INVESTIGACIÓN BRITÁNICA

El estudio científico demostró que las vacas "nominadas" dan al año 214 litros más que el resto. El hallazgo recibió el premio IG Nobel por hacer reír y pensar.


Las vacas con nombre dan más leche

El 48 por ciento de los participantes cree que el contacto humano es positivo para la producción.



“Señora Vaca, señora vaca, yo le doy las gracias por todo lo que nos da”, puede que empiecen a cantar los tamberos argentinos si quieren aumentar la producción lechera. Según un estudio científico de la Universidad británica de Newcastle, las vacas que son tratadas más cariñosamente y que tienen nombre propio dan más leche que las NN.

La investigación contó con la participación de 516 granjeros del Reino Unido y arrojó como resultado que las vacas “nominadas” daban al año 214 litros más que el resto.

"Lo importante es tratar a las vacas como si fueran personas", afirma Dennis Gibb, propietario de una vaca en las proximidades de Newscastle upon Tyne. "Tenemos más de trescientas y a muchas las hemos bautizado con nombres de flores o de árboles", explicó el productor al diario inglés The Times.

Gibb conforma parte del 48 por ciento que se mostró de acuerdo con que el contacto humano positivo era beneficioso para la producción lechera. También se refleja en los dos de cada tres granjeros que aseguraron conocer a todas las vacas de su cabaña.

Los autores de ese estudio, Catherine Douglas y Peter Rowlinson, recibieron el premio a la medicina veterinaria de "IG Nobel" que cada año distingue a las "investigaciones que hacen reír y también pensar".

La ceremonia celebrada el jueves en la Universidad de Harvard (EEUU) contó con la presencia de distinguidos científicos del premio Nobel, entre ellos Rich Roberts, que ganó el de Medicina en 1993, y Sheldon Glashow, galardonado con el de Física. Ellos fueron los encargados de entregar el galardón.

La investigación sobre vacas lecheras no fue la única que realizó un descubrimiento. Un grupo de científicos quisieron determinar si era mejor ser golpeado en la cabeza con una botella vacía o llena. Si bien se desconoce la identidad de los voluntarios que se sometieron a la dolorosa prueba, se halló que es más difícil romperles una botella vacía.

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