Cuando salgas en campaña contra tus enemigos, cuídate de toda cosa mala. Si hay en ti algún hombre que no está puro debido a una emisión nocturna, saldrá del campamento y no entrará en él. Y sucederá que antes del anochecer se lavará con agua, y una vez que el sol se haya puesto podrá entrar en el campamento.

Estos pasajes, que antes se tomaban como referencias a la masturbación, se interpretan ahora como referencias a eyaculaciones nocturnas, una reacción inevitable de una función corporal natural, una que no puede ser controlada por el individuo. Por supuesto, estas eyaculaciones no son pecado. No es el alivio físico que se logra con la masturbación lo que la hace pecaminosa, porque el mismo alivio ocurre inocentemente en las eyaculaciones nocturnas; es la lascivia que a menudo facilita el acto de masturbarse lo que la hace mala. El doctor Jay Adams dice:

"En un niño pequeño la masturbación puede ser exploratoria, pero pronto se agregan las fantasías sobre relaciones sexuales con parejas sexuales imaginadas".

Si eso sucede -si la masturbación incluye fantasear sobre relaciones sexuales ilícitas- entonces es pecaminosa, porque la lascivia es pecado (Mateo 5:27, 28). (Vea el capítulo 25: Lascivia.)


La Respuesta al problema de la Masturbación

Los padres u otros adultos pueden creer que escasean las oportunidades de conversar sobre masturbación con el adolescente. Pero la oportunidad a veces hay que buscarla. Si el tema no se ha tocado para la media adolescencia, entonces existe una buena posibilidad de que el jovencito (especialmente el varón) ya esté luchando con el problema de la masturbación. El siguiente bosquejo puede ayudar al padre, pastor, maestro o líder de jóvenes a tratar el tema con sensibilidad y eficacia:

ESCUCHAR. Invite al joven a hablar abierta y honestamente de sus impulsos y luchas sexuales. Asegúrele que lo que le dice es confidencial. Inicialmente, hable sólo para facilitar que hable el joven, nunca para expresar su sorpresa, agravio, condena o repugnancia. Haga preguntas que tengan el propósito de darle información útil ("¿Cuánto hace que luchas con esto?", no para satisfacer su curiosidad.

EMPATIZAR. Es muy fácil para los padres y otros adultos olvidar su propia adolescencia y menoscabar los problemas de los jovencitos. Pero aunque la masturbación a menudo va siendo menos después de la adolescencia, las pasiones y deseos sexuales continúan. Recuerde sus propias debilidades y luchas en estas áreas y aprovéchelas para dar forma a una perspectiva compasiva con respecto a las dificultades que el joven enfrenta. Comprenda que es muy probable que al adolescente le dé vergüenza hablar de estos temas con un adulto, y aun más si se siente incómodo con su conducta sexual. El adulto sensible (del mismo sexo que el joven) puede proyectar su cálida empatia por medio de:

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Ponerse cara a cara con el joven (saliendo de detrás del escritorio, por ejemplo si están en una oficina).
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Inclinarse hacia adelante en su silla para demostrar interés.
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Tocarlo apropiadamente (un toque consolador en el brazo, por ejemplo, o poner una mano sobre el hombro).
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Hacer contacto visual sin mirarlo fijo ni dejar que la mirada se distraiga.
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Reflejar las declaraciones del joven diciendo "Sientes..."o "Interpreto que estás diciendo que.."
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Esperar pacientemente durante los momentos de silencio y de lágrimas.

ALENTAR. El joven que lucha con su sexualidad puede sentirse incómodo consigo mismo, con su aspecto físico y con sus deseos. Puede odiar sus sentimientos sexuales. Hasta puede odiarse a sí mismo. Necesita que le asguren con frecuencia que es normal, que vale y que es apreciado.

*

Frases como las siguientes pueden dar seguridad al joven que lucha con sus problemas:
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No eres el único que enfrenta esto...
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Tus sentimientos son normales.
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El mero hecho de que hables de esto conmigo muestra que eres valiente.
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Me gusta la manera como tu...
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Te quiero.

DIRIGIR. "La masturbación puede disminuir", escribe Collins, "por medio de la oración, de una sincera disposición a dejar que el Espíritu Santo mande y controle la vida, dedicarse a actividades que beneficien a otros y evitando los materiales sexualmente estimulantes (por ejemplo: fotos, novelas eróticas o el acceso a sitios pornográficos en internet), la práctica de darse a fantasias sexuales perjudiciales, y un reconomiento de que el pecado (incluyendo lacívia) es perdonado por Dios cuando confesado con sinceridad y arrepentimiento".

Con delicadeza y sensibilidad guíe al joven a establecer la estrategia que mejor le ayudará en su situación específica.

Lo siguiente ha sido adaptado del proceso de diez pasos recetado por St. Clair y Jones para superar la masturbación:

1. Sé honesto con Dios. Reconoce que los pensamientos lascivos que te llevan a la masturbación son un pecado contra Dios. Sé honesto en cuanto a tu pecado y pide que seas limpiado y decide dejarlo.

2. Planta una estaca. Una "estaca"es un punto fijo que marca el comienzo de un viaje. Decide si quieres complacer a Dios más de lo que te quieres complacer a ti mismo y decídete a hacer tuyas estas palabras: "Andad en el Espíritu, y así jamas satisfaréis los malos deseos de la carne" (Gálatas 5:16).

3. Enchúfate al poder. Reconoce que no puedes ganar esta batalla con tu propio poder Sólo por medio de Jesucristo viviendo en ti puedes cambiar tus deseos y hábitos. Empieza ahora mismo a dedicar cada día un momento regular y constante con el Señor.

4. Renueva tu mente. Este problema empezó en tu mente, así que deja que Dios te la cambie. La manera en que Dios renueva tu mente es el compenetrarte en la Biblia. Es allí donde se encuentran los pensamientos de Dios. Anhela que los pensamientos de él sean los tuyos. Lee cada día un capitulo de la Biblia. Memoriza un versículo por semana.

5. Enfoca tu vista. Aparta tus ojos de cualquier cosa que te estimule sexualmente. Es obvio que no puedes vivir en un monasterio, así que tus ojos verán objetos sexualmente estimulantes. Pero no sigas mirándolos, especialmente los materiales pornográficos, las novelas de TV o las películas no aptas para menores.

6. Controla tu cuerpo. Cuando sientes que tu cuerpo va a explotar si no te alivias un poco de la presión sexual, manténla bajo control por medio del ejercicio físico, haciendo el bien a otros, o dedicándote a actividades físicas divertidas (como andar en bicicleta o jugar al baloncesto).

7. Sincérate con un amigo. Pídele a alguien de tu mismo sexo, que sea espiritualmente maduro, que te haga rendir cuentas de tus actos. Consigue que te pregunte regularmente si estás evitando la lascivia.

8. Evita las situaciones tentadoras. No mires una segunda vez a la persona vestida sensualmente, y no leas revistas ni mires programas en TV o en el Internet que te estimulan sexualmente, Manténte en guardia cuando estás solo, especialmente donde es fácil sentirte tentado.

9. Sigue adelante a pesar de tus fracasos. Si fracasas, no te desanimes. Te llevó tiempo formar este hábito, te llevará tiempo quitártelo. Si caes, no te revuelques en el polvo: más bien levántate, sacúdete el polvo por medio de confesar inmediatamente tus pecados y de recibir, por fe, el perdón de Dios. Pero no te acostumbres a aceptar trivialmente tus fracasos.

10. Empéñate en la victoria total. No tienes que pecar. No tienes que dejar que el radiador se recaliente. Al ofrecerte a Dios (en lugar de ofrecerte al pecado como instrumento de maldad), tu energía sexual se canalizará para hacer de ti un hombre o mujer poderoso para Dios. Confía en Cristo. Obedécele. El te dará la victoria.

COMPROMETER. Consiga la colaboración activa del joven para diseñar su propio programa y plan especifico, incluyendo las acciones paso a paso, que le servirán como una programación o guía para su conducta. Por ejemplo, si su mayor problema con la masturbación ocurre justo después de acostarse antes de quedarse dormido, puede decidir hacer ejercicios físicos vigorosos o quedarse levantado hasta más tarde para tener más sueño y dormirse más pronto al acostarse. Deje que el joven sugiera sus propias "tareas", lo cual agregará un sentido de realización, seguridad y recompensa al ir avanzando.

REFERIR. En cuestiones sexuales especialmente, es crítico que sea un adulto del mismo sexo el que ofrezca consuelo y dirección (si una maestra está preocupada por un jovencito, por ejemplo, debe involucrar a un hombre para que lo aconseje). Ofrecer consuelo a un joven del sexo opuesto es peligroso para el adulto tanto como para el joven.

Además, el adulto sabio sabrá que los problemas sexuales pueden ser particularmente tenaces y tienen la posibilidad de perjudicar la relación matrimonial en el futuro si no se solucionan pronto y con eficacia. Permanezca atento por si necesita referir al joven a un profesional, como sugiere Collins:

Debe considerarse la posibilidad de referir al aconsejado a un profesional cuando éste parece tener problemas sexuales más complicados de lo que el consejero puede manejar. Cuando sus problemas sexuales van acompañados de depresión y/o ansiedad considerable, cuando hay mucho sentimiento de culpabilidad o autocondenación, cuando el aconsejado tiene una conducta y una manera de pensar extremadamente perturbadas.. cuando el consejero está demasiado escandalizado o cohibido para seguir aconsejando, o cuando siente una atracción sexual fuerte y persistente hacia el aconsejado.



Pasajes bíblicos citados en este capítulo:

o

2º Timoteo3:2,4
o

Génesis 38:4-10
o

Romanos 1:24
o

1 Corintios 6:9
o

1 Tesalonicenses 4:3
o

Levítico 15:16
o

Deuteronomio 23:9-11
o

Mateo 5:27, 28
o

Gálatas 5:16

Otros pasajes bíblicos para leer

o

Job 31:1
o

Proverbios 6:20-32
o

Filipenses 4:8
o

1 Tesalonicenses 4:3-7
o

1º Juan 2:15-17